Artículo La Ley de Curación Divina Parte I – Por Paramahansa Yogananda

La Ley de Curación Divina Parte I – Por Paramahansa Yogananda
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 Oración Praeceptum

«Padre Celestial, Tú estás presente en cada átomo, en cada célula, en cada corpúsculo, en cada partícula de nervio, cerebro y tejido. Estoy bien, porque Tú estás en todas las partes de mi cuerpo. Reconoceré toda enfermedad como resultado de mi transgresión de las leyes de la salud e intentaré deshacer el mal comiendo correctamente, comiendo menos, ayunando, con más ejercicio y a través del pensamiento correcto.»

La salud perfecta es dada por Dios. La enfermedad es artificial. El bebé que nace ciego o quien nace retrasado mental, trae tal condición de una forma de existencia anterior. Las enfermedades adquiridas en el pasado o creadas por transgresiones de las leyes en esta vida, son el resultado del error humano. Dios quiere que Sus hijos disfruten de salud y felicidad, pero ellos crean la enfermedad y el dolor infringiendo sus leyes. Si disfrutas de buena salud durante cincuenta años y después estás enfermo durante tres años, incapaz de ser sanado por ningún método, probablemente te olvides del tiempo en que disfrutaste de buena salud y te reías ante la idea de estar enfermo. Ahora es exactamente lo contrario. Simplemente porque llevas enfermo tres años, probablemente pienses que nunca te pondrás bien de nuevo. Hay enfermedades que son el resultado de quebrantar las leyes higiénicas, con la invasión bacteriana consecuente. Hay enfermedades que son el resultado de la desobediencia a las Leyes mentales del Ser y el consiguiente ataque de las bacterias mentales del miedo, la cólera, la preocupación, la codicia, la tentación y la falta de autocontrol.Y hay enfermedades que proceden de la ignorancia del Alma. No hay que olvidar que esa ignorancia es la madre de todas las enfermedades físicas, mentales y Espirituales. Elimina la ignorancia contactando con Dios e inmediatamente se curarán todas tus enfermedades del cuerpo, la mente y el Alma. Todas las enfermedades son el resultado de colisiones de la frágil vida inarmónica contra la pared de piedra de la armonía de Dios. Las acciones pacíficas sintonizan con la paz de Dios al ser sentidas en el Silencio y su resultado es la felicidad. Las acciones erróneas chocan con la paz de Dios y producen infelicidad. Una pared de piedra no quiere herir los nudillos del hombre que la golpea. El hombre se hiere por su estupidez al no entender el efecto de la pared en sus nudillos. Igualmente, Dios es armonía, y cuando el hombre que está hecho a Su imagen intenta llevar una vida inarmónica, se hiere. Dios nunca castiga al hombre. El hombre se castiga a sí mismo cosechando los resultados de sus propias malas acciones. Los Métodos Humanos no son permanentes, la necesidad de buscar un método seguro y permanente de curar los males físicos, mentales y espirituales, parece obvia. La cura permanente de todos los problemas humanos significa la ausencia completa de cualquier recurrencia de enfermedades físicas, nacidas de bacterias o accidentes o procedentes de cualquier causa mental o espiritual. Así como la visualización repetida de una mesa repleta de buena comida, no trae la comida ni satisface el hambre si la mesa está vacía, así también la visualización de la salud puede animar a la mente u ofrecer un alivio temporal, pero nunca puede traer la salud permanente, que sólo es posible contemplando a Dios en el templo perfecto del cuerpo. En lugar de sentir simplemente que Dios está en el cuerpo, se percibirán el Alma, la mente y el cuerpo, como la manifestación perfecta de Dios mismo. Después de darse cuenta de lo anterior por la práctica profunda de estas lecciones, es cuando el cuerpo puede permanecer permanentemente curado. La medicina y los doctores no pueden garantizar la no reaparición de las enfermedades ni pueden garantizar tampoco la curación completa de las enfermedades mentales y de la enfermedad del Alma, la ignorancia. Los métodos humanos de cura a través de la lectura de libros o siguiendo el consejo de amigos, no pueden asegurar la curación permanente de los problemas mentales y del Alma. Tomando todas las medicinas, sufriendo innumerables operaciones o leyendo todos los libros santos del mundo, se obtiene sólo alivio temporal, pero nunca puede eliminarse la posibilidad de repetición de estos sufrimientos triples, físicos, mentales y espirituales. ¿Cuál es esa panacea universal que destruirá el dolor, los accidentes y la ignorancia para siempre, de modo que el cuerpo, la mente y el Alma puedan ser la imagen perfecta del Espíritu? Sin duda algunas medicinas tienen poder curativo, puesto que Dios dió a las hierbas y minerales poder para afectar al cuerpo humano. Sólo un hombre capaz de beber una botella de Cianuro Potásico sin sufrir sus efectos nocivos, puede hablar con autoridad del poder engañoso de la medicina o la materia. Nosotros sabemos por experiencia que la medicina tiene poder de curar, como lo demuestran las curaciones maravillosas efectuadas por los buenos medicamentos y los buenos doctores, pero debe recordarse que la medicina y los doctores tienen poder limitado y a menudo han revelado su impotencia frente a las enfermedades crónicas. Por consiguiente, poner tu entera confianza en la medicina y no en «el poder de curación ilimitado de Dios» te traerá con seguridad desilusión.

Curación a Través de la Oración

Así como el pensamiento de ingerir medicamentos no cura una enfermedad corporal, el contacto imaginario con Dios a través de oraciones ciegas, no puede producir la curación deseada. Como la oscuridad no puede permanecer donde está la luz, así también la luz de la presencia de Dios sentida en el cuerpo, debe alejar la oscuridad de la enfermedad. Pocas personas comprenden esto. La mayoría de las personas piden deseos cuando están dominadas por el anhelo de curarse. La mayoría de las personas oran con escepticismo en sus corazones o con un sentido de desesperanza, pensando que Dios no escuchará las oraciones u oran y no esperan a averiguar si su oración ha llegado a Dios. Convence a la mente primero de que todos los métodos humanos de cura son limitados, y que sólo el poder todo-penetrante, todo-curativo de Dios es ilimitado.

Mientras estés sentado en silencio por la mañana y por la tarde y siempre que tengas tiempo durante el día, afirma mentalmente: «Padre, Tu ilimitado y todo-curativo poder está en mí. Manifiesta Tu luz a través de la oscuridad de mi ignorancia». Debe mantenerse un celo personal contínuo. Tanto si Dios parece responder o no, uno no debe dejar nunca de amar. El principiante en devoción no debe descorazonarse si Dios no responde a sus intensas demandas inmediatas. Dios nunca deja de escuchar a toda llamada del Alma, pero no siempre responde de la manera que nosotros queremos que lo haga. Él tiene Sus propios caminos misteriosos. Además, responde conscientemente sólo cuando está seguro de que el devoto le quiere a Él y sólo a Él. Por eso algunos Santos han sido probados con la enfermedad o la pobreza extrema o la tentación y cuando demostraron preferir Dios a la salud, la vida, la abundancia o la tentación, Dios vino. Si uno persiste suficiente tiempo en la búsqueda, encontrará ciertamente a Dios al final del sendero. Debes orar inteligentemente, con un Alma rebosante; raramente en voz alta, en general mentalmente, sin mostrar a nadie lo que está ocurriendo en tu interior. Ora inteligentemente, con suma devoción, como si Dios estuviera escuchando todo lo que estás afirmando interiormente, mentalmente. Ora hasta que Él te responda con la voz inteligible del más rebosante gozo que hormiguea en cada célula del cuerpo y cada pensamiento o a través de visiones que representen lo que debes hacer. Ora incesantemente hasta que estés completamente seguro del contacto Divino, entonces exige la satisfacción pendiente de tus necesidades físicas, mentales o Espirituales, del Más Alto, como tu Derecho de Nacimiento Divino.

No importa si no puedes ver a Dios u oír Su llamada en la puerta de tu corazón. Durante mucho tiempo has estado escondiéndote de Él y huyendo por el pantano de los sentidos. Es el ruido de tus propias pasiones alborotadoras y tus pesados pasos en el mundo material lo que te ha hecho incapaz de oír Su llamada interior. Detente, cálmate, ora firmemente y del silencio surgirá la Presencia Divina. Antes de acostarte y al despertar, mental y profundamente intenta emitir tu mensaje: «Mi Padre y Yo somos Uno» o «Padre, recíbeme de nuevo como Tu Hijo» hasta que el micrófono de tu mente, roto por los martillazos de la inquietud, sea divinamente reparado y pueda transmitir tu petición a Dios. Como un micrófono roto no puede transmitir un mensaje, una mente inquieta no puede transmitir las oraciones a Dios.

Tus oraciones no son respondidas porque en lugar de exigir como un Hijo de Dios, Dueño del Universo, oras tras convertirte en un mendigo e hijo pródigo, que vaga por la tierra de limitación material. Puedes decir: «Sé que mis oraciones serán contestadas, porque oigo a Dios hablándome. He comprobado su respuesta a mis oraciones». «Bien» pregunto yo, «¿estás seguro de que tus oraciones llegaron a Dios y, si llegaron, de que Él las respondió conscientemente?». ¿Cuál es la prueba?. Rezaste por curarte y te encuentras bien. ¿Sabes si tu curación fue debida a causas naturales, a la medicina o a las oraciones, tuyas o de otros, que te trajeron la ayuda de Dios?. A veces puede no haber relación causal entre tu oración y tu cura. Podrías haberte curado aun sin rezar. Ésta es la razón por la cual debemos averiguar si la ley de causa y efecto puede aplicarse científicamente a la oración. Se ha dicho que Dios responde a la ley. Algunas personas han experimentado esta respuesta y han dicho que todas las personas conformes a la ley pueden probar y experimentarlo por sí mismas. Las leyes físicas tienen que ser interpretadas por los sentidos físicos y juzgadas por el entendimiento. Las leyes divinas tienen que ser comprendidas por la concentración, meditación e intuición.

Cómo Obtener la Salud Perfecta

Salud y Fuerza no son términos sinónimos. Una persona puede haber cultivado gran fuerza en sus miembros o en ciertos músculos, por el uso de aparatos mecánicos, pero puede no tener buena salud. La acción saludable de los pulmones y el estómago, por ejemplo, es mucho más importante que una fuerza anormal en los brazos, piernas o espalda. Las Lecciones de Yogoda fielmente practicadas, se mostrarán como un combatiente seguro y eficaz contra las enfermedades corporales y las condiciones inarmónicas de la mente, actuando como un bálsamo curativo de las afecciones nerviosas y anormalidades. Con la ayuda de estas Lecciones, la vitalidad general puede aumentarse definitivamente, produciéndose un desarrollo maravilloso de la fuerza de los tejidos y un inusual vigor nervioso; lo cual asegura una vida más larga. También pueden aumentarse la memoria y poder cerebral gracias a un mayor flujo sanguíneo. Estas Lecciones enseñan cómo enviar la Energía Vital curativa conscientemente a cualquier parte del cuerpo enferma.

Afirmación: «Oh Padre celestial, Tú estás en la parte enferma de mi cuerpo. Ella está sana porque Tú estás allí».

 

 

Edición: Romina Medina – Profesora de Hatha Yoga Dinámico

Fuente: Del libro «Las Técnicas de curación con la Voluntad Divina» de Paramhansa Yogananda. Por Mary Kretzmann, el Director de Ananda Oración Ministerio.

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