Artículo Nuevos amigos y viejos amigos – ¿Cómo asociarse o despedirse?

Nuevos amigos y viejos amigos – ¿Cómo asociarse o despedirse?
0 comentarios. ¡Dejanos el tuyo!
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Digg thisPin on PinterestShare on TumblrEmail this to someone
Este Artículo se encuentra bajo las categorías de En la categoría ,

Recuerdo una vieja canción de coro que solíamos cantar de niños: «Haz nuevos amigos y conserva los antiguos, los nuevos son de plata y los viejos son de oro». Si tu vida ha sido un tanto confusa durante los últimos cinco años (o más), es probable que muchos de tus antiguos amigos ya no estén contigo. Y está bien, porque nos dirigimos hacia un período de reestructuración energética que nos ayudará a alcanzar un nuevo nivel de conciencia. En él reorganizaremos nuestros límites y estándares y, con ellos, cambiarán también las personas y situaciones que son importantes en nuestras vidas. Nuestros viejos amigos se unirán a nosotros en el nuevo camino o, por el contrario, nos distanciaremos y nuevos amigos ocuparán su lugar.

El proceso de Ascensión es el proverbial ‘camino largo y sinuoso’, pero no nos conduce hacia un objetivo determinado, sino que sigue desplegándose a medida que exploramos nuevos aspectos multidimensionales y eliminamos viejas versiones de nosotros mismos. Los hilos que nos atan o nos unen a otros no son irrompibles; solo necesitamos saber cuándo y cómo romperlos con gracia y dignidad. Los «viejos amigos» pueden convertirse en «nuevos amigos» si deciden que compartir nuestro camino de expansión y Ascensión es la opción correcta para ellos. Deben decidir unirse a nosotros en ese viaje. Si no es así, tendremos que renunciar a nuestro tiempo compartido en esa antigua frecuencia y la conexión habrá terminado.

¿Es difícil dejar de lado a una persona o dejar ir las expectativas que teníamos con ella?

¿Lamentamos la despedida, o lamentamos la falta de aprecio y de reconocimiento de nuestros esfuerzos?

No es difícil, tan sólo es la realidad que tenemos que afrontar. Debemos reconocer cuando alguien ha llegado “al final de su camino energético» (lo que significa que ha alcanzado el límite de su expansión energética y no puede llegar más allá). Así como crecemos hasta cierta altura, algunas personas alcanzan un punto específico a nivel energético y no pueden expandirse más. Si decidimos expandirnos más de lo que esas personas pueden abarcar, quizá sea hora de reevaluar esa relación.

Es algo que ocurre a diferentes niveles y en muchas áreas de nuestras vidas. Hoy regalé un cristal que tuve durante casi 30 años. Ha viajado conmigo por todo el mundo y ha sido una presencia constante en mi vida desde el día que lo compré. La semana pasada lo saqué y me dio un mensaje muy claro: ‘Es hora de cambiar de propietario’. Ya no sentía lo mismo, no había conexión y sabía que nuestro tiempo juntos había terminado. Mis guías y el cristal me indicaron la persona a quien estaba destinado a continuación, me dijeron que debía ir con ella. Así que se lo regalé, porque mi tiempo con él había terminado y ahora tiene un nuevo propietario que necesita su energía.

Somos los custodios de los cristales que nos llegan, así como de todas las demás energías que nos acompañan, encarnadas en personas, situaciones y eventos. Es hora de que redefinamos el concepto de «para siempre», y así dispondremos de suficiente espacio para poder desconectar voluntariamente de ciertas conexiones energéticas (sobre todo de nuestros grupos kármicos). Nunca se pretendió que fueran obligaciones o compromisos permanentes y «para siempre».

En algún momento debemos reconocer cuando ya no somos congruentes ni estamos alineados con nuestra intención, nuestra misión, nuestro propósito y nuestro camino. A veces, una conversación puede evitar la separación y posibilitar que se cree una nueva relación en una nueva frecuencia energética. Otras veces, la separación de nuestros caminos es claramente necesaria.

Esta desconexión intencional, desde una perspectiva energética, requiere que consideremos dos aspectos importantes de nuestro proceso de Ascensión: la sensación de haber finalizado algo y la sensación de satisfacción. Deseamos poder sentir ambas pero, a veces, solo una es posible. Por ejemplo, queremos que una relación sea plena y satisfaga nuestras necesidades emocionales, aunque la otra persona sólo reconozca el tiempo, la energía y cuánto hemos invertido en ella al final de esa relación. La sensación de conclusión y de satisfacción se nos escapan cuando deseamos ambas, porque sabemos que esa relación no puede continuar como ha sido hasta ahora o que determinada persona ha llegado «al final de su camino energético» con nosotros.

¿Podemos sentirnos satisfechos sabiendo que hicimos todo lo que pudimos y que, no importa cuánto lo intentemos, nunca vamos a obtener la respuesta que deseamos (que satisfaga nuestras necesidades emocionales o las expectativas de nuestro ego)?

¿Podemos sentirnos plenos sabiendo que hemos hecho todo lo posible, que hemos cumplido nuestras obligaciones kármicas y energéticas, que no obtendremos más recompensa que esa y que nada cambiará? Reconocer que ‘feliz para siempre’ puede significar que seremos felices cuando esa situación termine, cuando esa persona o situación ya no formen parte de nuestras vidas, puede ser una lección difícil.

Este es un tema complejo porque creemos que cada relación encierra la  recompensa de «para siempre», y esa definición es muy personal. En ocasiones, el final de un ciclo kármico es la recompensa y esos finales pueden parecernos incompletos e insatisfactorios si sentimos que hicimos un esfuerzo heroico en vano (porque nuestras expectativas no se cumplieron y nuestros esfuerzos no fueron reconocidos ni apreciados).

Cuando comprendemos que los viejos amigos ya han cumplido su propósito, ¿cómo sabemos si es momento de volver a unirnos o de separarnos? Será una elección obvia si observamos la situación sin juzgar. Podemos hacernos tres preguntas para evaluar esa elección, como mencioné en el retiro que realicé en enero en Sedona, Arizona.

Es el ABC energético para todo tipo de asociaciones:

A significa alineación: ¿estamos alineados en el mismo camino, con el mismo propósito y el mismo potencial?

B significa balance, equilibrio: ¿hay un equilibrio entre cuánto damos y cuánto recibimos?

C significa congruencia: ¿es una relación congruente en la que todo encaja y fluye, y la energía es armoniosa?

Los tres elementos anteriores son necesarios, porque si falta uno solo de ellos es momento de reconsiderar el tema de la responsabilidad: ver qué obligaciones estamos asumiendo sobre la sanación de alguien y por qué.

Ha llegado la hora de armarnos de valor y de tomar la difícil decisión de satisfacer nuestras propias necesidades. De establecer límites energéticos claros que aseguren la satisfacción de esas necesidades, que mantendremos nuestras prioridades y la gestión óptima de nuestros flujos energéticos. De tener fe y confianza en nosotros mismos y en la Fuente, sabiendo que el ‘camino largo y sinuoso’ de la Ascensión tiene un final feliz. Aunque “para siempre” no dependa de una persona ni de una situación eterna, sino de la promesa constante y sin límites de nuestra propia alegría, nuestra paz, nuestro amor y abundancia.

 

Derechos de autor reservados © 2018 por Jennifer Hoffman. Pueden citar, traducir, reimprimir o referirse a este mensaje si mencionan el nombre de la autora e incluyen un vínculo de trabajo a: http://enlighteninglife.com

18 de Diciembre 2018

Fuente: El Manantial del Caduceo en la Era del Ahora

Dejanos tu comentario sobre Nuevos amigos y viejos amigos – ¿Cómo asociarse o despedirse?