Canalización El Barco de La Humanidad

El Barco de La Humanidad
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Mensaje de Adironnda, Kryon canalizado por Lee Carroll, Marilyn Harper

Marilyn Harper:

De modo que buen día para ustedes, ¿ah? Muy bueno ver su energía, su luz, su brillo, su divina presencia. Llenos de toda clase de energía y toda clase de información, y saben que aquí hay lemurianos, y pleyadianos, y arturianos y sirios, es una gran fiesta, ¿eh? Pensamos que en Texas siempre hay fiesta (risas), ¿sí? Esta vibración es un poquito diferente, ¿ah? Es por esos bailarines en sus líneas, ah? (risas) Nosotros no bailamos; sin embargo lo hemos visto. Entiendan y sepan que con esa energía vibratoria, con esa frecuencia, es un poco más fácil ir a esa multidimensión de la que hablamos más temprano; un poco más fácil reconocer ese enfoque.

Ustedes son los hacedores de cambio de este planeta. Son los hacedores de cambio en Sudamérica, en América Central y Norteamérica. ¿Se dieron cuenta de eso? Bueno, ahora lo saben, si no lo sabían antes, porque esa energía reverbera hacia afuera, arriba y abajo, y en esa capacidad, el cambio se conecta primero con su corazón. Por eso creemos que la gente está tan orgullosa de ser de Texas, y en esa capacidad reconocen esa energía, porque vienen aquí y transforman su manera de pensar, de sentir, de conectarse, de actuar. Por eso los felicitamos, y sabemos que aquí hay muchos que no son de Texas; sin embargo las cosas cambiarán una vez que hayan estado aquí. Verán; en la energía del cambio, esa es la multidimensionalidad de eso. Queremos que sepan que esa energía trasciende a todas las cosas. Les contamos una historia de un elefante y su grupo de elefantes. Podemos contarles otra historia sobre elefantes.

Cuando nuestro grupo, el grupo del vehículo Marilyn y Joy llegaron a Tailandia, al Parque de la Naturaleza y los Elefantes, entraron y vieron algo maravilloso que nunca habían visto antes; una elefanta abuela, una elefanta más vieja, y dos bebés. Usamos ese término a la ligera, bebés, solo pesan unas seis toneladas cada uno. Y estos dos bebés tenían entre cuatro y cinco años de edad y estaban jugando en el agua, igual que lo hacen los niños. Uno miraba alrededor con la trompa alta en el aire, y el otro estaba bajo el agua y su trompa era como un periscopio. Miraba alrededor, y luego sacaba la trompa y rociaba a todo el grupo. (risas) Lo ven, ese elemento de juego es lo que abre los corazones de la humanidad. Les recordamos que jueguen.

Ahora bien, el elefante, el pequeño elefante que salió del agua con la trompa periscopio, al salir literalmente se negó a ir donde iban los otros elefantes. Se acercó; dijo el mahut que este era un elefante travieso, pero no era usual que fuera tan travieso, porque estaba decidido a jugar con nuestro grupo. Y hacía toda clase de bufonadas para jugar con nuestro grupo. Preguntamos si eso era común. Él dijo, «Bueno, le gusta la gente nueva, pero no es habitual que esté tan decidido». Verán: hay una porción del cerebro del elefante – los humanos también la tienen, solo que se ha adormecido – hay una porción del cerebro en el elefante que recuerda lo ancestral. Entonces en algún momento un elefante de cinco años y unas cinco o seis toneladas recordó a nuestro grupo. De acuerdo al Buda, habíamos estado antes en esa tierra con ese elefante. Entiendan entonces, que aunque hayan pasado mil años ustedes tienen una conexión con todas las cosas en este planeta. Tienen una conexión con la energía; tienen una conexión con la gente. Tienen una conexión con la piedra, una conexión con la Esfinge,  con las inscripciones, con las plantitas que se convierten en árboles. Ustedes son los protectores. Ustedes son los que están cuidando a este planeta.

Por eso es que Kryon dice que van a encontrar nuevas fuentes de combustible. Es por eso que las cosas están cambiando. ¡Qué época excitante para estar en este planeta! ¿Cuántos de ustedes se despiertan cada día sintiendo eso? Le hablamos a unos veinte que están aquí (grandes risas). ¿Y el resto de ustedes? Podrían ir subiendo a bordo, porque están aquí. ¡Sorpresa! (se ríe). Cada día tienen la oportunidad de despertar. Como Joy dijo antes: doscientos millones de personas no despiertan. Vean, celebren eso. Cuando sus pies tocan el piso en la mañana, celebren, ¡Jup! ¡Wupi! ¡Desperté otra vez! ¡Sí! Y luego celebren el hecho de poder mirar hacia afuera, y está lloviendo, o nublado, o tormentoso, o soleado, o nevando, sea lo que sea, es para celebrar, porque es una impronta sobre su alma, y ustedes tienen la oportunidad de decidir cada día qué hacer con eso, con esa impronta. Tienen la oportunidad, si tienen un trabajo que no aman, ¿por qué? tienen que encontrar algo en él que puedan amar. Así tendrán la experiencia, y luego serán liberados con facilidad, gracia y por elección. O si no lo aman, tal vez sean liberados de todos modos y puedan intentar algo nuevo. Recuerden su orden de compra al Universo. Cada pensamiento, cada sentimiento, cada intención, sale hacia el Universo. Y ustedes saben que les dice que sí. El Universo solo les dice que sí; eso es así.

De modo que si saltan de la cama excitados porque es un nuevo día, a ver qué cosas maravillosas van a suceder, adivinen qué. Sucederán cosas maravillosas. Si se sienten como «Oh, no, otro día más…». Adivinen qué. Todo su día puede sentirse así. La elección es de ustedes. Y nunca se sabe, cuando van a tropezar con un bebé elefante que reconoce su energía – o puede ser un bebé perro, o un bebé niño, o un adulto niño, o un abuelo o abuela que conoce su energía. Que puedan tener la oportunidad de decirles que sí a ellos, así como han dicho sí a sí mismos.

Queridísimos seres de luz: como hacedores de cambios, están allanando el camino, y estamos agradecidos por eso. Estamos agradecidos por que ustedes se ofrecieron como voluntarios para venir aquí en este punto del tiempo. Estamos agradecidos por que cada uno está empezando o continuando su práctica espiritual. ¿Correcto? (risas) ¿Hola? (más risas) ¡Gracias! Estamos agradecidos por ustedes.

Los vemos, los conocemos, sostenemos su corazón en nuestro corazón. Los entendemos y aprendemos de ustedes a medida que les enseñamos también.

Namasté.

Lee Carroll:

Saludos, queridos, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.

En un océano gigantesco imaginario tal vez hay un barco. En esta parábola, es enorme y te lo encuentras en la noche y puedes verlo. Enormidad no es buena palabra, es simplemente inmenso, a medida que se impulsa en el océano, durante eones. Un barco según lo pueden ver al pasar, tan alto por encima del agua como lo es por debajo, no pueden ni imaginar cuán grande podría ser. Pueden ver brevemente el nombre, en pintura descascarada, empieza con h. El nombre del barco es Humanidad. «El barco se hunde, sé que se hunde», dijo él, con ojos muy abiertos. Un hombre de al menos cincuenta culturas, por debajo de la cubierta superior. «Muy pocos van, y podemos oírlo». Está hablando a uno de sus compañeros de tripulación, están haciendo mantenimiento, barriendo, dicen. Y el compañero dice, «Bueno, ¿hay agua?» y el otro «Podemos oírlo, está haciendo un ruido extraño, hay ruidos que nunca oímos antes, este barco se está haciendo pedazos, lo sabemos, lo podemos oír, estamos muy lejos abajo». Y el compañero le dice «¿Hablaste con los que están más abajo?» Y él dice «No vamos allá. Está muy abajo, no queremos estar allá. Pero por lo que escuchamos, este barco no estará a flote por mucho tiempo. Todo parece cambiar aquí. Ha sido de cierta manera en los días de mi padre, y de mi abuelo, incluso en mi tiempo, pero no es así ahora. Oímos el entablado que empieza a romperse y astillarse, ruidos que nunca oímos, cosas que se sueltan. Este barco se hunde». «Hasta que no entre agua, no me molestes». Así fue, un informe tras otro. Parece que se filtra, incluso en la cabina de mando, donde los que estaban a cargo decían «No, es solo su imaginación. Siempre ha sido así, será siempre así, el barco es apto para navegar, siempre lo ha sido, no es perfecto, pero seguiremos».

Y así ha sido con este barco llamado Humanidad, cuando pasaba por el marcador que nadie creía que lograría pasar. Al entrar en aguas inexploradas, llamadas «2012 y más allá». Y el que estaba 50 niveles más abajo de cubierta tenía razón, porque estaban pasando cosas. Pasaban cosas que nadie esperaba, y eso daba miedo. Siempre habían estado en el barco y lo llevaban bien por este océano llamado Tierra, Realidad. ¿Qué era esto que oían? Realmente daba miedo. Algunos se juntaban y hablaban de eso. Después de un tiempo había grupos preocupados de qué iban a hacer con eso – porque todos lo oían. Parecía que los niveles más bajos lo oyeron primero, porque ellos estaban dentro del agua. Los que estaban por debajo de los 50, bueno, allí no iban porque estaba demasiado oscuro para ver algo.

Pero luego hubo algunos que vinieron desde 70 niveles por debajo de cubierta, apenas se los podía reconocer, estaban en culturas horripilantes, cosas que simplemente no se hacen. Allí los niños no viven mucho, porque si viven les cortan las manos. Niveles inferiores que nadie quería ver, especialmente los que estaban en cubierta; nunca iban allí. Allí es donde estaban las ratas. Había ratas, y estaban subiendo. El capitán siempre había sabido que había ratas, pero había dicho que en tanto estuvieran del nivel 50 para abajo, estaba bien. Pero ahora empezaban a verlas en el nivel 40 y en el 30 bajo el nivel de agua. Las ratas parecían no venir de ningún lado. Algunos de la tripulación habían dicho «No tenemos ratas. Este barco no está infestado por ratas». Descubrieron que no era así, cuando algunos empezaron a gritar en cubierta porque había ratas allí. Parecía como si lo más oscuro de lo oscuro subía desde los lugares a los que nadie quería ir, y empezaba a mostrarse en el barco.

Los miembros de la tripulación fueron enviados a destruir a las ratas tan rápido como pudieran, pero  eran demasiadas. Simplemente otra señal. ¿Qué pasa cuando un barco se va a hundir? Bueno, las ratas lo saben. Huyen del barco.

Después de un tiempo no lo pudieron ocultar; así son los rumores. Incluso 50 niveles hacia abajo se esparcieron los rumores. ¡Llegaron a la elite! Y los primeros 5 niveles – los llamaremos niveles del primer mundo – empezaron a darse cuenta. El sabor de la comida era diferente (se ríe). El aire acondicionado no funcionaba bien, se estaba poniendo demasiado frío. Las cosas que siempre habían funcionado parecían estar rompiéndose.

Luego se enteraron: el nivel 40 estaba muy, muy mal con el nivel 39. Tal vez no una guerra, pero por lo menos una revolución. Ahora bien, eso nunca había sucedido antes, ellos estaban por encima de eso. Eso era historia antigua, el 39 y el 40 habían hecho las paces hacía mucho tiempo. Pero de pronto eso era una amenaza; había disturbios, todos por debajo del nivel 10 empezaban a oír cosas. Ahora incluso algunos del nivel 6 oían cosas, y lo que oían no era agradable si uno maneja un barco, de ningún modo. Se oían maderas partiéndose. «Este barco se va a hundir». «¿Hay agua?» preguntaba el capitán. Mandaron tripulación abajo y ellos dijeron «No, no hay agua.»

Y sin embargo, notaron algo más. Abajo en la dirección, abajo de todo, donde todos controlan cuán rápido va el barco y cómo funciona la maquinaria, todos estaban discutiendo porque parecía que el barco iba más lento. Y sin embargo las hélices se movían tan rápido como siempre, pero el paradigma de cuán rápido debían marchar las cosas y cómo se usa el combustible, y dónde lo buscas y cómo lo consigues, se estaba rompiendo. Algunos incluso decían «Puede que se nos acabe el combustible. Tendremos que hacer algo diferente. Este barco se va a detener, y todos saben que si el barco se detiene hará agua; debe seguir en marcha».

Y así sigue esta parábola, queridos. Y se puede decir que se ponía peor un año tras otro. Las ratas seguían apareciendo, y ahora notaron que incluso las ratas abandonaban el barco. Literalmente saltaban; no querían saber nada de él. Algunos de los niveles inferiores estaban tan infelices y tan seguros de que el barco no se hundía, que hicieron lo que les pareció, estaban convencidos que no iba a funcionar. Eso es lo que las culturas hacen del nivel 50 para abajo, eso dicen. Aquellos que ustedes no quieren ver, los que son controlados por desequilibrados  y disfuncionales. De modo que este barco llamado Humanidad parecía estar en problemas.

Y esto es lo que quiero decirles. En todos esos años en que el barco iba más lento y hacía todos esos ruidos, crujidos y golpes, empezaron a verlo suceder. Oh, el primero que lo vio no lo podía creer. Mirando por la borda vio un pedazo, un enorme pedazo del costado de este barco de madera en que estaba, se rompía y caía al agua. ¡Se rompía y caía al agua! Nadie lo quería creer hasta que miraron. Dijeron: «Esto es imposible. Este barco está tan bien armado. Siempre se mantuvo armado; durante eones estuvo entero; no se rompe en pedazos así». Pero todos sabían que si se rompía más, y si suficientes planchas se desprendían, estaban todos condenados.

Arriba, en los 5 niveles superiores, bueno, ellos no recibían esos mensajes. Ellos recibían otros mensajes. Los mensajes decían que pasaban cosas, pero nadie decía que se iban a hundir. Y si los tuvieran, no lo creerían porque, después de todo, tenían abundancia allí, tenían suficiente. Y pensar que este barco llamado Humanidad se pudiera hundir, bueno, no estaba en su realidad. Pero algunos de ellos vieron planchas caer al agua y maderas astillarse, cuando tomaban un trago en la cubierta de paseo. Y allí es cuando les llegó: «Algo está pasando».

Si escuchan sus noticias, queridos, el barco se hunde. Se hunde de todas las maneras a que están acostumbrados. Y todas las cosas con que podrían contar, empiezan a erosionarse. Eso es lo que les dirán, porque así es como se presenta, en esa dimensión en que siempre estuvo la humanidad. Ya ven, este barco no va a durar, dicen.

Déjenme presentarles algo que algunos han oído y otros no, algunos han visto y otros no. Cuando los niños espían en uno de los niveles que es raro y es inusual, ese nivel del que le dicen que se mantengan aparte, porque en ese nivel pasan cosas inexplicables, no hay que ir allí. Pero los niños son curiosos, y uno fue allí. Había mucha luz allí, más que lo usual. Pero lo que oyó, que nunca olvidará, fue el canto. Todo un nivel, con tanta gente, cantaban canciones. Y las canciones tenían letra, y el niño que oía la letra escuchaba la historia que ellos cantaban, daba la bienvenida a un nuevo barco. ¡Cantaban sobre un barco! Solo que no había condenación y desastre, y él escuchó atentamente y ellos decían «El nuevo barco que reluce en el sol» (se ríe). No sabía cómo interpretarlo. Pero los que cantaban sí.

Lo que pasó eventualmente en esta parábola fue que toda la madera vieja de esa barco se rompió y se cayó; toda. Se cayó a un océano más viejo y desapareció. Pero lo que no se podía ver, a menos que uno estuviera fuera del barco – y ninguno de ellos estaba afuera – fue que a medida que los pedazos se caían dejaban ver algo más: una maravillosa superficie nueva y brillante, que había estado allí todo el tiempo sin haberse revelado. Había estado esperando que lo viejo se desprendiera cuando llegara el momento. Y todos los otros niveles, lo que veían era las roturas. No veían lo nuevo y brillante, el metal que reemplazaba a la madera. El barco parecía ir más lento en el agua porque los motores eran viejos y no estaban funcionando correctamente. Hasta que tuvo motores nuevos. Motores que funcionaban de modo diferente de lo que alguien hubiera pensado que podía funcionar un motor – sin combustible. Lentamente, este barco se reveló a sí mismo, esta humanidad, y realmente se renovó, casi como si fuera biológico. Como si fuera un cuerpo que se rejuvenecía, pero nunca lo había hecho ¡y nadie esperaba que lo hiciera!

Y los que estaban en los niveles más bajos seguían con miedo. «El barco va a estar bien, no se va a hundir, el barco está vivo». Ellos dijeron no, eso es imposible, algo está mal, eso es terrible. Y muchos vieron un barco que se rejuvenecía y tenían tanto miedo que nada cambiaba mientras ellos vivían, y tuvieron miedo toda la vida, hasta su muerte.

Eso también está pasando, ahora mismo. Porque a veces, cuando ellos ven luz, no saben qué es, o piensan que es falso. Y en lugar de una revelación de belleza, compasión y amor, todo lo que ven es un culto. Y no quieren saber nada. Y ellos bajan a un nivel inferior para encontrar aquello a lo que están acostumbrados hasta que están con los otros y dicen «Ahora estoy feliz, porque estoy en un nivel llamado miedo. Y aquí todos tienen miedo, entonces tengo todos a bordo sintiendo lo mismo que yo».

Lentamente los niveles se fueron aislando, unos que creían y veían, de los otros que no. Unos que tenían miedo y siempre lo tendrían, y los otros que negaban lo que realmente sucedía ante sus ojos. Todas las ratas se fueron; todas. Nadie quería ir a esos niveles por debajo del 50. Pero ahora parecía estar bien, porque esos niveles debajo del 50 se estaban empezando a limpiar. Están por debajo de la línea del agua, todos ellos, y se dieron cuenta de que no había agua. Es interesante, ¿no es así? Los que estaban entre tanta mugre y horror fueron los primeros en salir de eso.

Acabo de pintarles un cuadro de una nueva realidad, una nueva sociedad, una nueva humanidad, para los próximos trescientos años. Van a pasar cosas que ustedes no esperan.

Finalmente el capitán, que siempre había estado a cargo de conducir este barco como su  familia, los que estuvieron antes que él, y los anteriores, finalmente él renunció, porque dijo, «Ya no sé cómo operar este barco. Parece que se manejara solo». La consciencia más elevada es así; no necesita la clase de liderazgo de la Tierra vieja. Ustedes todavía no lo han visto, y no saben lo que no saben. Pero la consciencia más elevada, en coherencia, es una consciencia que se maneja a sí misma de una manera muy, muy funcional.

Eso es todo lo que puedo decirles de lo que podría venir en la jerarquía de lo que ustedes llaman gobierno y administración. No tendrá el mismo aspecto que ha tenido estos últimos doscientos años. Y algunos de ustedes, ahora mismo, que son astutos, están viendo que a sus gobiernos se les caen algunos pedazos. Y algunos de esos que no quieren hacer leyes, lo único que quieren hacer es eliminar al otro, (se ríe). Ese es el barco en que están, y esto empieza ahora.

Esta mañana les dije que el barco no se hundirá (se ríe); todos esos que predicen desastres, que están en otro tipo de realidad, otro tipo de paradigma, creen que para tener algo diferente hay que eliminar lo que se tiene. Y eso significa que la economía debe fracasar completamente, debe irse al fondo y luego hay que reconstruirla. Ese es un viejo paradigma de cómo solían funcionar las cosas, y estamos hablando de integración; hablamos de cosas nuevas que crecen donde estaban las cosas viejas, y aparecen cuando no las esperaban. Estamos hablando de las cosas viejas deslizándose al océano sucio, como debieran. Estamos hablando de nuevas revelaciones, de la luz apareciendo donde no pensarían que lo haría, 50 niveles más abajo, y más. Hablamos de cosas que nadie ha predicho, nadie. Porque no se puede predecir lo que no se puede ver en otra dimensionalidad, que es una consciencia más elevada. Lo hemos dicho antes: una baja consciencia no puede mirar hacia arriba a una más elevada. Cuando estás más alto, puedes mirar hacia abajo. Pero como no sabes lo que no sabes, no puedes verlo, y yo acabo de contártelo.

De esto se trata este Cambio, y en las décadas venideras van a ver mucho de esto. Y yo les pregunto: en este salón, los que están escuchando esto, en esta parábola, ¿en qué nivel van a estar? ¿Van a estar en el nivel del miedo? ¿Van a estar entre los que dicen «Lo sabía; todas estas ratas siempre estuvieron allí, nos comerán vivos, vienen por nosotros»? «Siempre supe que estaban allí, está pasando lo peor de lo peor, estamos atrapados en este nivel, ¡ay de nosotros!». Y ustedes saben de quiénes hablo, porque están por todas partes. A medida que ven esa luz exponiendo las cosas más oscuras de este planeta, las cosas incalificables que siempre estuvieron allí, tendrán la idea de que eso es nuevo – y el planeta de la humanidad está condenado. Y no lo verán como lo que es, la revelación de algo que siempre existió. La revelación de algo que se evaporará, porque la luz hace eso. Eso no puede existir en una consciencia más elevada, en un barco que empieza a renovarse y se hace más fuerte, más veloz, y diferente.

Creo que ninguno de ustedes se perderá esta parábola, lo que significa, o cómo funciona. Pero la naturaleza humana tiene opciones para aceptarla, para entenderla, para trabajar con ella y superarla, para atascarse, para temerla, todas esas cosas – ustedes eligen.

Entre tanto, les digo: las almas antiguas de este planeta están cantando (se ríe) con letras sobre este nuevo barco. Y esas letras incluyen otras sobre una nueva Jerusalén, sobre un nuevo planeta, sobre la coherencia, sobre cosas que no habían planeado, sobre alimento para todos y agua limpia cuando no creían que la había; sobre inventos que están en camino y tienen sentido y ayudarán a la humanidad en lugar de saquear a la Tierra.

Este es el potencial. Es por esto que yo estoy aquí, dándoles estos mensajes de la Fuente Creadora. Porque estos son los mensajes que sucedieron antes en otras sociedades que atravesaron exactamente lo mismo que ustedes. Oh, queridos, el libre albedrío es interesante, y en este planeta y en estas culturas que se intercomunican, todo puede suceder; dos pasos adelante, uno atrás, otro atrás, otro hacia adelante, eso depende de ustedes. Cuán rápido va – eso es decisión de ustedes. No viene de las estrellas, no viene de la Fuente Creadora. Y es por eso que estoy aquí, para informar a las almas que quieran escuchar: que no teman, que sostengan la luz, y que sean parte de un barco nuevo.

Ustedes van a volver; puede que no piensen así, pero lo harán. No se van a perder esta fiesta; ustedes la crearon; no se perderían la graduación. Y cuando regresen, queridos, van a recordar, y van a saber tempranamente qué es lo que sucede. Y se van a unir a este coro que canta sobre una nueva energía; que canta sobre una coherencia de amor y compasión que es diferente de todo lo que han visto jamás, que empieza a cambiar las instituciones y la manera en que piensan y funcionan.

Ahora dejo esto en claro: esto no tiene nada que ver con la Nueva Era; nada que ver con sistemas espirituales; todas esas cosas cambiarán en consecuencia. Esto tiene que ver con la población de la Tierra en general, que empezará a sentir estas cosas, a ser parte de ellas, bajo la guía de los que parecen más sabios, más amorosos y bondadosos, llamados almas antiguas. A estas les estoy hablando.

Quiero que sostengan esta visión, porque lo que estoy haciendo hoy es solo el comienzo. Prepárense para los que se van a levantar de los otros niveles a decirles que el barco se hunde; estén listos. Cuando ellos lo hagan, quiero que los reconozcan como quienes son, y el miedo que tienen, y la dimensionalidad en que están. Y quiero que los amen, los abracen, los consuelen, y les digan que no todo es como parece. Este es el trabajo de ustedes. ¿Se preguntan por qué están aquí? Para sostener esta luz en este planeta. No importa qué hagan, si simplemente están yendo al trabajo o criando a una familia, o a sus nietos. Ustedes se intercomunican con otros humanos, muchos de los cuales tienen miedo. Y esto es lo que ustedes hacen. No necesitan escribir un libro, no tienen que ir al Congreso, es solo sostener esta luz. Y aunque no sepan las palabras, pueden cantar la canción sobre el barco nuevo que se está creando justo bajo sus pies.

Y así es.

Kryon

 

Dallas, Texas, 30 de noviembre y 1 de diciembre de 2019

Transcripción y traducción: M. Cristina Cáffaro

Fuente: Traducciones Para El Camino – www.traduccionesparaelcamino.blogspot.com.ar

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