Canalización La Unidad – El fin de la separación

La Unidad – El fin de la separación
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Mensaje de Kryon canalizado por Lee Carroll

Saludos, queridos, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético

Esta noche les traigo un mensaje que viene retrasado. Es un mensaje de benevolencia, amor, belleza, esperanza, a medida que la humanidad empieza a hacer un viraje, saliendo de una vieja energía, entrando a una nueva energía. Suena como un coloquialismo trillado: de lo viejo a lo nuevo, pero esto es profundo. Porque la vieja energía representa artículos básicos de la consciencia y de las maneras de ser, que van a ser eliminados con una consciencia nueva, evolucionada, más avanzada y elegante que está en camino.

Y deseamos decirles una vez más qué han de esperar. Se centra alrededor de una palabra. Hay un momento que mi socio y su compañera nunca olvidarán. No hace mucho, en el lugar que ustedes llaman India, tuvieron una audiencia con un hombre. Este hombre es conocido como Dalai Lama. El Dalai Lama es respetado, renombrado, amado por cientos de miles, tal vez millones de seres humanos que lo han oído, lo han visto, estado con él, y sus seguidores están por encima de ese puente que ustedes llaman religión organizada, porque cristianos y judíos se sientan en su presencia; los musulmanes entienden cuando ven la unidad de Dios representada en un hombre. Y cuando él habla ante estos grupos, por un rato hay una suspensión de todo separatismo y la luz irradia desde él.

Y allí estaba mi socio, próximo a conocerlo. Nunca lo olvidará, está incrustado en su akash y pasará a través del velo, y recordará ese momento aun en otra vida, porque se encontró con un hombre santo que era correcto y verdadero.

Lo primero que hizo el Dalai Lama fue tomar las manos de mi socio y su compañera, sosteniendo sus manos; todo lo que mi socio pudo hacer para no llorar. ¿Podía esto realmente estar sucediendo? Y a su manera alegre y jovial el Dalai Lama mencionó algunas cosas, hizo algunas preguntas, “¿De dónde vienen? ¿Qué está pasando?”, los miró a los ojos a mi socio y a su compañera e hizo una declaración. Es simple pero profunda. Es algo que dijo y que cualquiera que lo conozca esperaría que lo diga, pero mi socio pudo oír su voz diciéndolo. Dijo: “Creo en la unidad”.

Es profundo, porque esta consciencia que cambia en el planeta está yendo del separatismo hacia la unidad. Y lo está haciendo de maneras sutiles y otras no tan sutiles, pero pueden verla operar muy claramente porque estaba en camino.

Pueden verla operar porque el separatismo está empezando a lucir feo, y sin embargo siempre ha sido así. Quiero llevarlos a recorrer predicciones, situaciones, instrucciones, algunas de las cuales podrán sorprenderlos. Todo es dado en amor, y desde una fuente que ha visto esto antes y sabe qué es lo que viene, y que es potencialmente bello. No todo de pronto, queridos, ya lo dijimos antes, pero déjenme plantar la semilla de lo que estoy viendo.

Solo unos pocos años después de 2012 y ya están experimentando la vieja ranciedad del separatismo. No se siente bien, no luce bien. Déjenme decirles adónde podría ir esto. Porque van a ver una real salida desde el separatismo hacia la unidad en los lugares más extraños. Creo que el más notable que van a ver, y cuando lo vean recordarán este mensaje, está en el comercio, en los negocios. Imaginen por un momento. Les voy a decir algo que hoy es risible pero que puede suceder mañana. Imaginen por un momento dos compañías fabricantes de gaseosas, Pepsi y Coca Cola, juntándose en un gigantesco pabellón en una conferencia e invitando a todos a entrar y probar su bebida y disfrutarla, porque ellos saben que entre las dos marcas habrá quienes prefieran una y quienes prefieran la otra, pero al combinar las dos en un mismo lugar venderán más bebidas. Y ya no están separadas, ¿verdad?

¿Cuál era el viejo sistema? Lo llamaré guerra competitiva. Eso es lo que era el viejo sistema, completa y totalmente separado, completamente. Y uno decía: Lo nuestro es lo mejor, no hagas lo otro. ¡Este es el test del ciego tonto, te va a gustar más el nuestro! Y entonces el otro dice lo mismo, y cambian la marca, y cambian el sabor, y hacen esto y aquello, todo para aventajar al otro, y de pronto, en algún lugar alguien va a tener una idea rara y las salas de juntas van a reír y poner los ojos en blanco por un momento (se ríe) “¿Qué tal si nos juntáramos, y sabiendo muy sucintamente que en este planeta hay un sabor para ambos, y cuando nos juntemos mostraremos una unidad que diga ‘No te diremos nada, solo que tenemos unas grandiosas bebidas aquí, por qué no vienes a disfrutarlas’?” Y entre los que nunca probaron uno y solo probaron el otro, habrá quienes cambien y quienes no, y no va a importar, porque al final habrán logrado más que en cualquier guerra comercial que hubieran podido hacer. El fin del separatismo y la advertencia para otros que tal vez las viejas costumbres están funcionando también y que un nuevo paradigma integrándose funcionará mucho, mucho mejor. “¿Alguna vez veremos eso?” La respuesta es: sí, más pronto que lo que piensan.

La apariencia de la unidad bajo cualquier forma y la ausencia de separación es lo que les estoy pidiendo que busquen. Queridos, aquellos que se separan y eventualmente se retiran a sus propios rincones: la separación crea guerras. La separación crea desconfianza. Cualquiera sea su forma, significa que están ellos y están ustedes. La unidad reúne dos, tres, cuatro sectores, no importa, los trae a una coalición, a una manera de confluir, que crea cosas que ustedes no esperaban.

Quiero hablarles a los norteamericanos en este salón. Quiero que retrocedan conmigo y hagan de cuenta que estuvieron allí cuando se firmó la Declaración de la Independencia, quiero que simulen que pudieron ver los rostros de los Padres Fundadores que iniciaron la democracia que hoy ustedes tienen. Quiero que los escuchen cuando ellos dicen: “Esto es el comienzo de algo diferente”, y tienen razón. El gobierno de la mayoría, los derechos de la minoría, la oportunidad para todos, la disensión está bien, cualquiera puede ser exitoso, ¡qué idea! Pero ellos fueron inteligentes, e incluso en la creación de la Constitución de su país, ellos comprendieron que vendrían cambios, que habría enmiendas. Entendieron que habría disensión y diferencias entre partidos y no se detendrían, no habría allí una coalición de unidad, entendieron que la separación era importante, pero armaron una constitución para que, cuando ambos bandos se reunieran, hicieran leyes  mejores. Mejores porque ambos bandos habían venido a una concertación y negociación dando leyes que permanecerían para hoy en día, en sabiduría y fuerza, porque los dos bandos las habían construido. Eso sucedió en ese tiempo, y no está sucediendo hoy.

Hoy se ha convertido en separatismo; la idea de unidad está ausente, queridos, simplemente se ha ido. Y si los Padres Fundadores pudieran ver lo que sucede hoy, aquí, llorarían y dirían: “No es así como lo diseñamos; simplemente no es así como lo hicimos. No lo diseñamos para tener elecciones donde el ganador se llevara todo y descarta a la oposición hasta la siguiente elección y nada se puede lograr”. Así es hoy; separatismo al máximo.

Una vez más les digo que lo que parece estar roto puede repararse por medio de la unidad. Aparecerá un liderazgo que entienda esto. Habrá quienes se presenten como candidatos para el puesto más alto del país, que sacarán del panorama lo que realmente creen, a propósito, y dirán “soy centrista; yo creo que mucho de lo rojo es bueno y mucho de lo azul es bueno, y yo voy a juntarlos. Ustedes elíjanme para negociar; no para el partido y no para el color. No para nada de eso, sino por la capacidad de venir y juntar esto para que se hagan las leyes y sean fuertes debido a eso“.  Y queridos, cuando eso suceda, quiero que recuerden este mensaje. Alguien está viniendo. Para muchos esto será obvio; es lo que se necesita con objeto de regresar a la idea de base, que dos bandos o incluso tres o cuatro pueden unirse y negociar para lograr fuerza, sentido común, sin insultarse y sin batallas. Una unidad incluso con diferencias culturales. La idea de lo separado va a marchar por el costado y, cuando lo haga, ustedes darán un suspiro de alivio, diciendo “no más de aquello”. Pronto se les ocurrirá a los candidatos para el puesto más alto del país, muy claramente, que tienen que ser capaces de negociar, reunir, y nunca más separar.

Esas son solo dos áreas; hay muchas más. Pero hay una de la que quiero hablar, y hablaré de un modo que nunca hablé antes. En este planeta existen muchas culturas, y esas culturas presentan diferencias en lo que se refiere a las cosas espirituales. ¿Necesito decirles que, aun un planeta que cree en un Dios único, el bello amor de un Dios, es responsable por más guerras que ninguna otra cosa? Peleando por un Dios único. Eso es separatismo.

El separatismo ha estado allí por largo tiempo. El separado dice “Mi profeta tiene la verdad, el tuyo no”. Y esto es el artículo básico de la consciencia de las organizaciones hasta hoy en día; de todas hasta hoy. Con excepción de dos: las más antiguas del planeta que son realmente las que no tienen un profeta. Interesante, ¿verdad? No quiero hablar de ellas. Quiero decirles esto: que el final del separatismo también sucederá en esto. Van a empezar a verlo. Empezarán a ver maneras más amables, donde las palabras, acciones y el amor del profeta sustituyen a la doctrina.

Quiero hacer algo que nunca hice, y luego darles un ejemplo, una visión. Quiero hablar a los cristianos. Les quiero decir que estoy bien enterado de esos cristianos que no estarán interesados en escuchar. De hecho, no escucharán en absoluto. Porque a la mayoría de los cristianos que están comprometidos en la bella creencia que tienen, se les dice que solo deben escuchar a quienes creen lo mismo que ellos creen. Por lo tanto, estas palabras no serán escuchadas; no ahora. Pero se escucharán, porque habrá muchos que estarán solos, y tú sabes quién eres, cristiano que escuchas esto ahora mismo. Porque lo que estoy por decirte realzará todo aquello en que crees, y mucho más. Quiero hablarte del hombre que veneras.

Es más grande que lo que crees. Es aún más grande que lo que te han dicho. Este hombre que caminó por la Tierra, que pasó por tantas cosas. Les daré esta noche historias que ustedes no han oído, que ni siquiera están en las escrituras. Los hará llorar de alegría.

Este hombre conocía a Dios. En sus escrituras no se cuenta mucho acerca de sus antecedentes y parece como si simplemente hubiera aparecido y hecho lo que hizo. Oh, él estudió. Para llegar a ese lugar donde estaba y que ustedes reverencian, hubo años en los que él atravesó la oposición a lo que él creía. Recuerden: él era un judío. Y lo que empezó a predicar, y lo que empezó a considerar, incluso como hombre joven, incluso al educarse, iba muy en contra de lo establecido de modo que hasta lo apodaban “el sacerdote perverso”. Perverso porque estaba contra la verdad de su tierra, lo que los judíos conocían. Pero aparte de este tiempo, él era Jesús, el que ustedes conocen. De él quiero hablarles.

He aquí un hombre, ascendido en su consciencia, en su ADN, mucho más elevado que cualquier otro que caminara por el planeta en ese tiempo. El hombre que podía caminar sobre el agua era… el hombre que caminaba sobre el agua porque tenía control de la Física. Tenía control sobre la salud, sobre muchas cosas. ¡Hay milagros que ustedes nunca supieron que él podía hacer! Déjenme preguntarles. Les han contado que él tenía multitudes que venían a escucharlo, y se podía oír caer un alfiler. ¿Cómo podía una multitud oír a un hombre sobre una roca? ¿Cómo podían mil personas, sin amplificadores, oír a un hombre sobre una roca? Les diré: todos lo oían como si lo tuvieran ante su cara hablándoles al oído con la voz más suave y amorosa que ustedes puedan imaginar. Ese era Jesús. ¿Alguna vez pensaron en ese milagro?

Y luego, si hablaba durante demasiado tiempo, los alimentaba, con comida que no estaba allí. Ese era Jesús. ¿Alguna vez hablaron de lo que había sucedido al irse a casa? No. A ustedes les contaron sobre la fiesta y las reuniones, y todo eso. ¿Ustedes creen que lo dejaban en paz? Dormían alrededor del lugar donde él vivía; lo seguían por dondequiera que fuese, porque lo que él tenía irradiaba amor y compasión y unidad. Irradiaba de él; todo lo que querían hacer era seguirlo; se podía sentir, esa era la energía. Hablé de eso esta mañana. ¡Esa es la energía que todavía no tiene un nombre! Y dicen, “¡No sé qué es; quiero eso! Te seguiré por ello, porque es el amor de Dios”.

Muy bien; cristianos, quiero que escuchen esto. ¿Oyeron hablar del centurión romano? (se ríe). Les contaré. Hay muchas cosas que ustedes no saben, que realzan la belleza de este hombre, incluso por encima de lo que ustedes leen en las escrituras que hicieron los apóstoles. Los romanos observaban cuidadosamente a Jesús para ver si él decía alguna cosa contra el Emperador o el César, o la política, ¡y él no lo hacía! Porque entonces lo podrían encarcelar instantáneamente. Y él no lo hacía; él hablaba del amor. Él decía: “Escuchen; así son las cosas. Están oyendo esto a través de mí. Escuchen; así son las cosas. Esta es la verdad”. Y él hablaba de la belleza de la compasión de Dios. No hablaba de política. Y el centurión escuchaba. Pero una vez, solo una vez, Jesús se volvió y lo miró a los ojos – sabía que estaba allí. Y hubo un silencio y el centurión lo miró a los ojos y todo terminó (se ríe). Solo una mirada del Maestro, una sonrisa del Maestro, y se derritió el corazón del centurión.  Se derritió. Dejó su puesto, se fue a casa, se sacó su casco y armadura, reunió a su familia y se fueron. Sabía que debía dejar la ciudad porque estaba abandonando su puesto, pero sabía que estaba equivocado en lo que había hecho. Había conocido a Jesús, había conocido al Maestro con una mirada. Así era. Era una buena persona la que decidiste venerar, cristiano.

Déjenme contar otra cosa sobre Jesús. Él miraba a toda la multitud, y en su sabiduría sabía quiénes eran los mentirosos, quiénes eran los ladrones, veía a las prostitutas e incluso a quienes habían asesinado a otros. Y nunca dijo una palabra. Porque él no era un separatista; él era la unidad. El amor de Dios los ve igualmente a todos, y él lo dijo.

Querido cristiano, tú tienes una relación personal en que él camina contigo, te habla y te dice que tú eres su familia. Este hombre tenía que ver con la unidad; no había juicio. Nunca. ¡Hermoso! Incluso por encima de lo que crees. ¿Puedes imaginar estar allí?

De modo que lo que haré ahora mismo es dar instrucciones a todo cristiano que esté escuchando. Esta nación en la que estoy hablando ahora es predominantemente cristiana, de modo que para ellos estoy hablando. Y si las aceptan de mí, les daré algunas instrucciones. Sus líderes les dicen que ustedes debieran ser evangelizadores; muy bien, les daré instrucciones sobre cómo funciona eso.

Quiero que ustedes emulen al hombre que reverencian. Si él los mirara a los ojos ahora mismo, si ustedes pudieran estar allí, en cualquiera de esas reuniones, de modo que él los pudiera ver ahora mismo, él los miraría y diría: “Anda e imita lo que ves”. ¡Anda e imita lo que ves! Si tú no quieres seguirnos, quiero que vayas e imites lo que es el Cristo. Cuando mires a los que te rodean, quiero que veas la unidad que él veía. No había categorías de los que creían o no creían, de los que estaban en lo correcto o equivocados. Solo había amor. Solo estaba la compasión que Dios puede dar a un hombre así, que conocía a Dios. Si quieres seguidores, tendrás la compasión del Cristo por donde quiera que camines. Y eventualmente, debido a esto y a la unidad que darás, la gente acudirá a ti y dirá, “Yo no sé qué tienes, ¡pero me encanta!” Y entonces puedes decir: “Mira, ¿por qué no vienes y asistes a un servicio de culto conmigo?” ¡Esta es la manera de hacerlo! Si ustedes quieren ser pescadores de hombres, así es como se pesca, ¡se hace con compasión, se hace con amor! Y me gustaría decirles esto: no se hace con separatismo. No se hace señalando a los otros y diciendo “Están equivocados. No solo eso, sino que acabarán en el infierno si no hacen las cosas bien”. No haces listas atemorizantes, ni alejas a las personas. Te diré, cristiano: eso construye muros. ¡Y no es eso lo que hizo tu guía! Él nunca levantó un muro, hasta su último aliento nunca levantó un muro. Miró a sus ejecutores igual que miraba a su madre: compasión, amor, ¡y eso es lo que atrae!

Ahora bien, ¿esto dolió mucho? ¿No tiene sentido que emulen al Cristo? Y allí es donde está la cuestión.

Tengo una visión para darles, y esta visión será el final de la canalización. Es una metáfora. Se trata de columnas que sostienen un enorme peso – un techo, un cielorraso – hay cinco o seis, tal vez siete de ellas, y tienen que estar de acuerdo y en unidad, porque cada una comparte la carga. Y en un minuto identificaré qué es esa carga que están sosteniendo.

Ninguna de esas columnas puede ser separatista, porque no pueden salirse de este paradigma, de esta imagen, porque si lo hicieran se caería toda la estructura. Tienen columnas que son los budistas, los hindúes, los judíos, los musulmanes, los cristianos. Las culturas de este planeta siempre tendrán diferencias, siempre tendrán sus profetas; eso no desaparecerá. Lo diferente es esto: llegará un tiempo en que todas las columnas estén de acuerdo en la unidad. No separarán a ninguna columna, incluirán a todas en su compasión. Conservarán a su profeta, creerán lo que creen, y felices de creerlo, pero no se volverán a otra y dirán “Estás equivocada”. No se volverán a la otra diciendo “Y por estar equivocada, te mataremos”. Eso es separatismo; eso desaparecerá.

¿Qué es ese peso que sostienen? Le daré un nombre, porque esta es la clave. El peso que sostienen todas las columnas, juntas en unidad, se llama Paz en la Tierra. Se necesita; esta es la clave. Dejen afuera el separatismo, especialmente en lo referente a las religiones organizadas. Vuelvan a sus profetas y a la fuente, y re-aprendan qué es lo que están haciendo, queridos, en lugar de volverse a las reglas hechas por los hombres hace tanto tiempo para conservarlos separados.

En cambio, piensen en la unidad del Maestro y en el hecho de que él nunca separó a ningún grupo. Y luego piensen en lo que ustedes hacen hoy.  Hay mucho amor para todos ustedes, para repartir. Y así como la Pepsi y como la Coca Cola, habrá quienes sean atraídos a una columna, y a la otra columna, y los miles de millones de personas sobre esta Tierra vivirán en la pacífica coalición del entendimiento y la unidad; tal vez en desacuerdo sobre cuál puede ser la mejor, pero incluyéndolas a todas.

La separación empieza a fracasar, ustedes empiezan a verlo.

No quiero ofender a nadie en este día; vengo a ustedes en amor y benevolencia de una manera angélica, para decirles “Las cosas están mejorando”. Escuchen, solo escuchen; podrían aprender algo.

Y así es.

Kryon

 

San José, California, 2 y 3 de febrero de 2019

Transcripción y traducción: M. Cristina Cáffaro

Fuente: Traducciones Para El Camino -www.traduccionesparaelcamino.blogspot.com.ar

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