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Los Medios de Comunicación Se Han Roto
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Mensaje de Kryon canalizado por Lee Carroll

Saludos, queridos, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.

El corazón de mi socio se desborda de gratitud, alegría; “Gracias”, dice. Este socio mío ha estado secuestrado durante meses, de modo que no podía venir y hablar ante ningún ser humano en vivo. Hoy está sentado con otros en una capilla en Unity Village. Al lado está lo que llaman la Torre de Oración, el centro de compasión, bondad, benevolencia, de aquellos que se ofrecen como voluntarios para quienes están en problemas y necesitan de su oración, las veinticuatro horas del día

Esta tierra está bendita, podrían decir, es un portal elegido en el pasado para quienes pueden sentirlo. Ha sido cuidado todos estos años por el alma de una mujer llamada Myrtle (1), que no se reencarnó sino que permaneció aquí de maneras que muchos pueden sentir su consciencia, el chamanismo que ella tenía como mujer lemuriana, que se despertó en los años del 1800 con la verdad del núcleo de lo que debía ser enseñado a la humanidad. No simplemente una doctrina de amor, sino la enseñanza central de la compasión y la bondad. Y aquí es donde se da esta reunión. Ayer hablamos de ella, hoy quiero hablar un poco más sobre la condición en que ustedes se encuentran. ¿Y qué mejor lugar para tener esta conversación de amor que en esta villa?, donde la familia se ha reunido durante cien años o más, donde han venido y se han ido generaciones de seres humanos solidarios que pudieron ver la visión de Myrtle y se dieron cuenta de que era buena.

El mensaje que les doy ahora será breve, es la bendición del día. Y la bendición les dice: no todo es lo que parece. Si me han oído hablar en el pasado de la vieja energía que es un hábito, que llega directamente a estos tiempos del virus, sin pensarlo. Hay una responsabilidad de los multimedios y de lo que es social y lo que ustedes llaman sus noticieros. Existe una responsabilidad, y ellos no se dan cuenta de eso. Y ellos son literalmente responsables en este punto del tiempo, por su tamaño y su influencia durante generaciones sobre quienes pueden ser ayudados o asustados. Y si todo lo que ustedes tienen es lo que ellos les dan, ustedes se asustan.

Déjenme decirlo otra vez: ellos acarrean desde la vieja energía un hábito de mercadeo; el hábito es así: ellos quieren que ustedes miren lo que ellos tienen, y el único vehículo que tienen es pedirles que los sintonicen, miren sus avisos comerciales, porque ellos tienen algo que asusta más que los otros. De modo que podrían decir que es un comercio de miedo, y tendrían razón.

En la vieja energía funcionaba, queridos, porque no había una pandemia. Y ustedes se acostumbraron a que lo que llamaban las noticias se volviera un entretenimiento. Lentamente se acostumbraron, comprensiblemente, a que ellos compitieran entre sí luchando por el primer lugar; cuál podía dar las peores noticias y captar los ojos de ustedes – de modo que vieran sus avisos comerciales.

Esta vieja energía ha creado un sistema que difunde miedo, disfunción, desconfianza. Y ellos no intentaban realmente eso, y si hubieran pensado que era así, les diré que hubieran entendido que más seres humanos hubieran preferido lo que llaman noticias y también lo que es bueno y malo presentado, y tener también la parte edificante en ello, pero no lo entendieron. Y ustedes no se dan cuenta, porque es sutil. Cuando ellos presentan los números de infectados y muertos, y luego pasan a la mala noticia siguiente, allí ustedes debieran ponerse de pie y gritar: ¿Dónde están las listas de los recuperados? ¿Dónde están las historias de las buenas noticias, de las celebraciones en los hospitales por los recuperados? ¿Dónde están las buenas noticias de los asistentes y los trabajadores de la salud que han cursado la enfermedad y volvieron a trabajar porque ya son inmunes? ¿Dónde está todo eso? ¿Dónde están las historias que son alentadoras incluso dentro de la pandemia? Y ellos responderán: “Bueno, eso no vende nada”. Bueno, sí que vende, y esto es lo que ellos no entienden. Y tal vez haya uno que empiece, y diga: “Me pregunto qué pasa si damos toda la historia, si tendremos más espectadores”. Y la respuesta es, Oh, sí. La gente quiere irse a dormir por la noche y sentirse bien por alguna cosa. Y siempre hay algo que es bello y alentador, incluso en medio de la tristeza. Y no estamos hablando de entrevistar a los familiares que han visto morir a sus mayores; ¡eso no es alentador! Hablamos de mirar las historias que originó esta pandemia y que son hermosas, gratificantes, y alentadoras. ¡Y están allí!

De modo que repetimos que hay una oportunidad para que se presente algo que nunca antes se presentó, y no se presentaría. Un cambio completo en cómo los medios se presentan ante ustedes, especialmente en lo que llaman los noticieros. Está simplemente apareciendo según lo dicen ahora, a medida que empiezan las críticas por lo que ellos le hacen al planeta, que se acumulan sobre ellos, a tal punto que algunos dicen: “Nunca más los vamos a mirar, hasta que cambien. Y tampoco vamos a mirar a sus avisadores, y se lo diremos. Hasta que nos cuenten la historia real, y completa, no nos interesan”. Decenas de miles, sino cientos de miles, empiezan a apagar las noticias. Y luego acuden a lo que ustedes llaman internet, donde pueden elegir qué historias leer y qué no; en lugar de consumir lo que se les presenta, manipulado para el miedo, tienen oportunidad de leer solo lo que eligen. Esto es el libre albedrío de la humanidad, y está empezando. Incluso en este país, ahora mismo.

Se espera una reacción contraria a todos ellos. Los señalarán con el dedo, diciendo: debieran habernos ayudado, en lugar de asustarnos. Con lo malo que esto es, ustedes lo hicieron peor, intolerable. Ustedes posiblemente han contado más vidas por suicidio que incluso el virus pueda haberse llevado. Fue duro mirarlo, y ustedes no nos dieron nada que fuera compensatorio.

¿Pueden ver entonces, queridos, cómo esta pandemia podría cambiar la consciencia de una industria enorme? Cómo ustedes reciben las noticias, que dicen, a medida que ellos empiezan a estudiar algo que no esperaban: un cambio en la consciencia, que quiere empezar a ver bondad en las noticias. Un cambio en la consciencia que quiere ver cosas alentadoras, movilizadoras, como compensación para esas cosas que son siempre, siempre negativas.

Siempre habrá bastantes cosas negativas para mostrar; y ellos empiezan a darse cuenta de lo que se pierden. Observen. Si no es uno, dos, pero observen. Verán que empieza un cambio en cómo presentan las cosas, e incluso tal vez una nueva clase de canal; ya hay algo llamado “canales de buenas noticias”. Pero no será eso, simplemente se le pondrá otro nombre y se dará otra estructura para tal vez incluir lo que caliente el corazón de quienes escuchan. Además de eso, que es informar todo, ellos van a competir por las mejores noticias en el planeta.

Puede que ustedes piensen que es una broma, al escuchar esto, y que nunca sucederá. Está en el Campo. Ya está empezando a suceder. Tiene sentido.

Esto es lo que quería contarles, en esta bendición, en la apertura de esta reunión de hoy. Las cosas no siempre son lo que parecen. Les han dicho que su economía está en ruinas; no lo está. Les han dicho que desde la depresión nunca hubo estos números, no han estado como ahora. Eso es correcto, pero eso fue fabricado por hacerlos quedarse dentro de su casa. Sus fábricas no han sido bombardeadas, la infraestructura está allí. Si no lo creen, les diré que la economía del planeta se parece un poco a un caballo de carrera, que ahora tiene ganas de correr cuando no ha podido correr durante meses. No pasa lo mismo en todos los países, porque sus sistemas son muy diferentes. ¿Pero este? Les daré alguna prueba. Antes de que llegara la segunda oleada (N.T. brote de virus) ¿qué vieron? Cuando pensaron que ya estaban saliendo, antes de la segunda oleada, ¿qué pasó en el mercado de valores? ¿Cuál fue su comportamiento? Ahora bien, el mercado de valores en su país no necesariamente refleja lo que es, sino lo que quiere ser. De modo que es una medida de una esperanza inteligente. Y empezaba a aumentar y avanzar; empezaban a ver las fábricas regresar, de modo que los productos volvían a las estanterías. Empezaron a ver que se convocaba a los que se habían quedado sin trabajo. Eso es la infraestructura que todavía está allí. Hay una poda en proceso. Una poda que dice: “nos libraremos de ciertos negocios que nunca funcionaron, cambiaremos esto que nunca funcionó, y saldremos fortalecidos y más puros que lo que fuimos antes”.

En lugar de una economía en ruinas, cuando esto termine quiero que observen y recuerden estas palabras: una recuperación que casi nadie predijo. Y va a ser excitante cuando vuelvan a estar libres para hacer lo que siempre hicieron, solo que cuando lo hagan ahora tendrá una idea diferente. La idea de cómo es hacer algo que no se daban cuenta que era tan bueno. Estar con la gente, que no se daban cuenta que era tan bueno. Un cambio en la actitud. Este planeta necesitaba esto, queridos.

Y así es.

Kryon

 

Kansas City, Missouri, 9 de Agosto

(1)

La Historia de Myrtle

 

Transcripción y traducción: M. Cristina Cáffaro

Fuente: Traducciones Para el Camino – www.traduccionesparaelcamno.blogspot.com.ar

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