Canalización Parábola del Ángel Violeta

Parábola del Ángel Violeta
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Mensaje de Kryon canalizado por Lee Carroll

Saludos, queridos, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.

Y así llegamos al mensaje final del último día. He reservado este espacio para darles algo llamado parábola. Una parábola es una historia que tiene un significado más profundo, si eligen buscarlo.

Esta parábola es sobre un ángel llamado Violeta. Digamos que Violeta era conocida como un ángel sanador. Era hermosa; era realmente un ángel del otro lado del velo, perfecta, su energía era tan grandiosa que apenas podían mirarla. Su rostro brillaba como el sol; hermoso. Y en esta parábola ella va a conocer algunos humanos. En esta parábola, en esta historia, los humanos podían visitar a los ángeles y los ángeles los ayudaban a encontrar la sanación que buscaban. Aclaremos esto: iban a beber el agua de sanación, y el trabajo de Violeta era llevarlos hacia el agua.

Existen muchas clases de sanación, queridos; sanación del corazón, sanación del alma, sanación del cuerpo. Muchos que desean la paz, una sanación de la consciencia. Sanación del miedo. Y los humanos estaban detrás de la puerta, y Violeta iba a buscarlos de a uno por vez. ¡Hermoso! ¿Pueden creerlo? Cualquiera fuera el humano detrás de la puerta, Violeta lo conducía directamente al agua que habían pedido. No podía haber nada mejor; los milagros eran posibles de inmediato.

Ahora bien; existe una expresión que han usado muchas culturas por largo tiempo: “Puedes llevar a un caballo hasta el agua, pero no lo puedes hacer beber”. Están por ver algo: es mucho, mucho más difícil con un humano que con un caballo. Verán: el humano tiene algo llamado intelecto, y percepción, e historia; pero veamos qué sucedió.

Este bello ángel, Violeta, va a la puerta y busca al primer humano. El humano está muy excitado; imagínense, ¡un ángel! Y lo lleva al humano directamente al agua de sanación. Violeta está orgullosa y lleva al humano justo a donde está el agua; se detiene y la muestra al humano: “¡Esta es!” El humano abre los ojos, listo para la sanación, “¿Cuándo llegaremos al agua?” Y Violeta dice: “Esta es el agua”. Y el humano dice, “No, no lo es, no es el lugar correcto para el agua”. Y Violeta dice, sin discutir, “Querido humano, esta es el agua que has pedido”. El humano se frustra: “Yo conozco el lugar donde debe ocurrir esta sanación. Sé qué aspecto tiene, he tenido visiones, otra gente me lo dijo. ¿Dónde están los colores, dónde están las luces, dónde las estatuas? Se supone que haya una piscina donde debo entrar. ¿Dónde están las vestimentas? Este no es el lugar correcto”. La sanación no ocurre, y el humano desaparece.

La reacción de Violeta es la de cualquier ángel. Verán, los seres humanos tienen libre albedrío. Libre opción. No se puede dar libre albedrío a la humanidad y luego juzgar sus opciones. De modo que Violeta no juzga; acepta la decisión del humano.

Violeta vuelve a la puerta a buscar al segundo humano. El humano está excitado: “Voy a ir al agua de sanación. Y con un gran ángel”. Y Violeta conduce al humano hasta el agua. Y Violeta le dice al humano: “¿Estás cómodo con este lugar?” Y el humano dice “¡Oh, claro que sí! ¡Tú lo elegiste! Tú eres un ángel, debes saber dónde está”. El ángel dice: “Aquí está” y el humano mira y dice “No puede ser. No es del color correcto”. Y Violeta dice “¿De qué color esperabas que fuera?” Y el humano: “Del color que yo sé que es sanador. Con toda esa información de toda esa gente espiritual, ¡yo sé de qué color se supone que sea! ¡Estoy tan desilusionado!” y el humano desaparece. Ahora bien, Violeta hace lo que hacen los ángeles; no juzga, porque los humanos tienen libre albedrío.

Violeta va a buscar al tercer humano. Este tercer humano está feliz y excitado al ser conducido hacia el agua. “Hoy tendré una gran sanación”. Llegan al agua sanadora y Violeta dice: “¿Esto está bien?” El humano: “El lugar es perfecto; el color es bello. ¿Dónde está la copa? ¿Dónde está la copa? ¿Dónde está la copa? ¿Dónde está la copa?” Y Violeta dice: “No necesitas una copa. Derrámala sobre tu cuerpo, ¡siente la sanación que está allí para ti!” – “No. ¡Tiene que haber cierta copa! Yo sé qué aspecto tiene la copa, he leído sobre ello. Toda esa literatura; yo he investigado sobre esto, no puedes dejarme aquí sin darme la copa. Violeta, no creo que ni siquiera seas un ángel, ni siquiera sabes nada de la copa”. Y el humano desaparece.

Ahora Violeta hace lo que todos los ángeles: no hay juicio. Pero verán: al mismo tiempo que sucede esto, lo que estos humanos no logran ver es que hay miles de otros ángeles, y miles de otros humanos sanando con esa agua. Ningún humano consigue ver al otro humano que está siendo sanado. Tiene que ser percibido y comprendido individualmente.

Violeta regresa para buscar al cuarto humano. Este cuarto humano está excitado: “Voy a ser sanado. Imaginen, estar con un hermoso ángel violeta”. Violeta lleva al humano hasta el agua. “¿Estamos en el lugar correcto?” “¡Oh, sí!”. “¿Qué tal está el color?” “¡Oh, está bueno!” “¿Estás listo para echarte esta agua sobre el cuerpo, y sentirla? ¿No necesitas una copa, no?” Y el humano dice “¡No!” De modo que Violeta da un paso atrás y dice: “Humano, ¡sánate! ¡Bebe de esta agua! Derrámala sobre tu cuerpo y verás lo que puede hacer”. Y el humano dice: “Ahora no”. Y Violeta dice: “¿Por qué no ahora? ¡Estás aquí, con el agua!”. Y el humano dice: “Pensé que me traerías en el momento correcto. Tú eres un ángel; debieras saberlo. Debieras saber que los meridianos del cuerpo se alinean con Júpiter en la décimo-octava dimensión con una aceituna (risas). Y ese es el momento en que puedo ser sanado. Ese es el tiempo en que pensé que me traerías aquí. Ni siquiera veo la aceituna”. Y el humano desapareció.

El ángel hizo lo que hacen los ángeles; no hay juicio. Y fue a buscar al quinto humano. El mismo escenario; el quinto humano pensaba que iba a ser sanado. El lugar estaba bien, el color era el correcto, no necesitaba una copa, el momento era perfecto. Pero entonces cuestionó si el agua era real. “Violeta, esto no es agua verdadera. Yo sé cómo es el agua verdadera. Yo soy un ser humano, Violeta, tú nunca fuiste humana, yo sé cómo es el agua. Esta agua es extraña; no se parece a lo que soñé que sería el agua sanadora. Sabes, Violeta, he esperado largo tiempo para esto, y no me das lo que realmente parece agua. Violeta, creo que ni siquiera eres un verdadero ángel”. Y el humano despareció.

Daremos un descanso a Violeta. Ella ha terminado por un rato. Pero Violeta hizo lo que hacen todos los ángeles: no juzgan. Pero hay algo más que hacen todos los ángeles. Hay que mirar de cerca para verlo: la lágrima que corrió por las mejillas de Violeta, la quinta lágrima del día, triste por lo que los humanos se habían perdido, por sus presuposiciones, por lo que ellos habían esperado, por lo que les habían contado. Quiero hacerles una pregunta: ¿Ustedes se han perdido el agua? Siempre ha estado allí. Y tal vez el ángel no es Violeta; tal vez es el Yo Superior dentro de ustedes. Les ha estado impulsando a ir a ese lugar donde aprenden sobre el agua.

¿Cuánta objeción tienes en cuanto a lo que hay alrededor, lo que piensas que debe ser el aspecto del agua? Quiero llevarlo más lejos: ¿por qué llevas miedo hasta el agua? ¿No puedes sentir que esto es verdadero? ¿Cuántos de ustedes temen ser demasiado amados por Dios? Los humanos son así: han decidido en su mente cómo piensan que debería ser. Aquí va la invitación: para un bello ángel llamado tú, para ir a tu interior y obtener esa agua, sin ninguna suposición, sin ninguna percepción de lo que podría haber allí, sin importar por qué, o cómo, o la forma, o la copa, o el momento. Pero sí sabiendo que pasas por esa puerta con ese ángel y la sanación es tuya.

Toma esta información; escúchala,  experiméntala, y reflexiona sobre ella.

Y así es.

Kryon

 

Basilea, Suiza, 23 de septiembre de 2018

Transcripción y traducción: M. Cristina Cáffaro

Fuente: Traducciones para El Camino – www.traduccionesparaelcamino.blogspot.com.ar

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