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Canalización La Serie del Descubrimiento – Partes 3 y 4

Publicada el
Mensaje de Kryon
Canalizado por Lee Carroll

Parte 3

Saludos, queridos, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.

Este es el tercer mensaje en la serie que han llamado Descubrimiento. Hace algunos años mi socio ayudó a escribir un libro que se llamó «Los Niños Índigo». Se volvió algo general, no esotérico. Describía un nuevo tipo de consciencia llegando al planeta con los niños. Verdaderamente fue el comienzo, el precursor del Cambio, porque el potencial del Cambio ya estaba: la humanidad no se había destruido a sí misma, algunos de los procesos para la graduación y evolución de la humanidad ya estaban comenzando. Y los niños empezaban a cambiar y a transformarse anticipando esto.

Uno de los atributos de un niño de la nueva consciencia es una percepción de que son difíciles, y la dificultad suele provenir de que son un poco obstinados. Déjenme definir eso: nacen sabiendo que son dignos de estar aquí. Y ustedes no. Queridos, eso se debe al Akasha que ustedes portan, se debe a los sistemas en que participan en su cultura, incluso se debe a los dichos que les han dado su papá y su mamá. Ustedes nunca se golpean el pecho y gritan «Yo soy digno de estar aquí» (se ríe) porque sus amigos se apartarían. Hay algo que se esconde en cada uno de los que están sentados aquí en el salón y en muchos que están escuchando: una sensación de no ser dignos.

Ahora bien; alma antigua, ¿de dónde viene esto, verdaderamente? ¿Por qué habrías de venir al mundo y sentir tal vez que no eras digno de estar aquí? ¿Qué te sucedió, querido trabajador de luz, en miles de vidas en que despertaste en algún momento a la verdad y la belleza del amor de Dios? ¿Qué haces con eso? Algunos de ustedes se volvieron chamanes; hemos hablado de eso antes. La mayoría de ustedes entraron en un sistema (se ríe) que creaba problemas más tarde. ¿Qué sistema sería ese? ¿Las palabras «sacerdotes» y «monjas» significan algo para ustedes? (se ríe). Déjenme decirles algo. Si en este momento hicieran una encuesta entre los trabajadores de luz en el planeta, habría un número desproporcionado de ellos que no se han casado, o que lo intentaron y no funcionó. Y eso es el resultado de hacer votos. Durante muchas vidas eso es un lugar seguro donde esconderse. Nadie los va a mirar raro si visten un cierto traje que dice: «Yo soy espiritual, soy devoto, soy célibe, (se ríe) y soy sacerdote, soy monja, para toda la vida».

De pronto vienes a esta vida, ¿y crees que no ha quedado un residuo? Hiciste votos y de pronto vuelven a ti. Uno de los votos que tomaste es que no eres digno. ¿Sabías eso, no? Solo Dios es digno, los humanos no; se supone que debes humillarte; ni siquiera puedes hablar directamente con Dios, debes recurrir a otro que es más espiritual que tú dentro de una jerarquía más alta que la tuya en el sistema. Y de pronto llegas aquí, a esta energía y estás aprendiendo no solo sobre el amor de Dios que conocías tan bien, sino también que puedes hablarle directamente porque Dios está en tu interior, ¡adentro! Y aquí estás: digno – desde tu nacimiento.

Algunos de ustedes se motivaron para volver directo al sistema del que fueron parte, y no funcionó. Algunos de ustedes se rebelaron contra ese sistema, porque intuitivamente sabían que en la energía no iba a funcionar. Algunos tienen a su familia enojada hasta hoy, porque ustedes se fueron del sistema espiritual que ellos tienen y en que creen, y los han perseguido toda la vida: «¿Cuándo volverás al rebaño? Ya sabes, ¿verdad? que si sigues así vas a ir a un lugar horrible donde te quemarán vivo todos los días. Eso es lo que el amor de Dios hará contigo.» Y lo creen. Y el Dios que creó cosas por puro amor, y puso amor y compasión en ti, va a juzgarte. Lo diré nuevamente: juzgar es una condición humana, no es condición divina. Sin embargo, eso se queda pegado, ¿no?

Y muchos de ustedes transitan caminos privados, todavía ni siquiera quieren que otros lo sepan. Algunos de ustedes han salido del armario – el armario del trabajador de luz – (se ríe) y se expusieron: «Yo creo en esto, o en aquello». Y perdieron a sus amigos y a su familia. Diré esto de nuevo: están sentados en familia; esta es su familia.

Y debido a esto, en estos breves momentos quiero darles un axioma y luego haremos algo juntos. Este es el axioma: queridos, las cosas que se están enseñando en estos días, desde las más elementales hasta las avanzadas, no van a ser recibidas por ustedes tan bien, a menos que ustedes reconozcan algo ahora mismo, a menos que comprendan algo ahora. Tres palabras, apuesto a que saben cuáles son: «Yo soy digno».

No importa qué oigan que se dice en el escenario, o lo que digan, no importa qué diga yo. Yo tengo que romper una puerta y ellos también. La puerta de la indignidad. ¿Cuántas cerraduras tiene hoy, queridos? Ustedes pueden decir que están preparados, pero el residuo está allí en su mente, en su registro akáshico, que dice «Las cosas no pueden funcionar así».  Y aunque tú sabes más, querido humano, y lo sientes, y conoces la verdad, el residuo suele decir: «No eres digno, ¿recuerdas? Simplemente no eres digno».

Esto no es ego; esto es la verdad. Ser digno significa que has nacido magnífico porque la pieza de Dios está allí. ¿Y qué indica realmente «magnífico»? Significa que eres un ser humano compasivo y equilibrado. Tienes la capacidad de controlar tu cuerpo y estas cosas para poder ser equilibrado y compasivo, para irradiar la luz y para ayudar; eso es la magnificencia. No es una magnificencia que dice que serás una estrella de cine o un político, no esa clase de magnificencia. Es una magnificencia tranquila, hermosa, poderosa para ayudar al planeta. ¡Eso es magnífico!

Voy a pedirles que digan algo junto conmigo, y lo diremos tres veces. No lo digan, a menos que lo digan en serio. A quienes escuchen esto más tarde, los invito a participar porque, si estás escuchando, eres un trabajador de luz, un alma antigua, y lo sabes. Esta condición también es tuya. Vamos a decir juntos las palabras «Yo soy magnífico». Participen si lo desean. Hagámoslo ahora, ¿están listos?  Yo soy digno.  El sonido que emiten es energía; el lenguaje lo entiende lo que está a su alrededor, su cuerpo, regresa entrando a sus oídos, lo oye su Innato, su alma, empiezan a vibrar con la verdad de esto, ¿lo dirá en serio o no? Hagámoslo otra vez: Yo soy digno. El Innato está empezando a creerlo: «Escuchen, hay una intención en esto, no está solamente verbalizando, guau. ¿Qué tal si lo dice en serio? ¿Qué tal si esta es la hora en que la puerta se puede hacer pedazos, que las cerraduras revienten? Se puede realmente verla quemándose a la distancia, porque ya no volverá. ¿Lo dirá en serio? Averigüemos». Por tercera vez: Yo soy digno.

Un pequeño ejercicio, unas pocas palabras, y ustedes empezarán a sentir la diferencia. ¿A cuántos de ustedes  les enseñaron que nacieron sucios? Eso no es verdad, y ahora lo saben. ¿A cuántos les enseñaron que deben humillarse ante Dios?  Eso no es así. Y ahora lo saben. La puerta ha caído para muchos con intención pura, y debido a eso, las cosas que suceden en el escenario y más allá, nuestra enseñanza, serán ahora recibidas en oídos diferentes, con una consciencia distinta, porque ahora ustedes son dignos de recibirla. Los bloqueos que había, y que ni siquiera les permitían considerar algunas cosas, se hacen trizas frente a ustedes. Está viniendo un cambio de vida, queridos; vigilen lo que dicen; midan cuidadosamente sus palabras, porque algunas son solo hábitos (se ríe). Sus padres les enseñaron que, cuando alguien les da un regalo, digan, «Oh, no lo merezco» (se ríe). ¡Vigilen sus palabras! En cambio digan: «¡Muchas gracias por este magnífico regalo!» Y ni por un momento piensen en el hábito que sus padres les enseñaron como cortesía, porque sus palabras son las que dominan. Y su Innato está escuchando todo lo que dicen, como instrucciones para el cuerpo, igual que en la homeopatía. Lo que ustedes dicen, son instrucciones.

Y así es.

Kryon

 

© Lee Carroll  http://audio.kryon.com/en/ Discovery(mini)3.mp3

 

Parte 4 – Celebración de la Inmensidad del Alma Antigua

 

Saludos, queridos, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.

Mi socio se aparta, como es normal, y lo que queda de lo mejor de sus capacidades es un espacio libre que permite que entre la información, que es información casi pura y sostenida. Podrían decir que eso es canalizar. Este es el cuarto mensaje, como yo digo, de la serie que ustedes llaman Descubrimiento. Y entonces este descubrimiento se llamará: la inmensidad del alma antigua.

Voy a pintarles una imagen y darles una lista de por qué decimos que hay tanto en este salón y en los que están escuchando cuando decimos las palabras «alma antigua». Porque, como la historia es la historia, y la raza humana de por sí ha desarrollado una consciencia que es bastante baja, las almas antiguas realmente no saben que lo son. Existe una intuición que les dice que lo son, pero no tienen prueba de ello, porque no recuerdan. El ser humano llega al planeta con una consciencia que no está completa. Y ya dijimos esto antes: esta es la enseñanza de que ustedes están empezando a evolucionar hacia una consciencia más elevada, y les hemos dado algunos de los atributos de esa evolución, pero todavía no ha llegado; recién empieza.

La belleza del Cambio es que ahora ustedes están despertando a la luz, a un lugar que apoyará esta clase de evolución: la evolución de la sabiduría, la compasión, el amor, el conocimiento hacia algo que ya hemos visto antes en otras partes de su galaxia. Lo hemos visto, les decimos que está allí, esta capacidad para los humanos está allí, y el libre albedrío de ustedes controlará el cronograma. Pero es casi como una bola de nieve que no se puede detener a menos que choque contra un árbol; lleva un ímpetu, un impulso que ya hemos visto antes. Y eso ha sido la enseñanza.

Queridos, ustedes llegan a este planeta con una energía baja que no recuerda nada de esto, nada. Ustedes pueden haber vivido mil vidas; pueden tener todo el conocimiento, la sabiduría que les darían esas mil vidas, pero despiertan y están en blanco. No lo traen consigo, porque eso sería de una consciencia elevada, y eso es algo que desarrollarán. Los niños que nazcan dentro de algunas generaciones serán totalmente diferentes de ustedes al nacer. Serán totalmente diferentes de los niños que están llegando ahora. Tan diferentes dentro de un período de tiempo, que la historia lo mirará y  reescribirá algunas de las cosas que creía saber sobre la consciencia misma, sobre la disciplina para los niños, sobre la educación. ¿Qué hacen con un grupo de niños que empiezan a recordar cómo leer antes de que nadie les enseñe? ¿Qué hacen con un grupo de niños que parecen conocer intuitivamente cosas que nunca se les han mostrado? Esto es la evolución de la raza humana. Eso es la sabiduría de las vidas pasadas que pueden haber tenido – ya sean 3, o 3.000 –  empieza a aparecer muy precozmente en sus vidas. Ustedes todavía no están allí. Pero de alguna manera lo están porque, en este grupo de almas antiguas que escuchan, todo el conocimiento y la sabiduría del pasado, lo que han aprendido, y lo que funciona y lo que no funciona, está dentro de ustedes.

Entonces, como dijimos más temprano, las almas antiguas ahora vivas empiezan a tener las chispas de la recordación. Quiero contarles qué están recordando. Quiero que esto sea una celebración de la inmensidad del alma antigua, de la fuerza que se presenta aquí en las sillas y en los que escuchan y se consideran almas antiguas, más allá de las expectativas más descabelladas de quiénes son ustedes. Es una celebración; no es una sesión de enseñanza, no ahora. Esto es una meditación. Es una celebración; quiero que escuchen, no se distraigan, quiero que escuchen.

Imaginen por un momento que los seres humanos pudieran ser traídos de vuelta de cualquier punto de la historia, reanimados, en el nivel más alto que alcanzaron en su existencia, no importa en qué época, si se pudieran traer de vuelta. Y ustedes van a elegir a quiénes, y los van a sentar alrededor de una mesa redonda. Empecemos con los líderes de los siglos. Empecemos con los mejores políticos que hayan vivido, que llegaron a ser líderes, presidentes, primeros ministros, incluso reyes, que fueron amados por quienes los rodeaban en razón de lo que ellos pudieron armar y hacer. Reyes del pasado, que fueron reyes por décadas, porque sus pueblos los amaban, cuidaban su salud, para sostener su reino, porque eran tan buenos en lo que hacían. Existieron. Líderes de países, que fueron tan amados porque sabían lo que su pueblo quería, y amaban a su pueblo y lo entendían; existieron. Presidentes y primeros ministros, que el pueblo deseaba que siguieran y siguieran porque eran buenos en lo que hacían y porque el país nunca había sido tan próspero como cuando ellos existían. ¡Ellos conducían bien! ¡Entendían bien! Quiero que ustedes piensen cuántos habría; muchos.

Y los traen de vuelta, uno a uno, llegan con todo lo que tenían, intacto. Esta capacidad para percibir cómo arreglar las cosas para que funcionen de un modo benévolo para que sus súbditos o quienes los eligieron digan: «Espero que este hombre (o esta mujer) viva durante mucho tiempo». Y aquí están, y se sientan alrededor de la mesa redonda y ahora los miran a ustedes: quieren saber por qué están allí. Y ustedes dicen: «Un momento. Hay otro grupo«.

Y el grupo siguiente va a ser de los mejores filósofos que hayan existido, los que podían pensar por encima de quienes podían pensar; que eran profundos en todo lo que hacían. Y ellos toman asiento ante la mesa. Todas las generaciones los han tenido, incluso las de la historia anterior a la historia los tuvieron. Y ellos miran a los reyes y los líderes y dicen: «¡Vaya grupo que hay aquí! En unos momentos filosofaremos sobre por qué están aquí». (Se ríe) «¿Para qué estamos aquí?» Y ustedes dicen: «Esperen, hay otro grupo«.

Y ustedes involucran a los artistas y a los compositores de canciones de los tiempos, que escribieron las letras más prolíficas sobre el amor, la belleza; aquellas que hicieron cantar a sus corazones, y ellos vienen, uno tras otro, y se sientan a la mesa, que es más grande. Automáticamente, dicho sea de paso: cuantos más se sientan, más grande se vuelve la mesa.

Un grupo tras otro, de los más sabios y los mejores, y los últimos en sentarse son los Maestros de los Tiempos. ¿Quiénes son los mayores Maestros de la paz en este planeta, de la espiritualidad del planeta, que hayan vivido? En sus tiempos ellos podían cambiar la Física con sus mentes, sanar personas con solo tocarlas, o tal vez solo tener el atributo de maestría de que las personas los amaran por su sabiduría. Ellos acuden y toman asiento.

Ahora ustedes tienen una mesa que desborda sabiduría asombrosa, y poder, gracia, conocimiento y sabiduría, belleza. Los miran a ustedes y dicen: «¿Para qué estamos aquí?» Y ustedes dicen: «Queremos que todos juntos nos guíen en el próximo ¿mamanio?» (N.T.: en el audio, Lee dice «mamanium», eso es lo que oigo. Consulté varios diccionarios, solo uno lo tiene y lo traduce como mamanio. Yo pensé que iba a decir «milenio».  Misterio a resolver…)

Les he dado un alma antigua – un alma antigua. Si has vivido miles de vidas, por lo menos has sido uno de ellos. Tal vez, incluso tal vez tres. ¿Puedes imaginarlo? Si pudieras imaginar ese grupo alrededor de la mesa, al que se entrega el cargo de dirigir al planeta, ¿te imaginas lo que ellos podrían aportar? En primer lugar, ¡ellos recuerdan todo! Recuerdan por qué la guerra no funciona. Porque han vivido tanto tiempo, y son tantos, y no lo olvidan – como olvidaste tú. Recuerdan qué es lo que no funciona, y el colectivo, el esoterismo, el eclecticismo de quiénes son ellos, se combina para dar soluciones elegantes y bellas, y tienen sentido, y son amorosas, en esta mesa redonda de almas del pasado – ¿quién eres tú?

Si tuvieras que hacer una lista de la fortaleza del alma antigua ¿cómo sería esa lista? Oh, sería larga, pero te daremos un par. ¿A qué vas a despertar? Te las daremos en una jerarquía según su importancia – y nunca hacemos eso. Siempre te decimos que nuestras listas están en círculo y no tienen una jerarquía. Esta vez sí hay una.

Mírala y recuérdala, y esta vez entenderás la importancia de la fortaleza del alma antigua.

La mayor fortaleza en esta lista, la número 1. El alma antigua sabe que es digna (se ríe). ¿Han oído eso antes? No se cuestiona; si las entrevistas, cada una de ellas sabe que es digna.

Y tú dices, «Un momento, he oído que los artistas son un poco disfuncionales. Y tienes algunos en el panel. Pregúntale a los que escriben canciones, que han compuesto las canciones de la historia: ¿Son ustedes dignos de escribir esta música? Y ellos dirán: «¡Sí! ¡Está dentro de nosotros! Es nuestra concepción de Dios, de la belleza, del corazón. Sí somos dignos; pídenos que escribamos una canción». Esa es la dignidad que ellos son.

Pregúntales a los reyes y a los líderes: «¿Ustedes son dignos?» Y dirán «¡Sí! Somos dignos de conducir al país, de ser reyes del reino, ¡sabemos lo que hacemos!» Pregúntenles.

Pregunten a un Maestro: ¿Eres digno?»

Dirá: «Sí, somos dignos, porque conocemos el amor, conocemos la compasión, conocemos el equilibrio. ¡Somos dignos!» Ni uno solo del panel es una persona indigna de estar allí. Y todos lo saben.

Número 1: la fortaleza del alma antigua es que tiene el descubrimiento de ser digna.

Número 2: Quiero que escuchen esta jerarquía. Cada uno de ellos tiene un espíritu jubiloso. Han sido capaces de captar y traer al niño interior, de modo que pueden reír. Y esa risa crea una interesante solución para los rompecabezas, es casi como si la risa de por sí creara una coherencia entre todos ellos. Trae las cosas a un nivel en que todos comprenden.

Número 2: alegría, risa. Ser capaz de disfrutar, sea como sea. Número 2.

«Kryon, ¿está la sabiduría aquí en algún lado?» (Se ríe). «¿El número 2 es la alegría?» ¡Oh, sí! ¿Por qué debería ser el número 2?  Porque lo que pasa intacto a través del velo entre ustedes y Dios es la alegría, la risa y el amor. No van a llegar muy lejos a menos que puedan relajarse en una confluencia de alegría y sabiduría en su personalidad.

Algunos dicen que para ser espiritual hay que ser sumamente serio. Muéstrenme una persona espiritual que no es alegre, y les mostraré una persona que no es espiritual realmente (se ríe). Queridos, esas cosas van juntas. No hay nada como un monje riéndose (se ríe). Van juntas. Eso fue el número 2.

Número 3. Experiencia. Esta es la que luego crea la sabiduría. Cada uno de los del panel ha estado allí y ha hecho eso. Saben lo que hacen, ¿me oyen? Saben lo que hacen. Son dignos de hacer lo que hacen. No hubieran sido líderes amados por su pueblo, en países con abundancia, sabiendo cómo funciona la economía, teniendo equilibrio. No hubieran sido capaces de hacer eso a menos que supieran lo que hacían.

Alma antigua, ¿empiezas a entender esto? Esto eres tú. Esto es lo que está en tu interior, ahora mismo, dentro de cada alma antigua que se esconde, que no se presenta, que nunca se recuerda. Esa es la fortaleza, la asombrosa fortaleza que ustedes tienen. Es más que despertar a la luz. Es más que despertar al conocimiento de que Dios es bueno. Es traer al presente de manera akáshica el saber lo que se hace, en cuanto se trata de producir estas cosas que llaman acción compasiva. Que, dicho sea de paso, es lo siguiente.

Número 3, la experiencia. ¿Puedes imaginar cuánta experiencia está alrededor de esta mesa? ¿Puedes imaginar cuánta experiencia hay en tu Akasha? ¿Puedes imaginar un sistema que recuerda cada día de cada una de tus vidas? ¿Es posible que tu ADN pueda almacenar tanta información? Y la respuesta es: ¡Oh, sí! ¡Eso y más! ¿Qué tal si la pudieras aprovechar? Eso significa que podrías extraer la experiencia para saber qué funciona y qué no. Una y otra vez, al punto que sabrías qué estás haciendo. Tendrías intuición para saber qué hacer luego, porque sabes qué no funciona. Eso es sabiduría; llámalo como quieras. Eso es un ser humano sabio, que hace buenas elecciones. Ha estado allí, ha hecho eso. ¿Puedes imaginar lo que tienes dentro de ti? ¿No te gustaría extraer eso, para saber qué hacer, cuál es el próximo paso, lo que está correcto o equivocado, dónde ir? Puede que no conozcas el futuro, pero tendrás intuición sobre lo que no funciona. Serás capaz de percibirlo, sentirlo, saberlo, como lo hicieron los líderes, los Maestros alrededor de la mesa.

El número 4 es compasión, pero no compasión sino acción compasiva. Estas palabras se ponen juntas por primera vez, no las has oído mucho antes, en la última década más o menos. Y es difícil de explicar. Si tienes compasión, tienes una emoción. Es una emoción hermosa, de hecho es una emoción elegante, elevada y evolucionada. Si tienes compasión por una situación o por otro, tienes empatía por él, y sientes la situación. Y muchos humanos tienen compasión. Tienen compasión por otros humanos, por los animales, por la Tierra. Y puedes pararte allí como un ser compasivo.

Pero déjame decirte qué es acción compasiva. Es el paso siguiente después de sentir compasión. La acción compasiva es entonces compasión con algo que va con ella, un ítem de acción, y eso podría ser el conocimiento de cómo orar por eso, cómo trabajar con eso, qué decirle a los que lo experimentan. Ver desde una perspectiva general por qué pasó algo, teniendo dentro la compasión que tienen y luego teniendo una acción por eso. Qué decir, cómo orar, cómo meditar, para entonces trabajar con esa situación que provocó la compasión.

Los Maestros hacen eso; es lo que tienen para ofrecer en esta mesa, porque cada uno de ellos podía ver una situación en una vida humana. De algún modo tocaban a alguien, y ese alguien sentía la conexión en ambos sentidos entre ellos y el Maestro, y estaban tan, tan agradecidos de tener alguien que entendía y ya no estaban solos. ¿Pueden ustedes hacer eso?

Si tienen compasión por la Tierra, pueden orar por la Tierra. Pueden conectarse con la Naturaleza y ser parte de ella, haciendo algo respecto a solo ser compasivo. A veces, queridos, demasiada compasión crea aflicción y ustedes saben de qué hablo, eso es una compasión desequilibrada. La acción compasiva es comprender y ver, no volverse parte de eso, sino saber qué hacer. Eso era el número 4.

Número 5. Auto equilibrio (se ríe). Cada ser humano en el planeta pasa por ciclos, y los ciclos no son luz y oscuridad. Llámenlos como quieran, pero son ciclos comunes a todos los humanos; a veces se sienten bien, otras veces no. Hay días para no revelar nada que sea tal vez secreto, pero yo sé quién está aquí, y sé quién está escuchando. Y habrá días en que incluso el trabajador de luz dirá: «Creo que me doy por vencido». Eso es lo más bajo de lo bajo, ¿no? Y todos ustedes han estado allí.

Y en los otros ciclos, dirán, «¡Todo es hermoso, quiero cantar, quiero cantar y no me importa quién me escuche! Cantaré en el coche, cantaré en el campo, cantaré en el pasillo, no me importa, ¡porque estoy tan agradecido a Dios!» Y entre ambos, es donde ustedes viven (se ríe).

Ahora déjenme decirles algo: en estos pocos años que siguen al centro de la precesión del equinoccio, hay un atributo que algunos de ustedes sienten. Esos años de que hablo, son los 18 años desde el 21 de diciembre de 2012 hasta el final de la precesión del equinoccio. Esa precesión es una ventana de 36 años durante los cuales hacen la precesión, literalmente en el cielo, en la astronomía, a esa franja que es la Vía Láctea. Esotéricamente representa ese Cambio del que hemos estado hablando.

Ahora bien, ustedes cursan esos 18 años desde el 2012. En estos años y los que restan, habrá alturas más altas y bajones más bajos que los que acostumbraban. «¿Por qué tiene que ser así, Kryon, qué está pasando?» ¿Por qué sería este un atributo del alma antigua en la nueva energía? Les diré, queridos: porque las limitaciones se han quitado con respecto a cuán alto y cuán bajo los lleva su libre albedrío. Y la razón es que, con las limitaciones eliminadas, un alma antigua que descubre la chispa de la iluminación irá ahora más alto que nunca antes.

Un alma antigua auto equilibrante reconocerá que cuando está en depresión por un momento o dos, no necesita llamar al astrólogo. El astrólogo, ya sabes lo que quiero decir, no quiere que lo llamen tanto. En otras palabras, te equilibras por ti mismo. Sabes que si puedes esperar que pase, la luz siempre regresa, siempre regresa. Y cuanto más te auto equilibras, mejor lo haces. La chispa dice: «Yo me equilibro por mí mismo». Es importante que te equilibres hasta el punto en que permanezcas equilibrado y otros vean ese equilibrio no importa qué suceda.

Incluso en el escenario hoy ha estado la enseñanza de varios de sus maestros, que dice: otros estarán rodeados de caos y los verán a ustedes atravesando la situación equilibrados y sin drama, y eventualmente, cuando haya terminado el caos, acudirán a ustedes y dirán: «¿Cómo lo haces?» Eso es equilibrio; eso es maestría; eso eres tú con el control de ti mismo. Eso fue el número 5.

Número 6, el último. En una inmensa lista de atributos de la enormidad de talento, solo les damos 6. El último es que el alma antigua aprende cómo crear su propia realidad, entonces nunca temen al futuro. A su alrededor pueden pasar cosas que ustedes no pueden controlar, que se derraman sobre ustedes. Ustedes no las temen porque saben que pueden controlar lo que vendrá luego para ustedes, y que siempre habrá una sincronicidad que los alzará fuera de lo que sea inapropiado. Porque la cuestión siempre es esta: «Bueno, yo puedo controlarme a mí, pero no puedo controlar a los demás. ¿Qué hago cuando vienen contra mí? Estoy en una situación que no puedo controlar debido a otro». La respuesta, queridos, es que la sincronicidad los sacará de estas cosas – si la esperan. Entonces si algo sucede que es un desafío, vigilen sus palabras. Cuando sucede algo desafiante, ¿qué dicen? Algunos dicen: «Yo sabía que esto iba a pasar» (se ríe). ¿Qué hicieron? (se ríe) Le dijeron al universo que esperaban esas cosas.

Este es difícil. Pero, ¿qué tal si lo reestructuras y lo reescribes? No importa cuál sea el desafío que se te presenta. Dices: «Este es otro desafío; lo pasaré también». Y del otro lado de ese desafío, (se ríe porque a Lee le cuesta decir «desafío») va a suceder algo más que no esperabas, porque atravesaste el desafío. ¿Qué clase de humano será el que puede enfrentar esa clase de cosas que para algunos son tan negativas y tan dramáticas, y permanecer en equilibrio y decir «Esto o algo mejor»? La benevolencia aparecerá cuando esto se resuelva. Y te mirarán como si hubieras venido de otro planeta. Dicho sea de paso, así fue.

Alma antigua, eres única en este planeta. Y eres inmenso en talento; esa mesa redonda eres tú. Y si crees en estas cosas, si las comprendes, lo siguiente que diré es que este crecimiento es lento. Va a requerir generaciones para que esto empiece a desarrollarse y lo veas en acción. Y si me dices, «Desearía que sucediera durante mi vida», mi respuesta es: Así será, porque regresarás. Lo siento, (risas del público) pero es el ser humano en la vieja energía el que dice «No quiero volver«. ¿Qué tal si te digo que serás joven otra vez, y en ese despertar nunca repetirás los errores que cometiste esta vez? ¿Eso no marca una diferencia? Y vivirás más tiempo por eso, y recordarás cosas que crearán una vida que esta vez no tuviste. Y te diré: ¡No te vas a perder la fiesta! Tan pronto estás de mi lado del velo, y nos miramos uno a otro, toda esta idea que tienes de quién regresa y cuándo y por qué, se diluye, porque me miras a los ojos y dices: «¡Quiero volver! ¿Cuán pronto puedo volver?» Y ya te hemos contado que el sistema de regreso es muy diferente en la nueva energía. Te dijeron que tienen que pasar tantos años, y esto y aquello, y ese no es el caso. Puedes volver en unos meses, querido. Algunos lo hacen, algunos lo han hecho. Algunos lo harán.

Algunos que has amado y perdido – escucha, tú sabes de quién hablo – madre, padre, esposo, esposa, hermano, hermana, que amabas y has perdido recientemente, están de regreso ahora mismo. ¿No puedes sentirlo? Es casi como si no se hubieran ido. Su consciencia está aquí, y si pudieras conectar con ella, que sí puedes, habrá una gran sonrisa: «¡Estoy de vuelta!» (se ríe) como si nunca se hubieran ido. El amor continúa, a través de las edades, a través del velo, a través de la muerte, y tú puedes percibirlo, porque la muerte no es el fin, es simplemente una transición. Y en este caso particular de esta energía, es una transición de luz. Algunos de ustedes tenían que oír eso.

Eso es todo por ahora, pero es bastante. ¿Ya se están viendo a sí mismos? Si no se ven, les diré algo: así es como nosotros los vemos. ¿Por qué habríamos de verlos distintos de como ustedes se ven a sí mismos? Quiero que rompan este paradigma que los conserva en la oscuridad y empiecen a reconocer lo que está sucediendo.

Querido ser humano, ¡te amo tanto!, por lo que estás por hacer por este planeta en esta vida y en las que vendrán.

Y así es.

Kryon

 

© Lee Carroll http://audio.kryon.com/en/ Discovery%20channelling%204. mp3

En Kananaskis, Alberta, Canadá, 25de agosto de 2017

www.kryon.com

Traducción: María Cristina Cáffaro

Fuente: Traducciones Para El Camino – http:// traduccionesparaelcamino. blogspot.com.ar/

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