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Artículo Cierre de Ciclo

Saludos a todas y todos

Estamos en el umbral del nuevo año solar. La Luna mengua. Va camino hacia la última Luna nueva del año solar. La Luna nueva en Piscis es el 19. El equinoccio el 20.

¿Qué se queda aquí? ¿Qué seguimos nutriendo? ¿Qué nos acompaña en el nuevo ciclo? ¿De qué me despido? ¿Qué dimensión de mi persona, de mi identidad construida, muere aquí? ¿De qué matriz de apego me separo para permitir nacer lo nuevo? ¿Qué improntas intrauterinas se constelan en mi vida en estos momentos? ¿Cómo el ecosistema previo a mi nacimiento informa la manera en la que nazco al mundo? ¿Qué impacto tiene este ecosistema intrauterino en mi liderazgo creativo, mi visibilidad y brillo?

¿Qué maneras obsoletas de conectarme a la vida, a mí misma y a los demás se disuelven para dar paso a lo nuevo que brota en mí y busca conexión? ¿Qué nuevas maneras de conectar con la corriente vitalista emergen cuando permito que lo que ha muerto se disuelva? ¿Cargo con la memoria y limitación de una parte de mí que ha muerto? ¿Puedo reconocer mis creencias fantasmas? ¿Repito palabras cadáveres? ¿Sigo nombrando relatos muertos? ¿No tengo palabras para nombrar lo incierto, lo nuevo, lo abismal, el gozo?

¿Me sé despedir?

Escribe una carta de adiós. Haz un pago de despedida. Honra lo que fue. Quema lo que haga falta. Corta. Entierra eso de ti que ya no quieres cargar como peso muerto. No alimentes apegos huecos. Conexiones espectrales.

¿Me permito no saber?

Escucha todas tus voces. Cada vez que crees saber, da un paso atrás. Di, no sé. Escucha. Reconoce: la voz que ha mandado hasta ahora en mi vida ha perdido poder, porque ya no me es útil para lo que necesito y quiero en este tiempo.

La búsqueda de comodidad que encubre tu miedo, la máscara que esconde tu inseguridad, la autonegación que esconde el poder de tu brillo, son el cuerpo de una parte de ti que ha muerto y que llevas como piel. La que late detrás de esta piel está llena de vida nueva. Lo que quiere nacer en ti, y de ti, pide que el pago que hagas en la puerta del nuevo tiempo, sea el antiguo y obsoleto pacto de obediencia que hiciste a tu silencio e invisibilidad.

Verás, si escuchas más profundo, que detrás de lo aprendido hay otras voces. Ellas han estado esperando justo este momento, este tiempo, para mostrarte lo rico y sabio que es tu sistema de percepción, lo acertado que es en su guía mística y práctica y lo disponible que está para que te dejes guiar por él. Sólo tenemos que permitirlo aflojando.

¿Me acojo en mi llanto de separación? ¿Todavía reprimo mi llanto? ¿Juzgo el llanto propio o ajeno? ¿Asocio llanto y lamento, lágrima y dolor con vergüenza, debilidad, victimismo? ¿Creo que llorar o duelar es una manera de generar drama de atención?

Si no lloras tu alma se seca.

Llorar regula nuestro sistema nervioso. El mensaje de Mercurio retrógrado en Piscis está en el agua. Tu lágrima canta. Tu agua tiene voz. Llora para escucharla. Llora para recordar que sientes quien eres.

El nuevo año solar abre el 20 de marzo con la entrada del Sol en Aries. Ese mismo día Mercurio recupera su marcha directa en Piscis. Estos días previos a la Luna nueva en Piscis y al equinoccio son días de disolución. De aceptar que las líneas que definen nuestras certezas se deshagan, se difuminen los bordes rígidos. Esto permite que lo nuevo emerja en orden, suavidad y benevolencia. Lo recibimos con curiosidad.

Necesitamos permitir que este proceso se dé, y esto implica algún tipo de rendición. A veces asociamos rendición con pérdida. Si me rindo pierdo el juego.

Bandera blanca. Me rindo. Claudico.

Y asociamos esto con no ser suficiente, con no hacerlo bien, o no estar a la altura. Pero sabemos que la rendición es mucho más que una cárcel comparativa. Rendirnos también es ceder, permitir, recibir, aflojar. Nos rendimos al amor. Nos rendimos de amor, o de dolor. Nos rendimos al cuerpo amante, a su paso por el nuestro.

Nos rendimos ante el misterio. Ante la muerte. Ante la belleza.

Ríndete. Cede. Permite.

La disolución es necesaria. Luchar contra la corriente es una pérdida de tiempo y energía.

Me rindo a la corriente. Me rindo a mi destino.

No pierdo mi tiempo en batallas contra el tiempo y el destino.

Estamos en un momento tan lleno de potenciales creativos. De tanta transformación. Es dura, violenta, dolorosa. Nos puede generar una profunda incertidumbre, tristeza, angustia o miedo, sí. Y, tal vez, en estos tiempos, de lo que se trata es de permitir que las certezas de cómo navegar lo que siento, el imperativo de cómo creo que deber ser mi vida, -mi relación, mi servicio, mi propósito o mi destino-, muten. Si me aferro a como era o a como quiero que siga siendo, tal vez me pierda de la posibilidad evolutiva de este ciclo.

De alguna manera estamos aprendiendo que madurar implica reconocer los matices. Que las verdades cerradas, las supremacías morales, las autoridades dogmáticas no nos sirven para navegar estos tiempos sin caer en la trampa de la polarización extrema. Todo o nada.

La madurez está en abrazar la paradoja. En reconocer los dos lados de la moneda. Esto implica cultivar suficiente apertura y curiosidad para escuchar la diversidad. Las maneras diversas de mirar, interpretar y relacionarnos con lo que nos interpela. Son tiempos de flexibilidad, adaptabilidad y maleabilidad. De tolerancia a no tener todas las respuestas. De tolerancia a las zonas grises, a los ciclos en los que el tiempo se siente como arena movediza. Son tiempos de tomarnos el tiempo para elegir y mover nuestras decisiones vitales fuera del campo del miedo, la rigidez y el hipercontrol.

La reconfiguración personal y colectiva que atravesamos no es sólo algo que nos pasa y que pasivamente vivimos. Tenemos un enorme potencial creador y participativo. Sólo nos pide compromiso con lo nuevo, aunque nos resulte extraño. Tenemos una voz. Tenemos la palabra. Una historia que contar. La nuestra. Y la vamos a contar y cantar porque es nuestra vida y memoria. Y es nuestra manera de participar, desde donde estamos y podemos, con la vida. Nuestra participación empieza por nuestra presencia, voz y palabra.

Así que la disolución pre Luna nueva y pre equinoccio, es un tiempo de vaciado necesario para acoger el brote del nuevo ciclo. Este momento trae la renovación de nuestro contrato vital entre Cielo y Tierra. Nuevos acuerdos con nuestro destino.

Mercurio recupera su marcha directa sobre el nodo norte de la Luna horas después del equinoccio. Esta es la semilla del nuevo año solar. Fuego y agua. Es el fuego de nuestro ser, nuestra vida, y la conciencia de nuestro poder creativo y creador. Es el agua de nuestra palabra. Alma viva que aviva el fuego de nuestra voz.

El 21 de marzo es la conjunción de Venus y Luna en Aries. Esta es la semilla ascendente de Venus renacida como estrella de la noche. Se enciende una llama. Se enciende la llama del deseo ascendente de Venus. El 21 de marzo iniciamos el ciclo de acompañamiento del ascenso de Venus como estrella de la noche. La matrícula de Herejes, a mano alzada cierra el 19 de marzo.

El ciclo de Venus*Aries, iniciado el 29 de marzo del 2025, culmina en octubre de este año. La conjunción de Venus con la Luna en Aries, este día 21 de marzo, es el retorno de Venus a su signo de fecundación en marzo del año pasado. De ahí su relevancia.

Esta conjunción Venus*Luna abre el ciclo de ascenso de la energía de Aries en su dimensión evolutiva y desde el prisma de lo que nombramos como femenino. El deseo de Venus alumbra el brote de lo nuevo en Aries. Aries en femenino.

Algo nuevo nace (Aries). Es la voz (Venus). Una nueva voz asciende. Personal y colectiva. Y estaremos, en grupo, presentes para sentir, conectar, explorar, experimentar, nombrar, narrar, escribir el ascenso de Venus en el cielo de la noche, y dentro nuestro y en nuestra palabra. Aquí nuestra voz es nuestra valía, nuestra fuerza, nuestro fuego.

Este es un camino nuevo, una nueva manera de trabajar con Venus. Es el mismo guion que hemos honrado, el mismo relato, las mismas puertas, símbolos y fuerzas. Es el mismo mito que nos sostiene. Y a la vez, es otra ruta, otra puerta, otras miradas y percepciones, otras voces.

Ernesto Pfeiffer nos acompaña en este viaje y nos aporta su mirada, su resonancia, sus hilos y hebras que suman al tapiz que Venus teje a través nuestro. Que teje a través de nuestra disponibilidad a dejarla pasar, a dejarla revelarse a través de nuestra palabra y escritura. Creo que la Voz de Venus en Aries va mucho de permitir que la voz eclosione, rasgue, emerja, brote. Ahí estaremos, siete meses, siete puertas, siete encuentros por Zoom para dar soporte a este ascenso.

Este es un espacio para jugar es serio. Para aceptar la incertidumbre de la improvisación oracular. Para morir y renacer en el acto de escribir. Para aprender a sostener el vértigo de la escritura que nace del hueso.

Desde ya les comparto que, en estos meses de encuentros con Ernesto, en la preparación para herejes, ha sido y es un verdadero gusto compartir, cocrear y dejarnos tejer por el misterio de Venus. Estoy agradecida y entusiasmada por esta oportunidad de explorar y descubrir juntas y juntos que este camino nos propone. Ernesto también.

Si quieres saber más sobre este proyecto, lee aquí

Si quieres unirte, estas a tiempo. Puedes ir a este enlace. La matrícula cierra el 19 DE MARZO. Haré una última llamada el día antes.

ENLACE DE PAGO

Este es un buen momento para volver a escuchar los audios de ÍCARO: LOS HORÓSCOPOS para el 2026. Si no los has escuchado, acércarte. Aquí el enlace con la información :

ÍCARO: HORÓSCOPOS 2026

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13 mar 2026, 6:24

Fuente: Soberanía Creativa

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