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Artículo Uniéndose a la vida

Nuestra principal causa de sufrimiento es que, en el fondo, creemos que vamos a ganar la discusión con lo que es. «Lo que es» puede ser el mundo exterior, o puedes estar solo, en guerra contigo mismo, diciendo: «Así es, no debería ser. Quiero que cambie».

El problema es que, en cualquier momento, eres como eres. Esa es la realidad. La realidad manda. No cambia porque tú o yo pensemos que debería ser diferente. Es muy simple. Y, sin embargo, cuando realmente lo ves, te das cuenta de lo fácil que es perderse en un estado de locura donde tu mente, tu ego, siempre le dice a la vida: «No es como debería ser. Yo no soy como debería ser. Tú no eres como deberías ser. Algo anda mal».

Esa sensación de que algo está mal ha existido desde hace mucho tiempo. Pero lo único malo es que seguimos creyendo que algo está mal. Y cuando creemos que algo está mal, tratamos mal al mundo.

Te tratas mal cuando crees que algo anda mal contigo. Cuanto más mal te sientes contigo mismo, peor te tratas. Tenemos miedo de soltar eso porque inconscientemente pensamos: «Si lo dejamos ir, todo se descontrolaría. No alimentaríamos a los hambrientos ni prestaríamos atención a los necesitados y estaríamos todos absortos en nosotros mismos. El mundo necesita mi argumento. Si no, nunca mejorará». Es una locura.

Llegamos adonde estamos precisamente porque discutimos con lo que es. Y entonces, nuestros corazones se cierran, y nuestras mentes se cierran, y la creatividad inherente del Espíritu se reduce, y nuestras opciones parecen disminuir, y caminamos con anteojeras. Y cuantas más anteojeras llevamos, más justificados nos sentimos en nuestras razones para oponernos a nuestras vidas.

En algún momento, algo te golpea: «Oh, eso es una locura. Es una discusión que no puedo ganar. No puedo ganar la discusión con la vida. No puedo ganar la discusión conmigo mismo. No tiene ninguna validez, ninguna en absoluto». Y entonces, tal vez simplemente empieza a derrumbarse.

¿Y no es cuando el corazón se abre, cuando la mente se abre, que tú y yo nos unimos al ahora mismo? No importa cuán «ahora» sea. Ahora mismo podrías sentirte un desastre. Podrías sentirte fatal. Si te unes totalmente incluso a eso, en el momento en que te unes a ello, está perfectamente bien. Es la causa de tu libertad, simplemente unirte a la vida.

 

Del retiro Asilomar de Adyashanti, 2010

© Adyashanti 2010

Fuente: ADYASHANTI

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