“Vi a un niño colgando de un balcón y no lo pensé dos veces: empecé a trepar”.
No tenía papeles, ni casa fija, ni nada asegurado en la vida… excepto el deseo de ayudar.
Caminaba por una calle en París cuando el caos estalló: gritos, un niño de 4 años suspendido del cuarto piso, y decenas de personas mirando sin poder hacer nada. Yo no sabía si llegaría a tiempo, pero no podía quedarme quieto. Así que empecé a escalar. Piso por piso, sin arnés, sin entrenamiento, solo con la adrenalina de salvarlo.
Mi vida había sido una serie de muros. Escapé de la guerra en Malí, crucé el desierto y sobreviví al Mediterráneo. Ya había visto morir a gente buena y no estaba dispuesto a ver morir a un inocente. Cuando por fin alcancé al niño y lo puse a salvo, mis manos temblaban… pero mi corazón estaba en paz…
Nunca imaginé que ese acto cambiaría mi destino. Días después, el presidente de Francia me recibió, me dieron la nacionalidad y me ofrecieron trabajo como bombero. Pasé de ser invisible a ser un héroe. Todo por actuar cuando muchos dudan. Todo por no quedarme mirando.
“No necesitas ser famoso ni tener dinero para hacer algo grande… solo necesitas decidir no quedarte quieto cuando la vida te pide moverte”.
Mamoudou Gassama
Fuente: página de facebook Empty Mind
Dejanos tu comentario sobre el cuento / la historia No lo pensé dos veces: empecé a trepar…