Saludos
En esta Newsletter te presento KAIROS, LA NARRATIVA ASTROLÓGICA DEL 2025, un texto sobre Samhain y la Luna Nueva en Escorpio, y otro texto sobre la salida de Plutón de Capricornio.
KAIROS 2025 (1)
PROPONGO A KAIROS COMO UN CONJURO CREATIVO Y CURATIVO A FAVOR DEL TIEMPO*VIDA.
En el 2020, decidí poner en pausa mi trabajo con la narrativa de la astrología colectiva. La crisis de la pandemia, y la posesión e hipnosis colectiva manipulada a entregar nuestra soberanía, pidieron de mí una retirada de ese campo. Venía narrando el cielo desde el 2010, en mi blog Luna de Abril, y a partir de la crisis del 2020 sentí que ya no sabía a qué humanidad me dirigía. Sentí un cierre y una falta de pertinencia a participar del campo colectivo. Puse mi foco en mi voz biográfica como mi manera de afirmarme en la crisis comunitaria y vincular que la pandemia supuso. Desde ahí, exploré los márgenes de mi intimidad compartida. Implicó un cambio en mis límites y una nueva dirección creativa de mis trabajos y propuestas. En este ciclo de cuatro años nació Rueda de Sol, Mujer Ofrenda, Agua Espírita y Agua Trina y pude dar continuidad a mi trabajo con Alquimia Lunar y La Voz de Venus.
La escuela de la ciclicidad se abrió de manera orgánica y pude ver el alcance creativo y curativo del trabajo narrativo vivencial, mitológico y astronómico. En estos cuatro años, hemos crecido y aprendido mucho. Y estoy profundamente agradecida por lo que cada una y uno estamos cosechando en este ciclo de crecimiento compartido. Ahora, en este 2024 que empieza a menguar, he sentido un cierre de este ciclo y de esta manera de trabajar. Me voy a tomar un descanso de los encuentros cíclicos por Zoom. Cuando cierre Narrar la Luna y Leona Blanca, no volveré a abrir estos espacios de largo recorrido online. Ha sido y es maravilloso, y lo atesoro enormemente, y también siento que mi cuerpo quiere estar en otro lugar. Este ha sido un lugar temporero, de transición y ahora estoy en otro lugar. Un lugar que quiero ocupar.
Por otro lado –y gracias al trabajo de este año con el grupo de Narrar la Luna–, poco a poco he vuelto a encontrar mi relación íntima con la narrativa astrológica. Más atenta a los tránsitos, más abierta a la escucha, poco a poco sentí con claridad mi deseo de narrar el cielo del 2025. De ahí llegó KAIROS abriendo la puerta al tiempo creativo, a la mirada que propongo, a lo que me cuentan las estrellas. Siento que mi aportación ha vuelto a cobrar pertinencia para mí. Me ha tomado cuatro años familiarizarme con el campo colectivo nuevamente, y volver a confiar en mi voz y lo que nombra. Te la presento en KAIROS.
Además, en esta Newsletter comparto algunas palabras en torno a la Luna Nueva en Escorpio y el portal de las almas. Y hago también una síntesis del paso de Plutón en el último grado de Capricornio. Como verás, hay mucho que leer, integrar y digerir. Por eso te lo presento todo en esta Luna Menguante, para que tengas tiempo de respirarlo, de ordenarte y de estar presente para este momento tan especial del año.
Hoy 24 de octubre cruzamos el umbral de la Luna cuarto menguante en el primer grado de Leo. Siento este ángulo de 90 grados entre Sol y Luna como un umbral que nos pide inclinar la cabeza con la mayor humildad que seamos capaces de sostener. Plutón ha recuperado su marcha directa y recorre el último grado de Capricornio para hacer su entrada definitiva en Acuario en noviembre. Esta Luna cuarto menguante marca el inicio de un ciclo iniciático. Es la muerte de una era, e inclinamos la cabeza. Bajamos la cabeza como muestra de respeto al cambio. Reconocemos que no sabemos. Inclinamos la cabeza para con humildad mirar hacia a la Tierra, hacia nuestros pies y hacia la raíz que nos sostiene. Miramos nuestros pasos para caminar el territorio desconocido que se presenta, con integridad y presencia.
Este es el último ciclo lunar con Plutón en Capricornio. Somos la generación que a acompañado este tránsito que inició en el 2008. El momento más intenso del ciclo de Plutón en Capricornio fue la conjunción de Plutón y Saturno en este signo, en el umbral del 2020. Esta conjunción nos habla del derrumbe de una estructura de poder. El derrumbe de una forma en la que el poder se ha materializado. El tránsito empezó en enero del 2008. Culmina ahora, el 19 de noviembre, con la entrada de Plutón en Acuario.
Esta Luna cuarto menguante en el primer grado de Leo hace una oposición con Plutón. Se siente como una despedida de un orden que ya no nos sostiene. Nos podemos aferrar a sus formas. Estas formas son sólo remanentes, memorias que se irán diluyendo para dar paso a otras. El poder muta, se viste con otros trajes. En los próximos veinte años Plutón en Acuario revelará las nuevas formas, las nuevas estructuras del poder. (más sobre Plutón abajo)
SAMHAIN
EL PORTAL DE LAS ALMAS
Estamos en el momento del ciclo solar en el que el Sol se acerca al punto medio equidistante entre el equinoccio y el solsticio. Este es el grado 15 de Escorpio. El paso del Sol por este grado es la raíz y origen de la celebración de Samhain. Hoy día celebramos Samhain la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre.
Éste es el momento del año en el que los antiguos seguidores del calendario de la Tierra de la vieja Europa nos legaron la costumbre de honrar y festejar nuestra relación con los muertos. Esta cosmovisión nos habla de una reunión entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Esta es una tradición que celebra las fiestas de la Tierra en las que se honran las cosechas; se festejan las narrativas vinculadas a la relación del Cielo y la Tierra; se honran las vendimias y los fermentos; la relación de la familia humana con los ciclos de la naturaleza, sus seres y mitos; y la relación de los miembros de la tribu entre sí. En esta cosmovisión, las narrativas y la sabiduría de la Tierra profunda vinculadas al Reino de la Raíz, al inframundo y sus misterios, son parte, están incluidas.
Samhain es una fiesta de la Tierra, toda la Tierra. Es la fiesta de los reinos del inframundo de la Tierra, de las profundidades del origen y de nuestra memoria de pertenencia a este orden. Agua, sangre, origen. Somos la Tierra y los muertos viven dentro nuestro.
En esta época del año, el velo que separa el mundo de los vivos y los muertos se afina. Los podemos sentir acercarse, se manifiestan en sincronías, visiones y sueños. Nos hablan. Llegan y les damos la bienvenida. Y también, cuerpo adentro, emergen voces ocultas, lamentos silenciados, vulnerabilidades abusadas o humilladas. Surge la dureza de una exigencia ancestral. Dolores en el cuerpo. ¿Quién me habita? ¿Quiénes poseen mi presente y mi devenir?
Éste es el momento del año en el que nos reunimos con el consejo de mayores, nuestros cuidadores eternos, los portadores del amor de nuestro linaje, que nos acompañan en nuestro camino evolutivo.
Éste es un tiempo liminal, poroso, en el que los planos y dimensiones se mueven y las certezas se hacen líquidas. Es tiempo de pausa. Hay una renegociación de nuestro contrato vital.
VOZ ALTAR
Revisamos el acuerdo. Hacemos el pago
En el umbral, contamos nuestra historia
Recapitulamos en voz alta
Voz altar
En el altar nuestra voz es escuchada
Con nuestra voz nos presentamos
ante el altar de la vida
de todos y todas los que nos precedieron
Para que nos escuchen
Y contamos
Contamos y cantamos
La vida que encarnamos
Los aciertos y los errores
Lo que sentimos que nos pesa
Lo entregamos
Con el poder de la palabra, nombramos
Agradecemos lo que hemos cosechado
Entregamos las cosechas
Los alimentamos. Nutrimos la relación. La continuidad está viva.
Y lo hacemos no como un acto de intención mágica, no como un camino de poder, no como una transacción, sino simplemente porque estamos en relación y cultivamos el vínculo. Lo atendemos. Los atendemos. Nos atendemos en comunión. Entonces honramos esta fecha del 31 de octubre al 1er de noviembre, este Samhain que ha sobrevivido y sigue siendo parte de la cultura.
Lo que suelo proponer para estas fechas es que sí, que nos sumemos a este rezo colectivo por las almas y, además, que sostengamos el altar abierto hasta que el Sol llegue al grado 15 de Escorpio.
Cada año propongo que nos presentemos ante nuestro linaje la noche en la que el Sol pasa por el grado 15 de Escorpio. Este año, ese momento será la noche del 6 al 7 de noviembre.
Al hacerlo estamos sosteniendo la memoria de una herencia mucho más antigua, conectada con el paso del Sol por la eclíptica y con un calendario que giraba con el tiempo real entre Sol y Tierra. Cuando decimos que el velo se afina entre vivos y muertos, nos referimos a una narrativa que se ancla en un fenómeno que está vinculado al momento del paso del Sol con relación a la Tierra, y al efecto electromagnético de esta relación en el campo perceptual. Es decir, hay un efecto astronómico que altera el campo de la percepción. Sentimos más, o de otra manera. Escuchamos desde otro lugar. Vemos y percibimos por otras puertas.
Es un buen momento para usar este campo amplificado de la percepción para diferenciar la cosecha de la composta. Si no eliminamos a tiempo, creamos venenos. Contaminamos nuestro campo creativo y afectivo. Éste es el momento del año en el que dejamos ir. Hay una invitación a renovar la energía. Esto implica un repliegue. Repliegue necesario para los brotes futuros. La sabiduría de la ciclicidad es ésta, escuchar y honrar los momentos propicios. Entonces, la noche del 6 al 7 de noviembre, ese velo se afina y, si nos acercamos con buena voluntad e intención de escucha, recibiremos algún mensaje, sensación, o señal de que somos recibidas, de que nos están escuchando, de que el puente, el eslabón está vivo. Podemos poner algunos alimentos, convidarlos. Es una celebración. Y es también un momento de mucha curación. Del potencial de curar, de ciclo en ciclo, nuestra relación con el tiempo, la memoria, nuestra herencia, nuestra herida de pertenencia, nuestra fragmentación, el olvido y el dolor. Es un momento de perdón. De liberación.
Les contamos nuestras dificultades. Les informamos con amor, respeto y firmeza que no seguiremos siendo leales a su limitaciones y sufrimiento. A la misma vez, nos comprometemos a no invisibilizarlos más. Reconocemos sus errores y transgresiones, y también reconocemos que no tenemos ninguna autoridad para juzgarles. Cada vida es válida y bienvenida. Entonces, en cada vuelta de la espiral, cuando nos encontramos ante este portal de los ancestros, también hay una dimensión exiliada de nuestra historia familiar que se presenta y revela. Cada año, para estas fechas, podemos recapitular y reconocer la curación del ciclo que se cierra. Ésa es la cosecha.
El ciclo iniciado en noviembre del año pasado cierra ahora. Podemos mirar hacia atrás y reconocer qué voz de nuestro linaje se ha revelado durante este ciclo. ¿Qué patrón estamos desarmando y cómo se vincula con nuestro árbol? ¿Qué deuda se ha saldado? ¿Qué recurso hemos rescatado? Así nos presentamos. Con lo que hemos iluminado. Con la conciencia adquirida. Y la ofrendamos. Para que nuestro árbol se nutra de nuestra luz y conciencia. Es aquí donde separamos el grano de la paja. Destilamos. Una parte es deshecho, otra tiene vida y nos acompaña en la próxima vuelta.
LUNA NUEVA EN ESCORPIO
Entre el 24 de octubre y el primero de noviembre la Luna mengua. El 29, 30, 31 de octubre son los días de Luna negra. El primero de noviembre es la Luna nueva en Escorpio. No hay duda de que este año, estas fechas, son delicadas y sensibles, especialmente por la Luna y a lo que la Luna le da voz. La trama es que venimos de un eclipse Lunar en Piscis que abrió una puerta curativa muy profunda. Es decir, que lo que el eclipse en Piscis del 17 de septiembre ha movido tiene que ver con nuestra existencia, con un orden espiritual. Tiene que ver con una disolución del sentido que le hemos dado a nuestra espiritualidad y nuestra fe.
No hay espiritualidad sin conexión con la raíz de nuestra ancestralidad. Lo que niegue esta relación con nuestra raíz, merece un gran signo de interrogación. Estamos todavía navegando un Gran Trino de Agua con Marte en Cáncer. Venus ya salió de Escorpio, pero ahora es Mercurio el que enlaza a Marte en Cáncer con Neptuno retrógrado en Piscis.
Entonces este fin de mes de octubre es un embudo. Es un embudo emocional. Una purga de emociones, cuyas raíces pueden llegar lejos en el pasado. Se puede sentir incómodo. Esta incomodidad refleja lo que necesita moverse para dar paso a lo regenerativo. Es decir, que esta Luna nueva en Escorpio nos invita a ofrendar esta purga. Es un paso necesario. Liberamos y soltamos ahora para –en la oscuridad de este proceso– confiar y esperar a que el brote se revele a su debido tiempo. Es después de varias vueltas por este lugar, de ciclo en ciclo, que reconocemos e integramos esta alquimia, este intercambio de poderes. Esto es lo que hace la diferencia entre repetir o evolucionar.
Es en la colaboración con el otro lado del velo que negociamos el nuevo contrato, el nuevo ciclo. La semilla de lo que queremos ver crecer desde lo más profundo de nuestros huesos. No sabemos el cómo o la forma, pero sí sabemos cuál es el NO.
MÁS SOBRE SAMHAIN
Éste es un momento en el ciclo lunar correspondiente al desagüe de las toxinas acumuladas. Este desagüe necesita del poder del no. Venimos de los eclipses y de la Luna llena en Aries. Hay un no. Es contundente. Ahora necesita destilación. Necesita pasar por un proceso que revele su integridad. ¿Es un no que contiene un sí? ¿Es un no que potencia la vida? ¿Es un no que libera? ¿O es un no fijo, rencoroso, orgulloso e inamovible? ¿Es letal o es vital? Primero honramos el no. Durante la Luna negra, antes de la Luna nueva. Nombramos los no. No más obediencia a pactos de lealtad consentidos inconscientemente. No más sumisión a patrones transgeneracionales de abuso. No más participación en dinámicas de falta de respeto propio. No más relaciones que nos hagan de espejo de nuestra desvalorización. Ésta es una buena semana para escribir. Para dejar que este no necesario se despliegue.
La propuesta es continuar con la conversación abierta en la Luna negra hasta el 7 de noviembre y, específicamente, presentarnos la noche del 6 al 7. Presentarnos en meditación o ceremonialmente; o a través de un acto creativo, como más nos resuene.
Esta invitación tiene una intención. Por un lado, que podamos sentir el campo y reconocer la calidad del cambio de la energía, y cómo podemos, explícita o sutilmente, recibir respuestas a nuestras preguntas, guía para nuestras inquietudes.
Aunque la palabra se quede corta, esa noche, el cuerpo registra, administra y después distribuye el mensaje. No tenemos que hacer nada. Se trata de recibir las bendiciones para la semilla. Para el no que abre paso al sí.
Ponemos un poco de alimento en el umbral de los mundos. Compartimos nuestra abundancia con quienes nos precedieron. Y también recibimos.
Esto tiene un valor enorme.
Cultivamos un terreno propio, una pertenencia en integridad que nos da raíz y nos hace menos vulnerables a la manipulación energética y espiritual. Nadie puede cuidar este puente. Es nuestro eslabón. Nuestro puente. Nuestra conexión. Éste es un recurso necesario para navegar los cambios perceptuales de estos tiempos y palear la confusión y fragmentación mental.
Por otro lado, al alinearnos con esta fecha antigua y este lugar electromagnético, nutrimos un lugar de integridad con relación al tiempo. Otra manera de decirlo es que nos descolonizamos, un poco, cada vez más, del imperativo temporal (y por lo tanto energético) del calendario gregoriano. Cultivamos una relación con el tiempo, con el sentimiento de pertenencia y con la memoria afectiva atemporal. El amor late vivo porque lo nutrimos. Lo cuidamos y atendemos.
Nos invito al repliegue para atender este momento. Cuidemos nuestra energía. No nos dejemos distraer. En este momento, ponemos los dramas y las demandas de lo mundano en pausa para atender la fuente. Ésta es la esencia de nuestra espiritualidad.
En lo personal, comparto que hace parte de mi vocación cuidar y honrar este altar. Me dedico a esto. Atiendo a los muertos. Cuido el camino de nuestra relación con las almas. Me inscribo en esta tradición. Las almas piden ser miradas. Estamos llamados a acoger este sentir. A perderle el miedo a la muerte. A honrar la continuidad del vínculo. Les recordamos. Les cantamos. Nos compartimos. Ocupamos nuestro lugar. Cuidamos el eslabón. Damos la gracias. Cumplimos con nuestra parte.
EL CIERRE DE PLUTÓN EN CAPRICORNIO
El año 2025 es una puerta a otro mundo. Tiempo de despertar a la complejidad del mundo que hemos creado y habitamos. A partir del 19 de noviembre, Plutón empieza su ciclo de 20 años en Acuario. No vuelve a retrogradar en Capricornio.
Nos despedimos de una era en la que el poder ha estado centralizado en los mayores. Aunque sea desde una perspectiva generalizada, de alguna manera, hemos confiado en las generaciones que nos han precedido, en su experiencia y sabiduría, para seguir sumando a los saberes heredados. La historia del poder tiene un linaje, una biografía que podemos recapitular. El poder adquirido –sabiduría y experiencia– al servicio de la vida, al servicio del bien colectivo y, también dentro de este linaje, la corrupción de este principio.
El poder sobre los demás. El poder adquisitivo. El poder de conquistar. El poder de colonizar. Es posible que el paso de Plutón en Capricornio nos hable de la muerte de esa confianza en el poder del tiempo y lo aprendido. La muerte de la confianza en los y las que saben, en su cuidos y liderazgo ético e íntegro. La muerte de la confianza en un sistema de apoyo heredado. La muerte de una tradición de apoyarnos en los que nos precedieron en su intención de cuidar la vida a favor de las futuras generaciones. De algún modo, Plutón nos ha dejado huérfanos y huérfanas de confianza en los sistemas de liderazgo planetario. Hacemos como que no; hacemos como que participamos del sistema, de la tradición; hacemos como que damos continuidad a las formas heredadas, pero, en cierta forma, subterránea y plutónica, sabemos que esta realidad ha muerto.
Plutón no vuelve a Capricornio hasta dentro de 250 años. Nos despedimos. Pero la memoria de su paso por este signo deja su estela, tiene consecuencias. Desde el 2008, paulatinamente, hemos visto el alcance evidente de la corrupción del sistema capitalista colonial que opera a través de sistemas jerárquicos, corporaciones y gobiernos. También hemos sido testigos de cómo la narrativa disociadora de la nueva era ha corrompido la integridad de determinados linajes espirituales. Cómo los círculos de unión y hermandad se convierten en espacios sectarios que encubren dinámicas de abuso. Se ha visibilizado la corrupción de un sistema piramidal que permite y tolera el abuso de poder.
También hemos visto nuestra relación con lo que decae, con la muerte. Hemos visto lo deshonrada que está nuestra relación con la muerte; la huella del profundo descuido al duelo, a las formas de respetar la sacralidad de la vida, que incluyen el morir y el acompañar a morir. Los ecosistemas de la Tierra se queman a mansalva, eco de la avaricia depredadora de la raza humana. Mueren especies, reinos tangibles y reinos sutiles, redes de apoyo vital al ecosistema de la vida. Desde nuestro hubris y nuestra supremacía humana, nos hemos colocado por encima de la vida, hemos dominado la vida, hemos penetrado la vida para extraer sus riquezas y crear mundos con ella.
La vida, planeta Gaia, cosmos y estrellas, nuestra presencia, entre Cielo y Tierra. Somos raíces en el Cielo y frutos en la Tierra. Ahora vemos cómo estos mundos falsos, creados para imitar la vida, para extraer la vida, sin dar a cambio, sin regenerar lo poseído, nos ponen en peligro. Cada animal que se extingue, cada ecosistema que se calcina, cada gota de vida que muere es también una muerte interna, la registremos o no.
No se trata de alimentar una cultura de sufrimiento. Se trata de reconocer la realidad, y que esta realidad incluye esta devastación. Entonces le hacemos un espacio, un altar, al duelo de este tiempo, no para vivir en sufrimiento, sino para no negarlo. Es una cohabitación con el duelo. Es alegría y también duelo. Es celebración y también duelo.
Nuestro miedo a sentir nos endurece. Nos enfría. El mundo decae y nuestra respuesta es la alegría forzada, como si de una victoria contra el horror se tratara. Como si la bandera de nuestra soberanía fuese seguir celebrando mientras el mundo se derrumba. ¿Y qué hacemos con el duelo? ¿Qué hacemos con lo que nuestro cuerpo, tan cerca de la verdad de la Tierra, y sus demás pueblos, registra? ¿Qué hacemos con la respiración de nuestra alma conectada a la de la Tierra?
Podemos estar en la fase de reconocer que no tenemos los recursos somáticos para sostener esta conciencia. Que nuestro recurso es escapar, huir, disociarnos, y está bien. La verdad es que la disociación se hace herramienta útil para que el drama del mundo no nos devore, pero en algún momento nos vamos a tener que dar el permiso colectivo para el duelo, para el lamento. Y cuando digo permiso colectivo, incluyo la pregunta ¿cómo en nuestras relaciones íntimas podemos cultivar la confianza? Confianza y sinceridad para abrirnos a este sentir compartido sin vulnerarnos a través del juicio y la deslegitimación de lo que sentimos. ¿Cómo crear espacios de verdadera confianza para procesar lo que está pasando y va a pasar?
Somos espectadores de las guerras despiadadas que vivimos en las redes sociales, a través de nuestras retinas indoctrinadas a aceptar lo inaceptable, como si fuera una serie de Netflix, un video juego. Sólo que es real. Es la sangre de la inocencia sacrificada a los altares de los poderes ocultos. Reconocerlo -más allá de la corrupción evidente- implicaría aceptar que estamos a merced de poderes perversos. Hay una dinámica altamente violenta y cruel que atraviesa el alma humanitaria y que, si bien es cierto que desde nuestra micro conciencia y agencia personal no podemos hacer mucho, lo real, lo profundamente real, es que lo estamos permitiendo. Lo hemos permitido.
Plutón en Capricornio nos trajo la vacunación masiva coaccionada por miedo y presión. ¿Por qué no hablamos de las consecuencias de lo que hay detrás de esta llamada pandemia? ¿Qué pruebas necesitamos para reconocer el abuso? Las pruebas existen. Pueden seguirles la pista a las pruebas, aquí, por ejemplo.
Podemos separarnos de la campaña de deslegitimación sistémica que ha habido contra las personas que han dado su voz de alerta, que han señalado el peligro. Podemos reconocer públicamente que fuimos engañados, que elegimos el engaño. Pero no. No podemos, no queremos escuchar. Y lo entiendo. Es horroroso y, como no queremos alimentar el horror, lo negamos. Escapamos de la realidad en la historia que nos contamos. Y está bien. La crueldad del mundo nos fuerza a buscar las vías vitalizadoras, las vías creativas para hacer frente al horror. La encrucijada es, ¿qué vía elegimos? ¿la de la huida escapista, con todas las distracciones a nuestra disposición? ¿la vía cínica, de que todo está perdido y ya no hay nada que hacer, por lo tanto, abandonamos el barco? ¿o la de la valentía profunda de acompañar con presencia y consciencia para contribuir a servir, cuidar, nutrir la vida?
Servir, nutrir y cuidar la vida, incluida nuestra sombra, nuestras emociones, nuestra química corporal que nos habla a través de síntomas, bloqueos, resistencias. Cuidar la vida es cuidar nuestra presencia. Nuestra integridad. Es discernir quién aporta a nuestro ecosistema de vida y quién no. Es elegir sabiamente la vía vitalista, la vía que abraza el gozo de no huir, de estar presente a sentir, acompañar, permitir.
Es vivirlo y compartirlo.
Es cuidarnos de la dureza que enjuicia la vulnerabilidad.
Esa dureza es peligrosa.
Ese miedo a sentir es peligroso.
Esa negación al duelo es peligrosa.
Enfría y endurece el alma.
Nos deshumaniza.
No tiene raíz para tomar el agua,
para nutrir la fortaleza necesaria
para sostenernos en el cambio.
La dureza nos vulnera,
y mucho.
ASTROLOGÍA DEL 2025
Plutón en Acuario trae un nuevo campo. Serán 20 años en los que nos iremos familiarizando con el futuro que hemos creado. El 2025 abre la puerta a nuevas narrativas.
Es un año en el que los planetas transpersonales cambian de signo.
– Neptuno y Saturno entran en Aries, retrogradan en Piscis, para en el 2026 entrar definitivamente en Aries.
– Urano pasa de Tauro a Géminis, retrograda nuevamente en Tauro y, también en el 2026, entra definitivamente en Géminis. Júpiter entra en Cáncer.
– En el 2025, Venus abre su ciclo de 18 meses en Aries, la cuarta punta de la estrella de cinco puntas que forma en su ciclo de 8 años.
– La retrogradación de Venus en Aries la lleva a entrar nuevamente en Piscis, junto a Mercurio, también retrógrado. En esta retrogradación compartida, ambos acompañan a Neptuno en su primera entrada en Aries.
He estado estudiando estos tránsitos, escuchando sus voces, cómo se revelan a través de narrativas útiles para estos tiempos de cambio. En estos meses, he empezado a sentir el espíritu del nuevo ciclo. Sus desafíos, oportunidades, medicinas y potenciales. A medida que voy navegando los tránsitos del 2025, reconozco, en la danza sincrónica de los planetas, las narrativas que quieren ser contadas.
De esta mirada ha tomado forma KAIROS: la narrativa astrológica del 2025
KAIROS
KAIROS incluye EN UNA ENTREGA ÚNICA un audio de 120 minutos con la delineación de los tránsitos más importantes de este nuevo ciclo + más un audio para cada uno de los doce signos de la Rueda del Zodiaco de 30 minutos cada uno.
La narrativa astrológica de KAIROS incluye la retrogradación de Venus y Mercurio de Aries a Piscis, a la misma vez que Neptuno hace su entrada en Aries.
Las retrogradaciones de Marte, Venus y Mercurio nos hablan de nuestra relación íntima entre el agua y el fuego. Estos tres planetas –los más cercanos al Sol– retrogradan en signos de fuego, vuelven al signo de agua que los precede, y vuelven a entrar en el signo de fuego. Es un bautismo de agua y de fuego. Una consagración. Una iniciación a un nuevo ordenamiento de nuestras energías más íntimas y de nuestro ecosistema creativo, al servicio de los grandes cambios colectivos. Cuando digo al servicio, me refiero a nuestra capacidad de adaptarnos a estos cambios sin perder nuestra integridad, discernimiento, claridad y capacidad de respuesta consciente.
Siento que el espíritu de este año lo lleva Marte.
Neptuno y Saturno entran en Aries, signo regido por Marte. Venus llevará la semilla de Aries durante 18 meses. Venus y Marte hacen –con dos días de diferencia– su conjunción exterior con el Sol en Capricornio (en enero del 2026). Y a la misma vez, el nodo norte de la Luna habrá pasado de Aries a Piscis.
En el 2025, hay un énfasis en el grado cero de Aries, un lugar muy delicado de la Rueda del Zodiaco. El grado cero de Aries es el grado de la Humanidad. El punto que unifica lo personal con lo colectivo. El grado cero de Aries nos habla de un nacimiento, de un nuevo inicio. Las tramas que se están tejiendo con la retrogradación de Venus y Mercurio, y posteriormente la retrogradación de Neptuno y Saturno, ponen el foco en la dirección que toma este nuevo comienzo. ¿Hacia dónde apunta?
Apunta hacia donde miremos. Apunta hacia lo que captura nuestra atención y foco. Apunta a las raíces de nuestro corazón, es decir a la capacidad de encarnar nuestro amor a la vida de manera profunda y segura. Apunta hacia el reclamo de nuestra inocencia. Apunta al auto perdón. Apunta hacia una apertura cuyo potencial creativo necesita y merece de nuestra vitalidad, fuerza, compromiso, liderazgo. Apunta a una llamada que, si no la escuchamos y atendemos desde nuestra intimidad primero, desde nuestra raíz, nos vulnera.
Hay mucho por destilar para alinearnos de manera receptiva y participativa con estos cambios, para reconocer los momentos adecuados, las puertas a cruzar, los ciclos de turbulencia, de retirada, de desarmonía, de poder, de potencial, de unión, curación, libertad. La Rueda del Cielo es parte de la vida y de la relación con la Tierra. Es una buena guía si la tomamos como brújula del territorio que somos. Para sumarte a KAIROS…
incluye:
UNA SOLA ENTREGA DE:
– UN AUDIO DE 120 MINUTOS con la ASTROLOGÍA DEL 2025
– UN AUDIO DE 30 MINUTOS PARA CADA UNO DE LOS 12 SIGNOS DE LA RUEDA DEL ZODIACO
– UN PDF CON LAS FECHAS Y LOS TRÁNSITOS
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FECHA DE ENTREGA
EL 15 DE DICIEMBRE PARA LA LUNA LLENA EN GÉMINIS
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VALOR
HASTA EL 15 DE NOVIEMBRE
55 EUROS
A PARTIR DEL 16 DE NOVIEMBRE
88 EUROS
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ENLACES DE PAGO:
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Copyright © *2022* /*Paloma Todd Montes*; todos los derechos reservados.
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Nuestra dirección es: Soberanía Creativa – M.Bracetti 20 – San Juan, PR 00925 – USA
(1) Kairós o Cero es un concepto de la filosofía griega que representa un lapso indeterminado en que algo importante sucede. Su significado literal es «momento adecuado u oportuno», y en la teología cristiana se lo asocia con el «tiempo de Dios». Wikipedia
Fuente: Soberanía Creativa
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