(Véase también enfermedades de transmisión sexual)
Plano corporal: órganos sexuales (sexualidad, polaridad, reproducción).
Plano de los síntomas: desencadenada por flagelados introducidos a través de las relaciones sexuales o con el agua caliente contaminada (¡piscinas! si es un diagnóstico excluido); flujo espumoso y de color verdoso, de aspecto sucio y que provoca repugnancia, y que señala unas condiciones de falta de limpieza; olor desagradable, difícil de definir, pero típico, que revela la situación; ardor, dolor y más raras veces prurito limitados a la vagina; la piel en la zona de los genitales aparece irritada; sensación de heridas ardientes, que puede dar lugar a un ligero sangramiento y que corresponde a una necesidad ardiente de abrirse; el miedo a la infección conduce precisamente a ello, puesto que el miedo debilita en general el sistema inmunitario.
Realización: llevar la sensibilidad y la receptividad a los niveles resueltos; reconocer en el miedo, la estrechez propia; percibir en la defensa frente a las condiciones de suciedad, la defensa contra las propias necesidades y fantasías sucias.
Resolución: abrirse conscientemente en el área psíquico-espiritual a los temas de la sexualidad (polaridad) para delimitarse mejor en el cuerpo y poder excluir lo peligroso.
Relación con los principios elementales: Plutón.
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