Cada mañana al despertar, intento acordarme de decir una pequeña oración. Es la misma oración que me he estado diciendo a mí mismo durante muchos años.
Gracias, Dios, por un día más y una nueva oportunidad de ser mi Ser Supremo. Gracias por esta vida y por la maravilla de este momento. Gracias por todo lo que me ha sucedido, me sucede ahora y me sucederá siempre. Porque todo ello ha dado como resultado la perfección de esta nueva respiración y la gloria de quien soy ahora.
Amén, y amén.
Me hace bien empezar cada día con gratitud. Y luego, al meterme en la ducha, me pongo a cantar. Normalmente, «Everything’s Goin’ My Way» (Todo va a mi favor), que creo que es del musical de Rodgers y Hammerstein, ¡Oklahoma! La letra es…
¡Oh, qué hermosa mañana!
¡Oh, qué hermoso día!
Tengo una maravillosa sensación de
que todo está saliendo bien…
¡Oh, qué hermoso día!
Luego, cuando llego al espejo para afeitarme y peinarme, sonrío. ¡Así es, me dedico una gran sonrisa! ¿Sabías que si sonríes, eres físicamente incapaz de retener energía negativa de ningún tipo? Sonreír la disipa. ¿Sabías que es imposible estar de mal humor si cantas? ¡Cantar lo impide! ¿Sabías que no puedes expresar verdadera ira cuando expresas verdadera gratitud? Son mutuamente excluyentes.
Usa esta sencilla fórmula y comenzarás cada día con una mentalidad que transformará lo que ocurra en las horas siguientes. Es importante entender esto: lo que experimentas en tu vida es el resultado directo de la energía que atraes.
Aquí hay algo más que intento hacer cada mañana, y que ha influido profundamente en mi calidad de vida. Intento leer o escribir algo sagrado y santo. Algo significativo e importante. Algo tierno, cálido y maravilloso. Algo sobre Dios, la Vida y el Amor, y cómo experimentarlos al máximo. Luego, dejo lo que estoy leyendo o escribiendo y me tomo un momento para perdonar en silencio. Perdono a todos por todo. Y me incluyo en ese círculo de perdón.
Esta es mi fórmula de cinco pasos para comenzar cada día:
1 – Gratitud
2 – Canción
3 – Sonrisa
4 – Nutrición Sagrada
5 – Perdón
No necesariamente en ese orden. Pero toca los cinco si puedes. Si lo haces, te reto a salir de la habitación en la oscuridad, de mal humor o con una actitud gruñona. ¡Te reto, te reto, te reto de nuevo! ¡No puedes! ¡No lo harás! ¡Es imposible!
Ahora quiero que hagas dos cosas más, y tu relación con tu pareja volverá a ser ese territorio de dicha, crecimiento y amor abundante que fue al principio y que estaba destinado a ser siempre.
1 – Piensa en tu ser querido, en quien esté más cerca de ti ahora mismo, y prepárale un regalo en tu corazón y en tu mente, ofreciéndoselo antes de que termine el día. Uno cada día.
2 – Cierra cada día con una reflexión dirigida a tu Amado: «Por qué te estoy agradecido hoy…», y ofrece una lista verbal de esas cosas, describiendo cada una en detalle.
Ahora, quiero que hagas tres cosas más cada día y toda tu vida cambiará, no solo tus mañanas o tus relaciones.
1 – Vive tu día sabiendo que caminas con Dios y que Dios camina contigo, y que hoy mismo llegará otra persona a quien le ofrecerás un regalo. Quizás no sepas cuál es ese regalo ahora, pero no importa. Lo sabrás cuando Dios te lo traiga.
2 – Haz algo valiente y atrevido en las próximas 12 horas, y haz algo valiente y atrevido cada día. Luego, aprovecha todo lo que la vida te ofrece hoy. ¡Disfrútalo al máximo, porque es tu regalo!
3 – Sé amable contigo mismo esta noche. Date un pequeño capricho, sea lo que sea, y mímate de esta manera, agradeciéndote a ti mismo y a Dios por la maravillosa experiencia de vivir plenamente este día.
Este es mi método de diez pasos para alcanzar la felicidad diaria. No me preocupo por fijar metas a largo plazo, cumplir objetivos diarios, impulsar proyectos, administrar bien mi tiempo ni nada de esas cosas de las que hablan los oradores motivacionales, y los entrenadores de éxito. Simplemente uso la Gratitud (gratitude), el Dar (give), el Recibir (get) y Dios (god) —las Cuatro G— como mi camino hacia la plenitud y la alegría, y siempre me llevan allí.
Con puro amor,
Neale
Dejanos tu comentario sobre el artículo La gratitud es la actitud