Plano de los síntomas: rotura de la membrana protectora entre la conciencia superficial y las capas profundas que llegan hasta el subconsciente colectivo; inundación de la conciencia (superficial) con contenidos del subconsciente que no, o apenas, pueden asimilarse; en la lucha entre intelecto y esencia emocional, domina la segunda; las sombras pueden aparecer en ambos planos (el frío intelecto y la rabia alocada); huida de situaciones insoportables de la conciencia hacia mundos de ilusión presuntamente mejores; las psicosis endógenas (impenetrables para la medicina académica clásica) y psicosomáticas (por intoxicación o drogas como el LSD) no se diferencian en principio, y solo tienen desencadenantes distintos para la huida de la realidad; suelen aparecer en momentos decisorios de la vida: en lugar del gran salto a la edad adulta, la maternidad o la profesión, saltar a otro nivel de conciencia (salir de uno pasar a otro).
Realización: intentos de toma de tierra, apoyarse con ambas piernas sobre la tierra: trabajos manuales sencillos que requieran poca concentración (como excavar en jardinería); alimentación sólida y regular (no vegetariana, sino recia); sudar diariamente a causa de las propias fuerzas (esfuerzo); nada de ejercicios espirituales con los ojos cerrados, nada de meditación salvo, como máximo, Za-Zen (con los ojos abiertos), Hatha Yoga o Tai Chi, aunque es mejor el ejercicio de movimiento (largos paseos) ya que el paciente quiere ponerse (interiormente) en movimiento, pero no encuentra el arranque; ejercicios de orientación corporal: trabajos según Milton o bioenergética; psicoterapia con precaución para orientar y asimilar los contenidos de las sombras; intento de entrar en contacto con la parte del ser que todavía se ve “isla de Claridad”, según Podvoll; a menudo es necesario, mediante represión alopática (medicamentos), represar la marea de imágenes durante algún tiempo para permitir el inicio de la terapia.
Resolución: encontrar puentes estables que unan ambos mundos, los contenidos exterior e interior o izquierdo y derecho del cerebro: reconciliación con la propia vida psíquica que se expresa en alucinaciones y otros fenómenos de este tipo.
Relación con los principios elementales: Urano / Neptuno / Luna.
Psicosis afectiva – enfermedad maniaco-depresiva
Plano de los síntomas: cambios de humor desde la euforia hasta el abatimiento mortal; oscilaciones motoras desde enorme rapidez a total lentitud: 1. Manía: insomnio, vigilia exagerada, enorme viveza psíquica, entusiasmo injustificado; desde fuga de ideas y hablar compulsivo hasta intentos de hacer misión; autovaloración desmedida; considerarse el mejor y el mayor; 2. depresión: incapacidad de reaccionar a los estímulos exteriores, anhelo de la muerte, sentimiento de inferioridad.
Realización: reconocer el derecho de existencia de los extremos o de la polaridad y, partiendo de su vivencia, ir en búsqueda del centro; transformar la hilaridad compulsiva en alegría del alma; de la fuga de ideas y el habla compulsiva, conseguir el ánimo para las ideas propias y conservar la capacidad de conversación fascinante; de la sobrevaloración desmedida (del ego), percibir en uno mismo las posibilidades de alcanzar la unidad, el centro del alma; sacar de la depresión la capacidad de abandonarse a la muerte y discutir con ella antes de que llegue; ejercicios de toma de Tierra en la fase maníaca (aprender a aterrizar); trabajos manuales sencillos, jardinería, sudar todos los días por uno mismo; ejercicios con el objetivo del centro: Mandala; Tai Chi, Qi Gong, alfarería, Hatha-Yoga.
Resolución: homeopáticamente: permitir una gran amplitud de las oscilaciones, por ej., buscar un ritmo de vida más intenso que posibilite unir ambos polos; integración de las dos almas dentro del propio pecho; alopáticamente en el polo opuesto: buscar el centro propio; arraigar con los pies firmes sobre la madre Tierra y dirigir la cabeza hacia el padre del cielo (sabiduría india); ir de los extremos – «sé caliente o frío, pues no quieres el agua tibia» – al centro – » si te pegan en la mejilla izquierda, pon la derecha»; desarrollarse desde la primera a la segunda de estas dos citas que estimulan a la persona, que descansa de tal manera en su centro que los ataques exteriores ya no la podrán agitar.
Relación con los principios elementales: Plutón ( los extremos).
Psicosis alcohólica
(Véase también alcoholismo, intoxicación etílica, síndrome de Korsakow, adicciones, delirio).
Plano corporal: afecta a casi todas las áreas, especialmente al cerebro como base de la conciencia, al sistema nervioso (unión, comunicación), al hígado (valoración, visión del mundo, Religio).
Plano de los síntomas: por lo general, se desarrolla a partir de un largo historial de abuso del alcohol; el cerebro reacciona hipersensible a las mínimas cantidades de alcohol (sensibilización al alcohol); derrumbe de todas las fachadas exteriores de la personalidad bajo el efecto tóxico del alcohol; las partes de la personalidad profundamente arraigadas en el subconsciente encuentran el camino hacia el mundo consciente; desinhibición, trastornos del pensamiento, falta de juicio, pérdida del control, celos y envidia, derrumbe del pensamiento crítico y de la capacidad de juicio, sobrecogimiento con temores de las profundidades del mundo de las sombras; pero también “In vino veritas” («en el vino está la verdad»).
Realización: reconciliarse con el mundo de las propias sombras (psicoterapia); ejercicios de regresión suaves, por ejemplo, en agua caliente, ejercicios de retomo al seno materno; rituales de la búsqueda: Vision Quest («búsqueda de visión»); terapia contra el alcohol, véase alcoholismo e intoxicación etílica.
Resolución: como tarea: aceptar lo que llega desde las profundidades del propio infierno; terapia de sombras que poco a poco permite ver a través del muro que separa los niveles consciente e inconsciente de la conciencia, para tomar paulatinamente conciencia de las sombras.
Relación con los principios elementales: Neptuno / Plutón.
Crisis espiritual
Plano de los síntomas: A causa de ejercicios espirituales exagerados, desaparece la membrana entre el reino de las sombras y la consciencia diurna y el alma queda expuesta inerme a las sombras; la sinceridad buscada con rapidez se convierte en maldición; el afectado deja de ser el amo de la casa (cuerpo); las imágenes interiores inundan al paciente y ejercen poder sobre él; el miedo (por ej.: a disolverse o perderse uno mismo) se impone; el pánico del ego a hundirse se convierte en el sentimiento determinante de la vida.
Realización: intentos de tomar tierra para poder soportar las experiencias desde un sentimiento corporal seguro, por ej., con trabajos de jardinería que hacen sudar; todo lo que estimula la referencia corporal, hasta el sexo, siempre que conduzca al agotamiento y no se haga con intenciones tántricas; comida recia que pese en el cuerpo; paseos en la naturaleza que realcen el contacto con el suelo; referencia a la materia en diferentes formas como ordenar, limpiar (simbólicamente tratar con el mundo inferior de una manera ordenada); todas las restantes maneras de sensibilización (como la meditación y otros ejercicios que buscan lo trascendente) deben evitarse de momento; ningún tipo de droga, ni la clásica nicotina si es que puede llegar a haber dependencia.
Resolución: después de la referencia al fuego (energía Kundalini), el elemento agua (hundirse en el mar de los sentimientos y de las imágenes) y la ligereza de los mundos del pensamiento (aire), trabar también diariamente conocimiento de manera práctica con el elemento Tierra; reconocer el mundo de las sombras sin retenerlo; dirigir la cabeza al padre de los cielos después de haber asegurado las raíces de los pies en la madre Tierra.
Relación con los principios elementales: Neptuno (desenlace) / Saturno (frontera).
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