Plano corporal: afecta a todo el organismo.
Plano de los síntomas: al consumir carne de cerdo infectada se producen náuseas y trastornos gastrointestinales, más tarde dolores musculares, fiebre, diarrea, espasmos, urticaria y hemorragias (hasta el 20 % de la población que consume carne de cerdo se infecta; en la gran mayoría la enfermedad discurre casi de manera asintomática, pero cuando aparecen los síntomas hay una mortalidad del 5 %); lucha de defensa del organismo contra el ataque a sus músculos: náuseas, diarreas y los otros trastornos gastrointestinales intentan que lo ingerido no se digiera, sino que se elimine; los dolores musculares y los espasmos revelan la lucha de los músculos contra las triquinas (1); la urticaria expresa la lucha defensiva en la frontera; las hemorragias indican que la fuerza vital se está escapando.
Realización: disponerse a una lucha psíquica intensa y defender y mantener limpio el campo de la movilidad, y dar su energía vital en esta disputa; reflexionar si el consumo de carne de cerdo, que lleva otras desventajas, vale la pena y el riesgo; preguntarse qué es lo que se asimila: “uno es lo que come”.
Resolución: afrontar con valentía las propias disputas y defender valerosamente el propio terreno psíquico.
Relación con los principios elementales: Plutón.
Tomado del libro La Enfermedad Como Símbolo.
Las llamadas corren por cuenta de Mi Encuentro Conmigo:
(1) Triquina: (Trichinella) es un parásito microscópico en forma de gusano que vive en los músculos de animales como cerdos y jabalíes. Al comer su carne cruda o mal cocida, las personas contraen la triquinosis, una enfermedad que causa fiebre, dolores musculares y problemas intestinales. Fuente: IA.