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Artículo Las madres poco luminosas

Últimamente me llega, por todos lados, la cuestión de los conflictos con la madre, importantísimo primer vínculo que creamos.

Como la mayoría sabe estoy totalmente de acuerdo con la teoría sobre que, antes de volver a la tierra para continuar nuestra evolución en este plano, elegimos a las personas que nos proporcionarán el mejor aprendizaje.

En este campo cuántico de infinitas posibilidades, y con el libre albedrío a nuestra disposición, todos tenemos la oportunidad de mejorar nuestras existencias, o de quedarnos en el dolor que podamos haber vivido, acrecentando lo negativo en nuestras vidas.

Hoy me quiero referir a ese primer vínculo. Y pude comprender por qué nos resulta tan complicado resolverlo cuando leí a Deepak Chopra. Él explica que, cuando llegamos al planeta, arribamos con un amor increíble por nosotros mismos. Como el ser humano es el bicho más dependiente, ¿qué hace? Traslada a ese ser que nos cuida, nuestra mamá, todo ese caudal amoroso que trae para sí mismo.

Y aquí está el tesoro a descubrir sobre esto: cuando comenzamos este trabajo de autoconocimiento, e intentamos empezar a amarnos… volver a nosotros de forma incondicional… ¿Qué nos suele suceder? Nos quedamos atascados en ese vínculo: nuestra madre.

Cuando la relación es buena y la progenitora corta sanamente el cordón emocional / mental / espiritual creado con su hijo; cuando se logra el desapego; cuando se ama de verdad y se deja en libertad a ese Ser que Es De La Vida…, este crece en mucha armonía.

Pero… como estamos acá para aprender… y todos somos maestros y alumnos mutuos… Esta situación a veces se da muy diferente, y resulta que es el hijo quien tiene que cortar ese cordón… y hacerlo así es para su mayor bien, y el de la mamá incluida.

¡Alguien tiene que sanar esa relación!

Los vínculos de sangre son kármicos, y karma significa equilibrio y aprendizaje. Basta de creer que tenemos que pagar eternamente. Quedarnos en el mismo lugar, sin hacer cambios, genera más karma.

Observación se requiere para darnos cuenta de cuando somos manipulados (y ni hablar de ver cuando lo hacemos nosotros); cuando nos hacen sentir culpa y decidimos quedarnos como culposos crónicos; cuando se meten en nuestras vidas dispuestas a organizarlas (y cuando lo hacemos nosotros con nuestros hijos); cuando usan la enfermedad para tenernos atados y en el mismo círculo; o la discordia frente a cualquier situación, siempre hay un motivo para estar sufriendo o buscando problemas. ¡Cuidado!

Es nuestro derecho como Ser que vino a esta tierra a evolucionar, salirnos de todo eso: dejar de jugar un juego que es de otro o quedarnos a la vera de nuestro propio camino por “ayudar” a transitar el camino a nuestra madre que es un barril sin fondo, energéticamente hablando. Ella también vino a crecer y a desarrollarse, y cada vez que entro en su manipulación se lo estoy, y me lo estoy, impidiendo.

A esta altura me pregunto cómo estarán tomando estas palabras… Les confieso que me da “cosita” escribir sobre este tema. Y hoy, y por distintas razones, me atrevo a compartir todo esto con ustedes porque sé que mi experiencia puede ayudar a otros. Si bien cada uno recorre su propio camino, vemos que tenemos puntos de coincidencia que nos sirven de referentes; a mí me pasa.

Ya sabemos que somos responsables de nuestra existencia y que es nuestra responsabilidad vivirla de la mejor manera. Y si, para eso, tenemos que dejar gente atrás, hemos de hacerlo por nuestro mayor bien y el de todos; pero hay que hacerlo con consciencia: sin quedarnos en el enojo, o el resentimiento, o la culpa; hay que hacerlo como parte de este trabajo consciente de re encontrarnos y querernos. De lo contrario… nos llevamos el aprendizaje a la otra vida que vendrá más complicado aún. En esta encarnación es nuestra mamá, pero podemos venir de otros tipos de vínculos…

¡Porque soy tu sangre…! es una frase muy común de escuchar y pareciera que eso habilita un juego horrible a jugar, y con un muy alto costo.

Hace poco tiempo conversé con alguien conocido que me habló sobre las madres oscuras… Y me pareció fuerte poner ese título… aunque la oscuridad está muy buena… siempre precede a la luz.

Las madres poco luminosas han escogido quedarse en la energía vieja, y hay muchos seres humanos que así lo deciden; ese es el poder de elección que todos tenemos.

Si estamos encaminados hacia la Nueva Energía nuestra necesidad es otra: la de crear una Historia de Luz, de Amor Por Uno Mismo y de Paz Interior. Y esto… tiene que ser respetado a rajatabla por cada uno de nosotros que así lo sienta!!!

¡Nuestro derecho es el de estar bien!

Siempre querremos a nuestras mamás más allá de todo, y lo podemos hacer aún sin relacionarnos con ellas; y lo logramos porque nos estamos amando, por fin, a nosotros mismos!

¡Gracias, Gracias, Gracias Por Asumir Tu Propio Poder!!!

 

 

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