Este es un artículo acerca de un tópico con el cual la mayoría de las personas se sienten bastante incómodas porque el tema tiende a provocar un gran enojo y ataques por parte de estas personas muy fanáticas las que no son neutrales u objetivas de ninguna manera en cuanto a quién desean atacar. Sin embargo el tema necesita ser enfocado, porque estamos viviendo en una era en la que la internet se ha transformado en una caja de voz para el veneno de tantas personas que tienen algún interés personal. La internet se ha vuelto algo así como un lugar donde golpear y huir, donde personas enojadas pueden escupir asaltos verbales sobre alguien sin tener que enfrentarlos cara a cara o sin tener que hacerse responsables por lo que dicen. A menudo estos asaltos tienen consecuencias de largo alcance y pueden estimular crímenes de odio dirigidos.
El propósito de este artículo es el de un mayor entendimiento acerca del fenómeno y con la esperanza de que un mayor entendimiento pueda conducir a más compasión, pero no necesariamente a una mayor aceptación del mal comportamiento.
Cuando hablo de misóginos, de los que odian a los hombres, de los que odian a los/las LGBT *, a los que odian a los musulmanes, y fanáticos de todas las tendencias, no me dirijo a aquellos que tienen quejas legítimas sobre ciertos individuos o incluso prejuicios sociales que tienden a dominar en varias partes del mundo. Por ejemplo, sería justo decir que las mujeres son tratadas mal cuando se trata de la desigualdad de remuneración, la violencia doméstica, el abuso sexual, los ascensos velados, y la baja representación en ciertos campos de influencia de alta remuneración. Estos y otros insultos son un hecho en nuestra sociedad y necesitan corrección, y es justo y correcto para las mujeres, feministas o no, ser vocales sobre la necesidad de cambio. De igual manera muchos hombres observan correctamente que algunas mujeres pueden comportarse horriblemente hacia ellos y tratar de destruir su reputación o su situación financiera a través del puro odio. Lo mismo puede ser cierto para la comunidad LGBT.
Los fanáticos pueden incluir a los misóginos y a los que odian a los hombres y también a personas que tienen otros objetivos. Algunos son fanáticos de la religión, otros acerca del derecho a portar armas, el aborto, los alimentos orgánicos, la dieta vegana, los homosexuales, las especies en peligro de extinción, la opresión del gobierno, el anticomunismo, el anti-socialismo, y la lista sigue y sigue.
Lo que todas estas personas tienen en común es que están en gran resistencia hacia algo externo a ellos y quieren atacarlo. De alguna manera piensan que si pudieran eliminar esa cosa todo sería mejor para ellos. Por supuesto, la vida no es tan simple y no es cierto que todo estaría bien. Algo más podría surgir para irritarlos.
Los fundamentos de la resistencia
Aquí hay varios principios que se aplican a la resistencia que muchas personas pasan por alto.
Lo que resistes, persiste: Lo que sabemos a través de la simple observación y de las leyes de la física es que la resistencia provoca la persistencia. Si presionaras tu mano contra la pared, cuanto más fuerte la presionaras contra ella más parecería resistir hasta que lastimaras tu mano. Muchas personas descubren esta verdad cuando se resisten a la policía local o se resisten al jefe de la mafia local. ¿Quiere esto decir que la resistencia nunca es apropiada? No. Algunas cosas, como la guerra, deberían ser resistidas, combatidas, y, en última instancia, cambiadas. Sin embargo, cuando te resistes a algo tienes que ser inteligente al respecto. Es necesario identificar tus aliados y conseguir apoyo y luego necesitas trabajar de forma estratégica y tener paciencia para trabajar por los cambios que deseas ver. El sólo hecho de sacar las armas, gritar, o arrojar cosas no es una buena política. El cambio social no viene a través del cañón de un arma a menos que estés viviendo en un régimen fascista.
A lo que te resistes es a lo que te conviertes: Cuando la resistencia se lleva a cabo durante un largo período de tiempo lo que se puede observar es que los que se resisten se vuelven similares a lo que resisten. El ejemplo más conocido de esto es la observación común que la gente al envejecer tiene (o sus amigos tienen de ellos) de que se han convertido tal como su madre o padre, a quienes odiaban o resistieron cuando eran jóvenes. Otros ejemplos incluyen las personas que cuando eran jóvenes e idealistas eran liberales y cuando se hicieron mayores se convirtieron en conservadores. A veces sucede en sentido inverso, pero no tan a menudo. A menudo los soldados se casan en la cultura de los enemigos contra los que lucharon. Un gran líder espiritual fue famoso por decir, «Primero te ignoran; luego se ríen de ti; luego te odian. Luego tú ganas». Esto implica por supuesto que cuanto más se resisten, más van a terminar en algún momento entrando en tu manera de pensar.
La resistencia es miedo, luego se convierte en odio o prejuicio. La resistencia nace del miedo, un producto del mundo material en el que predomina la ilusión de separación. Esa ilusión por la cual lo que no percibimos como nosotros mismos resulta extraño y, por lo tanto, potencialmente peligroso para nuestra supervivencia. Por lógica, entonces, nos defendemos a nosotros mismos de ello y tratamos de destruirlo antes de que nos destruya a nosotros. Si percibimos este otro como algo portador del cambio, resistimos también el cambio y tratamos de detenerlo. Después de todo, estamos cómodos con lo conocido y lo desconocido nos puede matar. La persona temerosa sugiere que es mejor matarlo primero.
Si tenemos en cuenta el fenómeno de la reencarnación este principio adquiere un significado totalmente nuevo. Siempre nos convertimos en la otra vida en lo que nos resistimos en esta vida. Oh, horror de horrores, cuanto la gente odia, teme, y se resiste a esta idea. El hecho desagradable es que todo lo que odiamos o tememos es en lo que nos convertiremos. Los blancos que odian a los negros se vuelven negros odiando a los blancos y viceversa; los misóginos se convierten en mujeres andrófobas; las mujeres andrófobas se convierten en misóginos; los musulmanes odiando a los hindúes o a los cristianos se convierten en cristianos o hindúes odiando musulmanes y viceversa; los aborígenes odiando a los colonos se convirtieron en blancos odiando a los nativos americanos y viceversa; los nazis se convierten es judíos oprimidos y los judíos enojados se convierten en alemanes furiosos y en judíos que odian a los árabes, y así sucesivamente. Los heterosexuales que odian a los homosexuales seguramente se convertirán en homosexuales en su próxima vida y viceversa. El péndulo oscila sin cesar hasta que la comprensión y la compasión comienzan a crecer y, finalmente, borran todos los prejuicios. Un exposición al odio paso a paso construye el entendimiento. Ese es uno de los principales principios universales que rigen esta experiencia de pretender ser humanos por un tiempo.
Nada despierta mayor veneno que alguien con puntos de vista extremistas confrontado con lo que recientemente fue. Algunos de los ecologistas más orientados a la violencia y a los derechos de los animales provienen de toda una vida donde eran los depredadores e igual de violentos. Algunos de los defensores de la vida más extremistas han sido recientemente asesinos de infantes. Nadie quiere escuchar esto. Es demasiado odioso, sin embargo, resulta ser la forma en que este juego está diseñado. La única forma de salir de este sin fin de «convertirse en lo que odias o en lo que te sientes víctima» es soltándolo. Hacer las paces con lo que odias y temes.
Las personas más enojadas que nos rodean son los más temerosas. Ellos proyectan sus miedos contra blancos seleccionados que ellos perciben como el enemigo. Tal vez se enfrentaron a este enemigo muchas veces en vidas anteriores. Tal vez ellos mismos eran este enemigo, no importa cuál. El miedo quiere atacar, el miedo quiere sentirse seguro pero siempre genera más miedo. La gente en un curso de miedo y odio nunca encontrará seguridad de esta manera. Sólo encontrarán su negatividad creciendo hasta que los destruye a través de un juicio pobre, de la pérdida de control, de una locura irracional, o de una actividad criminal. Las personas más temerosas del mundo son las más peligrosas porque han perdido su humanidad y la han intercambiado por la paranoia de un animal maltratado.
¿A quién odias? ¿A quién temes? ¿A quién te resistes? ¿Tal vez será con quien se case tu hija o tu hijo? Tal vez ellos serán tus padres la próxima vez. Tal vez será tu carcelero, tu jefe, tu opresor. Ahora es el tiempo en que puedes hacer algo al respecto, porque si no lo haces estás atascado con ellos por otra vuelta. Piensa en ello y ríete un poco ante el diabólico juego que hemos creado para aprender sobre el amor.
¿Qué hacer?
No importa la edad del alma, todos tendemos a albergar ciertos prejuicios, ciertos niveles de intolerancia, ciertas áreas de resistencia a grupos de personas, ciertos individuos representando sistemas de creencias que encontramos extremadamente desagradables, y así sucesivamente. Crecí rodeado de los principales prejuicios y algunos de ellos se metieron bajo mi piel.
Toda mi vida he tenido que presenciar y observar diversos sentimientos perjudiciales profundamente arraigados en mí desde la infancia. Es interesante que esto ha sido un proceso esclarecedor de limpieza para mí. Los temores mueren lentamente, pero se pueden borrar más rápidamente a través de la exposición a eso que se teme. Naturalmente, algunos de mis más perdurables clientes, colegas, y relaciones, han sido miembros de todos estos grupos temidos. Después de años dejé de darme cuenta de qué color, raza, religión, u orientación sexual pertenecían. De esta manera sé cuando he hecho algunos progresos. La pregunta que me hago es, «¿A quién me resisto todavía? ¿Con quién mantengo alguna carga? ¿A quién temo? Sí, todavía puedo identificar a grupos de ese estilo. Eso es en lo que me convertiré, eso es lo que voy a encontrar a mi alrededor si no encuentro el lugar de la neutralidad. ¿A quién aún me resisto? Algunas de las personas a mi alrededor con las que aún me falta neutralidad son los andrófobos y religiosos fanáticos. Esto prepara el escenario para estar rodeado de estas personas en una vida futura. Tal vez van a ser mis padres, mis entrenadores, o mis maestros para permitirme encontrar más compasión por ellos. Tal vez voy a tener que trabajar con estas personas, o tal vez voy a tener que luchar de nuevo con ser una persona con prejuicios, teniendo mi propio odio por lo que estoy reflejando afuera. Eso sería duro. Así que hay mucho trabajo por hacer, más perdón, más compasión, más comprensión. Será mejor que empiece más pronto que tarde. Todavía hay tiempo en esta vida para hacer un gran progreso, ¿por qué no? ¿Quiere esto decir que tengo que dejarme abusar por estas personas? ¡Absolutamente no! ¿Cómo podría eso ayudar? No, lo que significa es encontrar la comprensión, la compasión, y el perdón por su sufrimiento, pues ellos sufren terriblemente. El odio hace infeliz a la gente. No hay nada divertido en ello. El odio brota del temor que crea separación, paranoia, teorías de conspiración, dudas, mezquindad y falta de alegría. No hay nada bueno en esas cosas.
También hay una curiosa vuelta de tuerca al odio que muchas personas portan. Es el hecho de que ellos mismos son conscientes de que son parte del grupo que más odian. Adolph Hitler era parcialmente judío. Algunos de los más graves opresores de los homosexuales en el gobierno han sido secretamente gays ellos mismos. Hay una sugerencia de que el reciente asesinato de clientes en un club nocturno gay en Florida se llevó a cabo por alguien que tenía sus propias inclinaciones hacia la homosexualidad. Eso no es inusual. Estas personas a menudo tienen vidas secretas y se odian por ello porque creen que están haciendo algo mal. De manera incansable se atacan y castigan a sí mismos y en un arranque de pasión vuelcan su ataque y castigo hacia los miembros de su propia comunidad como si destruirlos compensara su culpabilidad y vergüenza. Más de una feminista radical en secreto fantasea con hombres dominándolas y humillándolas y muchos magnates dominantes de la industria en secreto pagan prostitutas para ser humillados. Este tipo de comportamiento ha estado ocurriendo siempre. No hay nada nuevo en ello. Lo que hace que se vuelva criminal es la falta de aceptación, los prejuicios extremos de la sociedad que no logra entender de donde está viniendo todo esto. Mucho de esto tiene que ver con los mecanismos clásicos de defensa, como la identificación con el agresor, la proyección y la formación reactiva en la que se juega el drama temido una y otra vez.
* LGBT: según wikipedia… son las siglas que designan colectivamente a lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero.
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17 de Junio, 2016
Traducción: Marcela Borean
Fuente: El Manantial del Caduceo en la Era del Ahora
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