La agorafobia viene de las palabras griegas AGORA (que significa plaza pública) y PHOBUS (temor). Es el pánico de la muchedumbre y también el de tenerle miedo. Está fuertemente vinculado a un miedo inconsciente a la muerte.
Si estoy afectado de agorafobia, soy probablemente una persona muy sensible, receptiva a varios niveles (sobre todo psíquico) y dotada de una imaginación muy fértil. Soy muy dependiente en el plano afectivo y verdaderamente no he cortado con el (los) lazo(s) materno(s).
Tengo dificultad en discernir mi verdadero yo de lo que yo estoy creando en el plano psíquico, es decir formas- pensamientos, lo cual alimenta mis angustias. Soy similar a una esponja: absorbo las emociones ajenas (sobre todo los miedos) sin discernir, filtrar ni proteger lo que me pertenece del resto, y aumento tanto mis miedos como los de los demás. Por lo tanto, tengo tendencia a replegarme sobre mí – mismo, a sentirme responsable de todo, a comunicar muy poco, salvo con la persona en quien tengo enormemente confianza, con quien me siento en seguridad: me aíslo pues por temor a apartarme de esta forma de seguridad. Incluso puedo pensar estar afectado de locura y debo cesar de creer esto lo antes posible.
Me es fácil controlar todo esto en un lugar donde estoy en total seguridad. Sin embargo, tan pronto como dejo éste, todo se derrumba! Me angustio por todo, como si mis miedos me invadiesen al punto de tener la sensación de perder el control!
Tan pronto como una experiencia me estimula demasiado fuerte (nacimiento, accidente, fallecimiento, catástrofe), corro el riesgo de ahondarme aún más en mis angustias (ruidos, gente, etc.) sin jamás hallar ninguna situación duradera, de donde la ampliación de la agorafobia. Además, mi nivel de crítica está alto porque vivo mucha inseguridad, hago poca confianza y creo que las cosas y situaciones no van tan bien como quisiese: por lo tanto, critico.
La agorafobia sobreentiende a veces un conflicto con mi madre, a quien critico constantemente. Debo cambiar mi actitud ahora mismo. Acepto mis miedos uno por uno, tales como son, porque sé que envenenan mi vida, pero pueden también hacerme progresar!
Aprendo a amarme y a aceptarme, a amar mi lado materno y protector (madre), a construirme un universo físico e interior lleno de felicidad, sin crítica ni dependencia.
Tengo también la ventaja de expresarme en mi comunicación verbal y mi creatividad.
Debo superar el temor a “perder mi lugar” y estar en armonía conmigo mismo!
Sigo responsable de mi felicidad, incluso si tengo tendencia a creer que determino tanto la felicidad como la desgracia de los demás. Acepto coger los riesgos y anticiparme a mis temores que frenan mi poder creativo. Esto me ayudará a controlar mejor mi vida y mis impulsos interiores.
Una sexualidad equilibrada y activa tendrá la ventaja de hacerme soltar esta fijación emocional ligada al plano mental.
De «El Gran Diccionario de las Enfermedades».
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