Saltar al contenido
Esta página web usa cookies: Éstas se usan para personalizar el contenido, ofrecer funciones de redes sociales y analizar el tráfico.

Artículo La Luz y la Oscuridad de Adentro

Una noche, un anciano Cherokee le contó a su nieto sobre una batalla que se mantiene dentro de la gente. Dijo, “Hijo, la batalla es entre dos lobos en el interior de todos nosotros.

Uno es el Mal. Es la ira, la envidia, los celos, la presunción, el dolor, el odio, la avaricia, la arrogancia, la autocompasión, el resentimiento, la inferioridad, las mentiras, el orgullo, la lujuria, la superioridad y el ego.

El otro es el Bien. Es el gozo, la paz, el amor, la esperanza, la serenidad, la humildad, la bondad, la benevolencia, la empatía, la generosidad, la verdad, la compasión y la fe.

El nieto lo pensó un momento, y luego le preguntó a su abuelo: ¿Cuál lobo gana? El anciano Cherokee simplemente contestó, “El que tú alimentes”.

Quizás, lo que hace que este trabajo de conciencia sea tan profundo, es que tiene efectos muy reales en la vida de uno, mucho más allá de sólo conceptos interesantes. Una cosa es comprender mentalmente todas estas ideas nueva energía; y otra muy distinta experimentarlas en un nivel profundo que se siente en el alma.

Durante el reciente viaje a Francia, tuve la osadía de decirle a Adamus que estaba satisfecha, completa, que no necesitaba nada, entonces “¿ahora qué?” Era cierto. Cuando Tobías se fue en julio, experimenté una compleción interior a una escala que no imaginaba posible. Sin embargo, la vida sigue y Adamus amablemente me dijo que tan pronto como declaro algo como eso habrá aspectos que van a surgir para desafiarme, para ver si realmente soy de verdad. De hecho, él vio un reto ya en camino y, efectivamente, pegó sólo hace unos días.

Ahora, la cuestión acerca de este viaje es que tenemos que predicar con el ejemplo, o bien podemos dejar de hablar. O nos responsabilizamos totalmente de nuestras experiencias, o todavía jugamos a la víctima. Así que aunque parecía que NADA de lo ocurrido, a modo de este desafío, fue mi culpa, decidí de todas maneras buscar a fondo para ver por qué “yo” había creado esta experiencia.

Lo que siguió, fue yo poniéndome en contacto con un muy antiguo, muy fuerte y muy oscuro aspecto de mí misma. Fue uno que había descubierto un par de años atrás y con el que no quería tener nada que ver. Ella era horrible en todos los sentidos que podía imaginar, la rechazaba por completo. Por supuesto, esto quería decir que yo también me estaba rechazando a mí, sin importar por las contorciones mentales que pasé tratando de esquivar eso. Así que por cuestiones de pasar finalmente por esta cuestión, de una vez por todas, le di un poco de espacio y la dejé entrar.

Sin embargo, integración significa que uno también llega a tratar con lo contrario de lo que uno está invitando a entrar. Así que una noche, pasé largo tiempo respirando, sintiendo unas emociones enormes, y permitiendo que esta parte rechazada se acostumbrara a la idea de volver a casa, cuando de repente apareció un aspecto guerrero muy justiciero. Toda la existencia de ella se había dedicado a alejar la maldad de la otra. “¿Cómo te atreves a dejarla regresar? Ella es completamente malvada; ¿tienes alguna idea de lo ella es capaz? ¿Cómo puedes hacer esto? Y por supuesto, la oscuridad devolvió en el acto, “¿Ves? Lo sabía. REALMENTE no querías que regresara, no tienes las agallas para tratar conmigo.”

Ahí estaba, rugiendo justo en medio de mí, la batalla de la luz y la oscuridad. ¿Entonces quién gana? ¿A cuál alimentaré, a cuál privaré?

La verdad, es que un animal hambriento es aún más vicioso y está más decidido a hacer todo lo que pueda para sobrevivir. Y lo mismo, es cierto para cualquier parte del sí mismo que es rechazado.

Debido a quien somos como Shaumbra, siempre “a la vanguardia sangrante” de la evolución de la conciencia, lo hemos hecho todo. Hemos encarnado las cualidades más santas, y vivido las vidas más atroces, y todas estas, han dejado su marca adentro. Muchos de nosotros queremos vivir para siempre en el amor y la luz, habiendo tenido suficiente de la oscuridad, y nos horrorizamos ante cualquier atisbo de ello que queda dentro de nosotros. Otros de nosotros, no queremos tener nada que ver con cosas vanas y santurronas, y tendemos a reventar el sistema en cada oportunidad, decididos a nunca dejarnos engañar de nuevo.

Pero todo es todavía una reacción a algo que no queremos en nuestra realidad y que rechazamos dentro de nosotros mismos. Hasta el punto que uno estrangula la luz o la oscuridad, ello repelará y distorsionará tu realidad. Introducirá circunstancias que parecen ser ocasionadas por otros porque no puedes poseerlo dentro de ti mismo.

Así que mientras estaba sentada allí, respirando, escuchando y sintiendo la furiosa discusión dentro de mí, recordé que ambos sólo eran aspectos; partes de mí que se habían atascado en sus experiencias de polaridad extrema. Estaba en guerra conmigo misma, pero no realmente, porque el verdadero Yo era el que estaba observando. Sólo era una batalla si me identificaba con uno y rechazaba al otro. Pero cuando recordé que simplemente Yo Soy la que Yo Soy, y dirigí mi atención hacia amarme y aceptarme a MÍ en ese momento, la batalla se volvió irrelevante. Como niños cansados que discuten, sólo podían dejar sus espadas de juguete y volver a casa, haciendo pucheros e irritados quizás, pero habiendo terminado de pelear.

El resultado, es que siento algo nuevo adentro, algo que aún no puedo definir. Siento muchas cosas “definibles” también, de seguro: tristeza por las vidas perdidas en esta batalla, cansancio por la energía que ha tomado mantener la lucha bajo control, de luto por las partes de mí que, de cierta manera, ya no existen. Me había acostumbrado a su presencia, aunque estuviera desequilibrada. Ahora, hay una parte de mi vida que necesita redescubrirse y recrearse por completo porque tanto de ella fue inconscientemente definida por mi resistencia a una parte de mí.

Ahora, tengo mayor comprensión de lo que ellos han estado hablando sobre integrar la luz y la oscuridad. Oh, estaba lo suficientemente feliz con “integrar mi oscuridad” siempre y cuando significara que todavía era una persona amable. Pero cuando una parte “no amable” salta a la vista y crea tremendo lío, aunque sea a través de alguien más, se vuelve obvio que no le he traído a casa todavía. Cuando ya no estoy resistiendo “aquello que no soy” (que realmente no existe), entonces soy libre para ser TODO lo que soy, y elegir en cada momento cómo expresarlo. Y las partes rechazadas ya no necesitan ocasionar caos (incluso a través de otras personas) en mi Ahora.

En Roma, Kuthumi tuvo esto que decir:

“Cuando la luz y la oscuridad se unen dentro de ti, ya no sólo son los elementos de la luz y la oscuridad, sino que la fusión crea una Energía totalmente Nueva y consciencia diferente, ya que contiene la sabiduría de todo lo que has hecho que era oscuro, y todo lo que has hecho que era luz. Así que ya no es la combinación de la luz y la oscuridad; das un salto cuántico.

Esos saltos cuánticos son atemorizantes y, a veces, bastante dolorosos, pero en realidad pueden cambiar tu vida. ¡Feliz salto!

 

Boletín Shaumbra de diciembre 2009

Traducido por Maribel González – marigo28@gmail.com

Fuente: El Manantial del Caduceo

0 comentarios
Artículo Anterior

Dejanos tu comentario sobre el artículo La Luz y la Oscuridad de Adentro