Avanzo por mi camino espiritual a la velocidad mas adecuada para mí.
Confía en tu sabiduría interior
En el centro profundo de nuestro ser hay un manantial infinito de amor, de alegría, de paz y de sabiduría. Eso es cierto para todos y cada uno de nosotros. Sin embargo, ¿con cuánta frecuencia conectamos con esos tesoros interiores? ¿Una vez al día? ¿De vez en cuando? ¿O simplemente ignoramos que los tenemos?
Cierra los ojos un momento y conecta con esa parte de ti. Sólo tardas una respiración en llegar a tu centro. Ve a esa infinita fuente de amor de tu interior. Siente ese amor; permítele crecer y expandirse. Ve a esa infinita fuente de alegría de tu interior. Siente esa alegría; permítele crecer y expandirse. Ahora ve a esa infinita fuente de paz de tu interior. Siente esa paz; permítele crecer y expandirse. Ahora ve a esa infinita fuente de sabiduría de tu interior, esa parte de ti que está totalmente conectada con toda la sabiduría del Universo (pasado, presente y futuro). Confía en esa sabiduría; permítele crecer y expandirse. Cuando hagas otra respiración y vuelvas al sitio en que estás conserva el conocimiento, conserva el sentimiento. Muchas veces al día, hoy, y muchas, muchas veces al día mañana y todos los días de tu vida, acuérdate de los tesoros que están siempre dentro de ti, a sólo una respiración de distancia.
Estos tesoros forman parte de tu conexión espiritual y son fundamentales para tu bienestar. Cuerpo, mente y espíritu: es necesario que estemos equilibrados en estos tres planos. Un cuerpo sano, una mente feliz y una fuerte y buena conexión espiritual son indispensables para lograr un equilibrio y una armonía globales.
Uno de los mayores beneficios de una fuerte conexión espiritual es que podemos tener una vida maravillosa, creativa y gratificante. Y automáticamente nos liberamos de las muchas cargas que la mayoría de las personas llevamos a cuestas.
Ya no necesitamos tener miedo ni vivir con vergüenza o culpa. Cuando sentimos nuestra unión con toda la Vida, abandonamos la ira, el odio, los prejuicios y la necesidad de criticar. Cuando formarnos una unidad con el poder sanador del Universo, ya no necesitamos la enfermedad. Además, yo creo que somos capaces de invertir el proceso del envejecimiento. Las cargas que nos envejecen debilitan nuestro espíritu.
Podemos cambiar el mundo
Si cada uno de los lectores de este libro se dedicara diariamente a entrar en contacto con sus tesoros interiores, literalmente cambiaríamos el mundo. Las personas que viven la verdad cambian el mundo. Porque la verdad de nuestro ser es que estamos llenos de amor incondicional, de una extraordinaria alegría, de una serena paz. Estamos conectados con la sabiduría infinita.
Lo que necesitamos es saberlo y vivirlo. Hoy nos preparamos mentalmente para mañana. Los pensamientos que tenemos, las palabras que decimos, las creencias que aceptamos, configuran nuestro mañana. Cada día, frente a un espejo, afirma: «Estoy lleno de amor incondicional y lo expreso hoy. Estoy lleno de alegría y la expreso hoy. Estoy lleno de paz y la comparto hoy. Estoy lleno de una infinita sabiduría y la practico hoy. Y esta es mi verdad». ¡Es una poderosa manera de comenzar el día! Y ciertamente que tú puedes hacerlo.
Nuestra conexión espiritual no necesita ningún intermediario, como podría ser una iglesia, un gurú o una religión. Podemos orar y meditar solos con bastante facilidad. Las iglesias, los gurús y las religiones están bien si apoyan a las personas. Pero es importante que sepamos que todos estamos directamente conectados con La Fuente de Toda La Vida. Cuando establecemos una conexión consciente con esa Fuente, nuestra vida fluye de un modo maravilloso.
Así pues, ¿cómo podemos conectarnos? (aunque sería mejor decir reconectarnos, porque todos estábamos bien conectados cuando llegamos a este mundo). Quizá nuestros padres habían perdido su conexión y nos enseñaron que estábamos solos y perdidos en la vida. Tal vez los padres de nuestros padres habían elegido una religión que daba poder al sacerdocio y no a los fieles. Existen varias religiones que nos dicen: «Nacimos pecadores e inferiores a los gusanos de la tierra». También hay religiones que denigran a las mujeres y/o a ciertas clases o grupos de personas. Estas son algunas de nuestras formas de olvidar quiénes somos realmente: expresiones divinas y magníficas de la Vida.
Sin embargo, nuestra alma siempre busca un mayor crecimiento e integración, la oportunidad de sanar y de expresar todo lo que somos. A veces resulta muy difícil comprender los métodos que utiliza el alma para favorecer nuestro crecimiento. Nuestra personalidad, esa parte que asumimos para participar en este mundo, tiene ciertas expectativas y necesidades. Nos asustamos, nos resistimos y a veces nos enfurecemos cuando no se satisfacen inmediatamente esas expectativas (el progreso material, por ejemplo). Es en esos momentos, más que en ningún otro, cuando hemos de aferrarnos a la fe de que hay un Poder Superior que está trabajando en nuestra vida y que si nos abrimos y estamos dispuestos a crecer y cambiar, todo se va a solucionar para nuestro mayor bien.
Con frecuencia nuestros momentos más dolorosos, esas veces que exigen el máximo esfuerzo a nuestra personalidad, son las circunstancias que nos ofrecen las mayores oportunidades de crecimiento. Estas son ocasiones para desarrollar nuestra autoestima y una mayor confianza en nosotros mismos. Puede ser o no un consuelo saber que son muchas las personas que experimentan contratiempos parecidos en su vida. Estamos en un lugar de crecimiento acelerado en este planeta. Ahora más que nunca es el momento de ser más cariñosos y pacientes con nosotros mismos. No te resistas a ninguna oportunidad de crecer. En los momentos de dificultad es importante que practiquemos la gratitud y la bendición tanto como podamos.
El dolor es siempre la resistencia de la personalidad a un nuevo crecimiento. Nos resistimos mucho a cambiar, porque no confiamos en que, fundamentalmente, la Vida funciona a la perfección y en que estamos exactamente donde necesitamos estar, experimentando exactamente lo que nos hace falta para crecer y desarrollar todo nuestro potencial, porque somos seres maravillosos en un Universo magnífico. Siempre estamos en un proceso de crecimiento positivo.
Los acontecimientos de nuestra vida sólo son experiencias. Y nuestras experiencias no son nuestra identidad ni nuestra valía personal. No hemos de centrar la atención en la experiencia. Por ejemplo, no hemos de decir: «Soy un fracaso», sino: «He tenido una experiencia de fracaso y ahora me estoy recuperando». El crecimiento es simplemente cambiar el modo de ver las cosas.
La vida es un proceso de aprendizaje. Estamos aquí en la Tierra para aprender y crecer. No saber no es un delito, sino simplemente ignorancia o falta de entendimiento. De modo que no tenemos que juzgarnos ni juzgar a los demás por no saber. La vida siempre superará nuestra capacidad de entenderla. Todos estamos creciendo y adquiriendo más entendimiento. Sin embargo, jamás lo «sabremos todo».
Quedarnos quietos y entrar en nuestro interior nos ayuda a encontrar las respuestas que necesitamos en esta época de nuestra vida. Cuando preguntamos o pedimos ayuda, nuestro yo interior nos responde.
Conectar mediante la meditación
Entrar en contacto con los tesoros interiores es una manera de conectar con la fuente de la Vida. Porque en nuestro interior tenemos todas las respuestas a todas las preguntas que vamos a hacer en la vida. Ahí está a nuestra disposición la sabiduría pasada, presente y futura. La fuente de la Vida lo conoce todo. Algunas personas llaman «meditación» a esta conexión.
La meditación es un proceso muy simple, pero hay mucha confusión respecto a ella. A algunas personas les da miedo meditar porque creen que es algo misterioso y extraño o que tiene algo que ver con lo oculto. Muchas veces tememos lo que no entendemos. Otras personas se lamentan de que no pueden meditar porque siempre están pensando. Bueno, lo natural es que la mente piense; nunca se puede desconectar por completo. La práctica regular y continua de la meditación ayuda a acallar la mente. La meditación es una manera de evitar la cháchara de la mente para ir a planos más profundos, para conectar con la sabiduría interior.
Nos merecemos dedicar un tiempo cada día a conectar con nuestra voz interior, a escuchar las respuestas que vienen del maestro interior. Si no lo hacemos, entonces sólo utilizaremos de un 5 a un 10 por ciento de lo que realmente tenemos a nuestra disposición.
Hay muchos métodos para aprender a meditar, y todo tipo de clases y de libros. Puede ser tan sencillo como sentarse en silencio con los ojos cerrados durante un rato. Podrías seguir los siguientes pasos si estás comenzando a meditar:
* Siéntate en silencio. Cierra los ojos, haz una respiración profunda, relaja el cuerpo y después concéntrate en la respiración. Presta atención a tu respiración. No es necesario que respires de ninguna manera especial. Simplemente toma conciencia de que estás respirando. Al cabo de unos minutos notarás que respiras más lentamente. Eso es normal y natural cuando el cuerpo se relaja.
* Suele ser útil contar mientras se respira: uno al inspirar, dos al espirar; tres al inspirar, cuatro al espirar… Continúa así hasta llegar a diez y comienza por uno nuevamente. Cuando lleves un rato haciendo esto es posible que descubras que tu mente está pensando en un partido de fútbol o en la lista de las compras. No pasa nada. Cuando adviertas que no estás contando, simplemente comienza por uno otra vez y continúa contando. El vagabundeo de la mente va a ocurrir varias veces. En cada ocasión, amablemente haz que vuelva a la sencilla rutina de contar. Y eso es todo.
Esta sencilla forma de meditación serena la mente y el cuerpo y nos ayuda a establecer conexión con nuestra sabiduría interior. Los beneficios de la meditación se van acumulando. Cuanto más a menudo medites, cuanto más tiempo dediques a meditar, mejor te saldrá. Descubrirás que estás más tranquilo/a y apacible durante el día cuando te ocupes de tus asuntos normales. Y si se presenta una crisis, te enfrentarás a ella de un modo más sereno.
Yo recomiendo comenzar con sólo cinco minutos de meditación, sea cual sea la forma que se elija. Hazlo una vez al día durante una o dos semanas. Después podrías hacerlo cinco minutos dos veces al día, a primera hora de la mañana y al atardecer. Tal vez te iría bien meditar en cuanto acabes de trabajar o cuando llegues a casa. Al cuerpo y a la mente les encanta la rutina. Si puedes arreglártelas para hacer tu meditación más o menos a la misma hora cada día, los beneficios serán mayores.
No esperes grandes resultados durante el primer mes. Simplemente practica. Tu cuerpo y tu mente se están adaptando a un nuevo ritmo, a una nueva sensación de paz.
Al principio cuesta estar sentado quieto, y si notas que estás pendiente del reloj, utiliza uno con alarma. Al cabo de unos días, tu cuerpo ya se habrá adaptado al periodo de tiempo y podrás dejar de lado el reloj.
Sé amable contigo mientras aprendes a meditar. Hagas lo que hagas, «no haces nada mal». Estás aprendiendo una nueva técnica, que cada vez te resultará más fácil. En un periodo de tiempo relativamente corto, tu cuerpo va a esperar con ansia los ratos de meditación.
El periodo de tiempo ideal para practicar la meditación son 20 minutos por la mañana y 20 minutos a última hora de la tarde o al anochecer. No te desanimes si tardas algún tiempo en llegar a esos 20 minutos. Haz lo que puedas. Cinco minutos «cada día» es mejor que 20 minutos una vez por semana.
Muchas personas usan un mantra, que puede ser un término sánscrito como om o hu, o una palabra tranquilizadora como amor o paz, o dos palabras. Entonces, en lugar de contar mientras respiras, usa la palabra mantra al inspirar y al espirar. También puedes elegir dos o tres palabras como mantra, por ejemplo: «Yo existo», «Dios existe» o «Yo soy amor» o «Todo está bien». Dices una o dos palabras al inspirar y la otra al espirar.
Herbert Benson, autor del libro La Respuesta a La Relajación, aconseja usar la palabra «uno» para meditar, que también da excelentes resultados.
Como puedes ver, ni la palabra ni el método en sí son importantes. La quietud y la repetición de la respiración suave sí lo son.
Una forma popular de meditación es la llamada Meditación Trascendental. Ofrece un programa que proporciona un mantra y algunas clases de orientación. Sin embargo, estas clases se han vuelto algo caras. Si deseas gastar dinero, muy bien; son un grupo de personas muy simpáticas y se está bien con ellas. Pero has de saber que también puedes lograr resultados fabulosos por tu propia cuenta.
Muchas clases de yoga comienzan y acaban con una corta meditación. Estas clases suelen ser bastante baratas, y puedes aprender una serie de ejercicios suaves de estiramiento muy beneficiosos para el cuerpo. Estoy segura de que si vas a cualquier tienda de alimentación natural de tu localidad, vas a encontrar más de una clase de meditación o yoga en el tablero de anuncios.
Las iglesias de la Ciencia Religiosa y de la Unidad suelen dar clases de meditación. Hay grupos de personas mayores e incluso hospitales que imparten clases de meditación. Si vas a las librerías o bibliotecas de tu barrio, verás que hay muchos libros sobre meditación, algunos más fáciles de entender que otros.
En algunos programas de salud, talleres o grupos de autoayuda, se incluye la meditación como parte importante del proceso de recuperación.
En realidad, no importa dónde y cuándo aprendas a meditar, ni cuál sea el método que uses al comienzo; con el tiempo, vas a desarrollar tu propia forma de meditación. Tu sabiduría e inteligencia interiores irán modificando sutilmente tu proceso hasta que sea el que más te convenga.
En cuanto a mí, comencé a meditar hace muchos años usando un mantra. Dado que en ese tiempo aún estaba muy tensa y asustada, cada vez que meditaba me dolía la cabeza. Esto duró tres semanas. Cuando mi cuerpo y mi mente comenzaron a relajarse, tal vez por primera vez en mi vida, desaparecieron los dolores de cabeza. Desde entonces he continuado meditando y he asistido a muchas clases a lo largo de los años. En cada una ofrecen un método de meditación ligeramente diferente de meditación. Todos los métodos son beneficiosos, aunque puede que no todos sean adecuados para ti.
Corno en todas las demás cosas de la vida, has de encontrar el método de meditación que te vaya mejor. Puedes ir cambiando de método a lo largo de los años. Estoy segura de que lo conseguirás.
Ten presente que la meditación es simplemente una manera de entablar comunicación con tu propio guía interior. Si bien siempre estamos conectados con este guía en todo lo que hacemos durante el día, nos resulta más fácil establecer una conexión consciente con él cuando estamos sentados en silencio y escuchamos.
Cómo medito yo
De vez en cuando cambio mis rutinas personales. Actualmente, siempre medito por la mañana; es mi mejor manera de comenzar el día. Con frecuencia medito también por la tarde, pero no siempre. Mi meditación matutina la hago generalmente sentada en la cama. Cierro los ojos y hago una o dos respiraciones profundas. Después digo internamente: «¿Qué necesito saber?» o «Este es el comienzo de un buen día». Luego me quedo en silencio y simplemente soy. A veces me fijo en mi respiración y a veces no. A veces me fijo en mis pensamientos, y cuando lo hago, sólo los observo. Podría reconocer alguno y decirme a mí misma: «Ah, ese es un pensamiento de preocupación, o de negocios, o de amor». Me limito a dejar pasar los pensamientos.
Al cabo de 20 o 30 minutos, cuando intuitivamente sé que es el momento de terminar, hago una respiración profunda. Después digo en voz alta una forma de tratamiento u oración, como ésta, por ejemplo:
Hay un poder infinito en el Universo, y este poder está aquí mismo, donde yo estoy.
No estoy perdida, ni sola, ni abandonada ni desamparada. Formo una unidad con el
Poder que me creó. Si hay en mi interior alguna creencia que niegue esta verdad, la borro
aquí y ahora. Sé que soy una Expresión Divina Magnifica de la Vida. Soy una con la Sabiduría, el Amor y la Creatividad Infinitos. Soy un ejemplo de salud y energía vibrantes.
Amo y soy amada. Estoy en paz. Este día es una gloriosa expresión de la Vida. Cada
experiencia que tengo es dichosa y amorosa. Bendigo con Amor Divino mi cuerpo, mis
animales domésticos, mi casa, mi trabajo, y todas y cada una de las personas con las que me encuentre hoy.
¡Este es un día fabuloso y me alegro de vivirlo! ¡Y así es!
Después abro los ojos, me levanto y disfruto de mi día.
Afirmaciones espirituales
(Tal vez no has aprendido aún a sentir esa conexión. Pues bien, las afirmaciones también te pueden servir en este aspecto. Di las siguientes afirmaciones cada día, o elige una o dos hasta que hayas desarrollado una cierta paz y un conocimiento interiores..)
Tengo una fuerte conexión espiritual.
Siento que formo una unidad con toda la Vida.
Creo en un Dios amoroso.
La vida me apoya en todo.
Confío en que la Vida está conmigo.
El poder que creó el mundo late en mi corazón.
En todo momento recibo la guía divina.
Tengo un ángel de la guarda especial.
En todo momento dispongo de la protección divina.
La Vida y Dios me aman. Estoy a salvo dondequiera que esté.
La Vida me ayuda cada vez que lo necesito.
La Vida sacia mi hambre.
La Vida camina a mi lado… me guía por el camino a lo largo de todos los momentos del día.
Todo lo que soy, todo lo que puedo hacer y ser lo debo al hecho de que la Vida me ama.
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