Barry Long es un Maestro espiritual iluminado, que actualmente vive en Australia.
Sus enseñanzas, registradas en diferentes libros y cassettes, cubren todos los aspectos de la vida.
Este es una traducción de un cassette acerca de la muerte llamado: «Seeing Through Death. Facing the fact without fear» (Viendo La Verdad de La Muerte – Enfrentando el hecho sin miedo) grabado en los años 80.
Fue el tercer cassette de una serie de siete, llamada «El Mito de la Vida». Acerca de él, escribe Barry:
«¿Por qué necesitas este cassette?
Porque la muerte es lo más importante de tu vida. Y aun así, la muerte es solamente una parte de la vida. La vida es mucho más grande. Y necesitas este cassette para que te ayude a darte cuenta de que tú y aquellos a quienes amas no son sólo formas de vida pasajeras que se desvanecen cuando menos lo esperas.
Escucha este cassette regularmente, una y otra vez. La energía de las palabras es espiritualmente penetrante y te limpiará gradualmente de los viejos conceptos y miedos.
Y cada vez crecerás más en la quietud interior y el equilibrio del autoconocimiento que, con el tiempo, conquista a la muerte en todas sus formas.
Barry Long
Actualización de datos por Mi Encuentro Conmigo:
Barry Long fue un maestro espiritual, escritor y periodista australiano.
Nacimiento: 1 de agosto de 1926, Australia.
Fallecimiento: 6 de diciembre de 2003 (edad 77 años), Nueva Gales del Sur, Australia.
Fuente: Wikipedia
La transcripción de este cassette la recibí -en fotocopia- en 1998; por lo tanto, hay muchas cifras y situaciones que han variado notablemente.
La Muerte – Enfrentando el hecho sin miedo
¿Me permites hablarte de la muerte? ¿Me permites que te muestre, mientras vas escuchando, que yo comprendo la muerte, y que tal vez te ayude a entenderla y a no temerle cuando llegue el momento? ¿Me permites que te diga cómo sobreponerte al desconsuelo por la muerte de las personas que amas y cómo tú y el hombre o la mujer que más amas pueden inmortalizar su amor ahora mientras viven para que la muerte no los separe? ¿Me permites que te diga qué es lo que pasa después de la muerte y mientras tu cuerpo está muriendo? ¿Me permitirás llegar al punto de decirte cómo morir? Porque hay un arte de morir, y la muerte no es algo que pasa mañana: cuando la muerte llega es siempre hoy.
No te pido que creas lo que voy a decir, sólo te pido que escuches sin depender de otra cosa que de tu buen sentido y de tu parte más verdadera y más real.
Dado que en nuestro mundo moderno rara vez se habla de la muerte con alguna realidad, mucho de lo que voy a decir puede sonarte nuevo y no familiar, así que tómate tu tiempo, date el espacio y el silencio para absorberlo lentamente. También ten en cuenta, por favor, que la razón por la que estás escuchando es que no entiendes la muerte. Voy a decirte todo acerca de la muerte, comenzando por el principio: qué es la muerte, por qué le tememos y dónde comienza la terrible confusión y la falta de entendimiento. Entonces, si permites que tu mente reaccione con lo que piensas que es la muerte, o lo que crees que es, estarás tratando de decir lo que no entiendes y te perderás lo esencial. Sé tan paciente y receptivo como puedas, escúchame por favor hasta el final.
— 0 —
¿Qué es la muerte?
La muerte es un cuerpo muerto.
Cuando veas que la muerte es sólo un cuerpo muerto entenderás a la muerte Instantáneamente y nunca más estarás perplejo o atemorizando ante ella. Pero en nuestra sociedad moderna, los seres humanos ya no somos simples en lo que concierne a la muerte. Ya no podemos verla tal como es ni podemos mirarla objetivamente. Hemos delegado la muerte, todos los cuerpos muertos, en otros: en profesionales. Nos hemos apartado de ella, raramente vemos ahora la muerte. ¿Cuántos cuerpos muertos viste hoy? ¿Cuántos han visto tus niños desde que nacieron? ¿Cuántos has visto este año? ¿Y en tu vida?
En sociedades mucho más antiguas donde la gente manipulaba a sus muertos, vivía con los muertos y enterraba a sus muertos, no le temían a la muerte. Tener que enfrentarla cada día a su alrededor les recordaba continuamente la simple verdad de que la muerte es sólo un cuerpo muerto. No necesitaban especular acerca de la muerte tal como hacemos nosotros: estaba alli frente a ellos. Cuando vives con los muertos a tu alrededor estás realmente en contacto con la muerte y no le temes. No le temes a ninguna cosa con la que estás en contacto. Le temes a aquello con lo que no tienes contacto.
La muerte es la parte inconsciente de nuestro ser. Lo que hemos hecho es separarnos completamente de nuestro inconsciente. El resultado es extremadamente serio para todos nosotros.
Para ser mentalmente sanos como sociedad y como individuos, necesitamos estar en contacto no sólo con nuestra parte consciente, sino también continuamente involucrados con el inconsciente. Lo consciente y lo inconsciente son las dos mitades inseparables de tu ser. La mitad consciente es el vivir y la inconsciente es la muerte.
Tal como estar despierto es parte de lo consciente y dormir es parte del inconsciente.
No le tienes miedo a dormir porque al dormir cada noche, la parte durmiente del inconsciente te resulta familiar. Pero como has perdido todo contacto con la muerte, la perspectiva de la muerte te espanta.
Y que nadie te venga a decir que no le tiene miedo a la muerte antes de que llegue el momento. Cuando la doctora les pone la mano sobre el hombro y les da la noticia, o cuando súbitamente se dan cuenta de que se están muriendo, a ver si hablan con tanto coraje. Sólo los moribundos saben cómo es enfrentar la muerte, sólo aquellos que ya no pueden imaginar una salida.
En nuestra sociedad, al no haber cuerpos muertos a nuestro alrededor, hemos sido forzados a confiar más y más en nuestra imaginación para tratar de mantenernos en contacto con la muerte. Y todos sabemos lo que hace la imaginación, especialmente en la infancia, cuando escuchamos las supersticiones y los miedos de los mayores, leemos cuentos de terror y formamos imágenes que se adhieren a nuestro subconsciente por el resto de nuestras vidas. Todos tenemos, en nuestro subconsciente, alguna de esas aterradoras imágenes de la muerte que no contienen ni un ápice de verdad. En breve, hemos complicado la muerte hasta tal punto con nuestra imaginación que, cuando digo que la muerte es sólo un cuerpo muerto, parece que esto no significa demasiado, no tiene suficiente sustancia, ¿no es así? Es demasiado simple. Queremos algo Increíble en lo cual creer, algo que encaje con las cosas complicadas e imprecisas que imaginamos, y no la simple verdad que cualquiera puede ver cuando mira un cuerpo muerto.
Entonces, ¿qué significa «la muerte es un cuerpo muerto»? Significa, y por favor escucha cuidadosamente, que la muerte sólo puede ser vista en un cuerpo muerto. Si estás muriendo en este momento, y si es así te hablo con profundo respeto y amor, no puedes verte a ti mismo como un cuerpo muerto. Si alguna vez ves tu cuerpo, obviamente no estarás muerto. Y esto es precisamente lo que sucede, tanto a los vivos como a los muertos. Siempre vemos solamente un cuerpo muerto y nosotros no somos nunca ese cuerpo.
Cuando mueras te volverás consciente de tu cuerpo muerto frente a ti y, maravilla de maravillas, conocerás la simple verdad que podrías ver ahora si realmente lo intentases: que no hay muerte para ti. La única muerte es la que ves en un cuerpo muerto.
— 0 —
Permíteme decirte lo que sucede cuando tu cuerpo está muriendo. Quiero decir muriendo realmente, en las últimas horas o minutos, cuando estás inconsciente por última vez en lo que al mundo concierne.
Puede haber un período de no darte cuenta, tal como ocurre en el sueño profundo. Repentinamente, tu cuerpo, con la gente que lo rodea, toda la escena de la muerte aparece frente a ti. En tu asombro puede que no notes que el mundo de tu cuerpo se ha alejado; sí, se ha movido, mientras que tú no. No se aleja mucho al comienzo, tal vez un metro o algo así, pero te das cuenta realmente de que todo está extrañamente separado de ti de un modo que nunca antes has conocido. El mundo que conocías tan bien, como una especie de elemento permanente alrededor de tu cuerpo, ha retrocedido. Y te quedas mirándolo, asombrado, cautivado, casi sin creerlo, excepto por que tu darte cuenta es mucho más real y vivo.
Es entonces cuando ves tu propio cuerpo completamente separado de ti. Puede que todavía no hayas muerto, hasta puede que lo veas respirando. Pero, por supuesto, no estás mirando a través de los ojos del cuerpo, probablemente habrás notado que, de todos modos, están cerrados. No tienes cuerpo, estás mirando desde otro lado pero puedes ver, oír y comprender todo lo que está sucediendo. Es un prodigioso milagro, estás subyugado
En este estadio, hay personas que han vuelto a la consciencia del cuerpo y han vivido para describir la experiencia. Han Informado que dejaron el cuerpo. Pero lo que no recuerdan o no se dieron cuenta es que el cuerpo y todo el mundo ligado a él se había alejado de ellos, no ellos del cuerpo, y que toda la escena tenía una increíble o indescriptible perspectiva más allá de la mirada desde cualquier posición espacial o sensorial. No es en absoluto una percepción espacial o sensorial. Es un estado alterado de consciencia causado porque el cuerpo y el mundo se alejan, dejando la consciencia individual en el inconsciente
Permíteme explicar esto de otro modo porque cuando llegue el momento y estés muriendo, no importa cuánto más adelante sea esto, te encontrarás dándote cuenta de lo que estoy diciendo ahora y afirmando para ti mismo: «es verdad, lo que está sucediendo es lo que él dice». Esto es así porque estamos hablando de lo más importante de tu vida y, cuando te estás muriendo, recuerdas aquello que fue realmente importante en tu vida. Más tarde te explicaré por qué es importante también entender qué es lo que sucede cuando estás muriendo.
Aproximémonos entonces, de otro modo al estado de la muerte, entendiendo la diferencia entre muerte y sueño. Cuando te vas a dormir te retiras adentro de tu cuerpo, vas hacia adentro, hacia el inconsciente, que es la muerte. Pero por supuesto, en el sueño no llegas tan lejos, te retiras dentro del subconsciente, justo por debajo de la consciencia. La muerte, el inconsciente, es el próximo nivel hacia abajo. Por lo tanto, los tres niveles de nuestro ser son el consciente donde estamos despiertos, subconsciente donde dormimos y el inconsciente donde sobrevivimos a la muerte.
Cuando duermes o estás inconsciente, solo estás retirándote adentro de tu cuerpo y puedes volver. Pero cuando mueres el mundo se retira de ti, digamos que te mueve el piso totalmente, y te deposita completamente en el inconsciente de donde no puedes volver. Pero está bien porque, entonces, maravilla de maravillas, descubres que no hay muerte, que la muerte es ciertamente solo un cuerpo muerto.
— 0 —
La muerte es el secreto mejor guardado del mundo. De hecho, estás en medio de una asombrosa conspiración mundial que podría ser llamada «el macabro juego de esconder el cuerpo». Cada día, solamente en el Reino Unido, mueren dos mil personas, los crematorios y los cementerios de las grandes ciudades están agotados y aun así, todo lo que vemos es un coche fúnebre con una caja con flores sobre ella o titulares en los periódicos, fotos e imágenes de televisión; pero no verdaderos cuerpos muertos. ¿Por qué? ¿Qué está pasando?
¿Pensaste en esto alguna vez? Podrías preguntarte seriamente si hay alguna ley que te prohíba ver cuerpos muertos reales. Y la respuesta es: sí, hay varias leyes. Tienes prohibido ver a los muertos como no seas un familiar muy cercano y, aun así, no por mucho tiempo. No puedes entrar en la morgue para ver la muerte. Los laboratorios y museos médicos están cerrados para ti. Trata de obtener permiso para presenciar una cremación y mira si el sistema, insultado, no te hace sentir como un voyeur o un profanador de tumbas.
Como hombre o mujer común, no tienes permiso para estudiar la muerte ni para interrogar a la muerte relacionándote con la única evidencia que hay de ella: los cuerpos muertos. Debes tener una razón oficialmente aprobada. Te pregunto muy seriamente, ¿hay alguna razón mejor que el hecho de que te va a suceder a ti? Pero la sociedad, bajo la forma de los profesionales que hemos designado y a quienes hemos entregado el cuidado de los muertos, no lo tolerará. Un interés así es considerado morboso, excéntrico, fóbico o insalubre y, dado que la sociedad es sólo un reflejo de la voluntad de la mayoría, probablemente tú también hayas seguido esta actitud y, aun ahora, puede que encuentres un poco incómodo o de mal gusto hablar asi acerca de la realidad de la muerte.
Exhibir cuerpos muertos en público está enfáticamente prohibido. ¿Por qué? El interés estaría alli por cierto si tuviéramos la oportunidad o la excusa. Una de las filas perpetuas más largas del mundo es para ver el cuerpo muerto de Lenin en el mausoleo de la Plaza Roja en Moscú.
¿Qué es entonces lo que nos ha hecho ponernos bajo la presión de esta extraordinaria censura y cuáles son las objeciones? ¿Respeto por los muertos? No hay necesidad de ser irrespetuoso; la gente nos mira mientras estamos vivos, ¿por qué no habría de mirar nuestros cuerpos muertos? ¿Razones de salud entonces? ¿Qué tiene que ver la salud con que tú o tus niños vean a los muertos en los museos médicos o en las morgues? ¿Por qué habría de ser malo para tus niños ver una cosa tan natural como la muerte? ¿Por qué, como seres humanos, los únicos que tienen este privilegio son los médicos y los agentes funerarios? ¿Por qué no podrías tener la libertad de pagar una entrada, si el costo fuese una objeción, y que las horas de observación fuesen limitadas para que los profesionales no fuesen obstaculizados en su trabajo? Te pregunto muy seriamente: ¿hay alguna objeción real, para que veas cuerpos muertos, aparte del hecho de que una aproximación tan simple arruinaría la conspiración de esconder el cuerpo y nos haría tal vez cuestionarnos como individuos y como sociedad toda nuestra actitud irracional y proscriptiva hacia la muerte?
— 0 —
¿Has notado que el amor parece estar desapareciendo del mundo, que la idea que el mundo tiene del amor es más la de humanidad y tolerancia, lo cual no es amor en absoluto? No estoy hablando de un modo de amar, estoy hablando del amor. ¿Has notado que, al mismo tiempo que el progreso parece estar haciendo más fácil vivir en el mundo, es más difícil encontrar amor? ¿Un amor en el que puedas sostenerte, un amor al que realmente le importes, que realmente te pertenezca, un amor que esté realmente contigo? ¿Has notado cómo estás teniendo que tomar en cuenta el olvido de aquellos que te aman y algunas veces tu propia falta de amor?
Increíblemente, estos son los síntomas de estar desconectado de la muerte, del inconsciente. El impacto de esto sobre la psiquis humana, especialmente en el último siglo, ha creado una neurosis global galopante, una enfermedad mental peculiar de todos los que vivimos en el mundo moderno. Nuestro obsesivo ocultamiento de los muertos y nuestro casi secreto descarte de los cuerpos nos pone en evidencia. Es la naturaleza humana esconder o esconderse de la evidencia física de una neurosis. Por lo tanto, ya no hay más cuerpos muertos alrededor. Como todos sufren de esta neurosis y de sus fantasías que son excusas, le quitamos importancia a su efecto devastador en nuestras vidas, considerándolo parte del vivir normal; y así la causa continúa sin ser percibida. Pero el hecho es que esta neurosis está destruyendo la calidad de vida sobre la Tierra, tu vida. Y al hacerlo, cada uno de nosotros se siente obligado a defender y justificar un poquito más el propósito y valor de su existencia.
Permíteme describirte los síntomas con más detalles. Mira si no reconoces el problema subyacente en tu vida y en la del mundo moderno a tu alrededor.
Nosotros, las personas, nos sentimos superfluos. Cada uno de nosotros se siente cada vez menos amado y necesitado como una unidad sobre la Tierra. Algo, y nadie parece ser capaz de nombrarlo, nos está suplantando. Por más que tratemos de sostenernos los unos con los otros, aun con aquellos a quienes amamos, tenemos una rara sensación de separación progresiva, de no ser completamente capaces de llegar a los otros. Nos reunimos en el amor y al hacer el amor, pero la sensación de distancia, incluso estando juntos, está allí a menudo, aunque generalmente nos las ingeniamos para ahuyentar el pensamiento. Decimos: «A veces es bueno, a veces no: así es la vida ¿Es así? ¿La vida es así o es solamente otra excusa para soportar vivir la vida a medias que vivimos? La vida no es el vivir. La vida es completa y hermosa. Vivir como lo hacemos la mayor parte del tiempo es un encubrimiento de los síntomas.
Es más difícil expresar nuestro amor y nuestros sentimientos, posiblemente porque nuestros seres amados no parecen escucharnos ni oírnos: otro síntoma más de la neurosis. Hay más malhumor, insatisfacción, emocionalidad y descontento a nuestro alrededor, y en nosotros mismos. Simplemente, no estamos felices tan a menudo como sentimos que deberíamos estar, la alegría no es duradera. Para los que envejecen, el sentimiento es a veces de desesperación. Para los maduros y los de mediana edad, las madres y los padres, se está tornando más frecuentemente en un momento de depresión parecido a cuando se desmoronan esperanzas largamente sostenidas. Y para los jóvenes, que todavía no pueden registrar el sentimiento directamente, su efecto es la obsesiva búsqueda de algo nuevo, algo sensacional, algo tangible y que valga la pena, algo que los haga sentirse verdaderamente necesarios.
A medida que la neurosis penetra más profundamente, cada generación encuentra más difícil expresar amor y ser amor. La maravilla de estar vivo, la riqueza y simplicidad naturales están desapareciendo. Y no se debe a la tecnología que, en nuestra ceguera, tratamos de culpar. Es que estamos muriendo por dentro, todos nosotros. Estamos muriendo por la necesidad de estar una vez más en rejuvenecedor contacto con el inconsciente: con la mitad faltante de nosotros mismos que hemos borrado exitosamente de nuestras vidas.
— 0 —
La principal dificultad para un moribundo, antes de perder completamente la consciencia, es un agudo sentimiento de aislamiento. No porque estén dejando todo, como podríamos imaginar, sino porque perciben por primera vez con alarmante claridad que nadie comprende la muerte. Aunque las personas que están a su alrededor sean amorosas y estén tristes, y los doctores y enfermeras se dediquen a ellos devotamente hasta el punto de la santidad, los moribundos se dan cuenta de que los que los rodean no tienen esta comprensión y ellos están completamente solos. El verdadero amor mostrado por otros es vitalmente contenedor y reconfortante para los moribundos, pero no disminuye la angustia y frustración que sienten al verse desconectados por la falta de comprensión de los vivos.
Morir es un proceso de retirarse a una nueva vida, a una nueva consciencia. Los vivos no se dan cuenta de esto porque le han dado la espalda deliberadamente. Los moribundos, a través del clarear de su estado de consciencia alterado, ven que los vivos no sólo no comprenden la muerte, sino que nadie quiere hacerlo realmente: que todos, hasta los más tristes, están demasiado absortos en vivir. La sensación de distancia e inutilidad es tremenda.
Consecuentemente, los moribundos se desconectan de nosotros antes de morir, tal como nosotros nos desconectamos de los muertos. En muchos casos verás que la persona que se está muriendo, realmente da vuelta la cara hacia la pared al sentir la total inutilidad de tratar de comunicarse allí donde no hay comprensión, o puede parecer que se vuelve apáticamente vacía. Tú mismo debes haber experimentado el equivalente mundano de esta frustración de tener que abandonar el intento de comunicarte con alguien que simplemente no entiende o no puede entender. Si las personas que están alrededor de los moribundos comprendieran la muerte enfrentándola antes de que suceda, la muerte sería una experiencia muy diferente, ennoblecedora para todos los que están involucrados en ella. Los moribundos se comunicarían y morirían felices y los vivos sabrían que no hay muerte y vivirían mucho más felices. Sin embargo, tal como son las cosas, en nuestra neurótica sociedad global, mueres completamente solo, aunque estés rodeado por personas que te aman y te cuidan.
¿Has notado la torpeza e incomodidad de las personas cuando están con alguien que se está muriendo? ¿O cuando se ven forzados a hablar de la realidad de la muerte? ¿Te has observado a ti mismo en estas ocasiones? ¿Has sentido tu falta de naturalidad, la embarazosa búsqueda de algo significativo que decir o hacer? ¿Has visto la sombría mirada de dolor que es universalmente adoptada para proclamar cuán seriamente contemplamos el lecho de muerte, sin tener nada que valga la pena transmitir al que yace en él? La mayoría de las veces bien podríamos no estar allí.
Enviamos flores y tarjetas para compensar nuestra pobreza de comprensión, esperando que hablen por nosotros. ¿Qué es lo que las flores y las tarjetas les dicen a los que realmente se están muriendo? Nada. Las flores y las tarjetas son solamente para los vivos, para nosotros. Damos esas cosas para reconfortarnos y reasegurarnos a nosotros mismos, y no a los moribundos, que hemos hecho todo lo que hemos podido, Cuando, en realidad, no hemos hecho nada en absoluto, no hemos dado nada de nosotros mismos.
Es verdad que los hemos amado y los amamos, pero ese amor que significa tanto para nosotros ya no es suficiente para los que verdaderamente se están muriendo. Ese amor que sentimos el uno por el otro mientras estamos vivos, es nuestro modo de comprender el vivir, pero tal amor no nos da la comprensión de la muerte. Si lo hiciese no nos sentiríamos tan despojados cuando un ser amado muere. Lloramos y nos lamentamos porque nuestro amor por el otro no fue suficiente para ayudarnos a comprender la muerte, para permitirnos cruzar con ellos al otro lado de la tumba: al inconsciente, mientras aún estaban vivos.
Morir es un viaje más allá del amor mortal. Permanecer con los que se están muriendo durante todo el camino requiere un amor no egoísta mucho más elevado: un amor inmortal.
¿Quién les va a dar ese amor a los moribundos? ¿Quién se lo va a dar a tus seres amados? ¿Quién sino tú, tomando ahora la determinación de traer a tu vida la comprensión de la muerte? Esta es la forma más elevada de amor humano, por eso es tan raro.
— 0 —
¿Qué puedes hacer para sobreponerte al desconsuelo y la soledad que trae la muerte de un ser amado? ¿Cómo podrás soportar entrar de nuevo en la casa, preparar una comida sabiendo que no estará allí, abrir un guardarropa o ver una silla vacía sin desmoronarte y estallar en lágrimas? ¿Cómo soportarás las noches, por no hablar de los días, y cómo llegarás a un acuerdo con el enojo inevitable?»¿Es que acaso no hay justicia en esta vida, cómo puede haber un poder providencial o un Dios que permita tal dolor y miseria?»
Permítanme hablarles primero a aquellos de ustedes que no están sufriendo en este momento la pérdida de alguien a quien aman. El modo de protegerte del dolor futuro es empezando a responsabilizarte por tu vida ahora, hoy. Todos nos estamos haciendo responsables por vivir, pero no por la vida. Trabajamos y ganamos dinero para sostener a las personas que más amamos, o los cuidamos manteniendo un hogar. Los amamos, los ayudamos y los guiamos lo mejor que podemos hacia el futuro que, esperamos, será bueno y largo. Todo esto es hacernos responsables por vivir.
Sacar un seguro de vida de cincuenta mil libras no es hacerte responsable por la vida, es hacerte responsable por vivir. Ese seguro de vida y todo el amor y el cuidado que les das a tus seres amados no aliviará en lo más mínimo la agonía por la que pasarán cuando te mueras, o por la que pasarás cuando ellos mueran.
Entonces, ¿cómo te haces responsable por la vida? Dejando de vivir de tu Imaginación. Dándote cuenta de la verdad de lo que estoy diciendo. Enfrentando cada día, a cada momento, el hecho de la vida y no solamente la idea tipo seguro de vida de amar y vivir. El hecho de la vida es la muerte: tu amado hijo, esposo, esposa, amante, mamá y papá, cada persona que quieres, va a morir.
¿Piensas que ya lo sabes, que ya te has enfrentado con esto? Cuando llegue la muerte de tus seres queridos, esta te aturdirá, te arrollará y no estarás listo, ¿no es así? Si ya hubieses enfrentado el hecho de la vida estarías listo y la muerte no tendría poder para crucificarte. Pero cuando llegue, vas a pasar por toda la agonía que acabo de describir, como lo han hecho todos antes que tú, porque todos imaginan que ya se han enfrentado con la muerte, pero no es verdad.
Si uno de tus seres amados se muere dentro de diez años, será tan terrible como si sucediese ahora, ¿no es así? Dentro de diez años… diez años atrás… es hoy. Si le sucediese hoy a tu ser más amado, ¿estarías mejor preparado? La verdad es que no crees en la muerte. La muerte es algo que le pasa a alguien allá en la casa de al lado. Cuando le llegue la muerte al ser que más amas, vas a culpar a alguna fatalidad. Vas a reaccionar como si hubieses sido engañado, como si fuese una novedad para ti que este es un mundo de muerte. En suma, vas a actuar irresponsablemente, inmaduramente, como si no supieras de qué se trata la vida, porque pensabas que se trataba de vivir. La vida se trata de aprender a vivir con la muerte. Tú lo entiendes cuando la muerte te golpea.
Pero la gente y la sociedad que te rodea, ofreciéndote simpatía y no soluciones, te ayudará a olvidar la lección y a seguir viviendo de esperanzas. Y así seguirás sufriendo una y otra vez, cada vez que le suceda a alguien que amas, tal como sufrirán tus hijos y los hijos de tus hijos, y todos los seres que amas porque nadie tiene el tiempo o el amor suficiente como para enfrentar la verdad.
Desde que eras niño, e hiciste la primera pregunta acerca de la muerte, la vida ha estado tratando de mostrarte que este es un mundo de muerte. Pero no puede atravesar el poder de tu imaginación, la neurosis que te dice que este es un mundo de esperanza. En este mundo no hay esperanza. Ver esto es la única esperanza.
Por cierto, detrás de este mundo está el mundo inmortal de la vida después de la muerte, inmortal como los gorriones que siempre están aquí. Pero hasta que no te das cuenta de que cada gorrión muere, que cada amada mascota por la cual lloraste alguna vez como si fuese un niño, no es diferente de la persona que más amas ahora, hasta que no te des cuenta de eso no podrás participar en esa vida inmortal que sabe que no hay separación en la muerte y que, por lo tanto, no necesita ningún duelo.
— 0 —
Hacerte responsable por la vida significa también hacerte responsable por aquellos a quienes amas. Nuevamente, no te estás haciendo responsable por esto. Estás haciendo lo mejor que puedes, particularmente con tus hijos, pero lo mejor que puedes no es suficiente. ¿Y qué es lo que estás haciendo por los adultos que amas?
Ser responsable es hacer que todos los que amas empiecen a hablar abiertamente de la muerte y a comprender la muerte. Esto es verdadero amor. Porque, si los amas de verdad, ¿serás capaz de dejarlos, cuando te mueras, con la agonía que de otro modo tendrán que soportar?
Hablen juntos de la realidad de la muerte, del modo en que yo te estoy hablando ahora. No permitas que la muerte los sorprenda. Presenta el tema a la familia, hablen regularmente, no dejes que se escondan de la muerte. Escucha lo que estoy diciendo tan a menudo como puedas hasta que entiendas la idea. Escuchen juntos hasta que puedan empezar a hablar abierta e inteligentemente. ¿Qué pasa si alguien no quiere escuchar? Muy pocos quieren escuchar: llegar a ellos es una tarea del amor. El verdadero amor no es fácil,
Permite que los niños escuchen. Incluye siempre a los niños. No trates de protegerlos, ellos son el futuro de esta comprensión. Antes de que los contaminemos con nuestras nociones neuróticas, ellos saben más de la muerte que nosotros. Pero en estos dias, los jóvenes están empezando a tener miedo de la muerte más temprano que nunca. Puedes ver que esto está sucediendo cuando ellos se apartan de alguien que está muriendo o muerto en vez de quedarse allí con su inocencia y curiosidad naturales. Esto no es necesariamente culpa tuya, la neurosis grupal infecta a los muy jóvenes.
Escucha las preguntas de los niños, escucha sus observaciones, pero no les des nada que no sean los hechos, la verdad. Y demuestra siempre lo que estás diciendo en la vida, a tu alrededor y en su propia experiencia, no en su imaginación. No les pidas que crean en nada o que crean nada. El hecho es que la muerte es sólo un cuerpo muerto. La verdad es que la vida es eterna. No hay necesidad de creer en ello.
Lleva a los niños al jardín o al parque. Muéstrales la muerte, hay cuerpos muertos por todos lados: hojas muertas, pájaros muertos, plantas muertas, árboles muertos. Luego muéstrales la vida: está en todas partes.
Pregúntales: «¿Te acuerdas de cuando estabas muerto?»
Si la respuesta es no, puedes decir: «Es porque nunca estuviste muerto, no hay muerte, hay solamente cuerpos muertos como estos».
Si la respuesta es sí, puedes decir: «Si puedes acordarte de cuando estabas muerto, entonces no puedes haber estado muerto, ¿no es verdad?».
«Pero si todavía no me he muerto, tengo sólo tres o cuatro años».
«No, y nunca te morirás, sólo tu cuerpo muere».
«Abuelito se murió».
«No, el cuerpo de abuelito se murió».
Si el niño o el adulto dice: «Pero ¿adónde te vas cuando te mueres?»
Puedes decir: «Vuelves al lugar de donde viniste, al igual que las hojas, los pájaros y los árboles cuando se mueren».
«Pero yo salí de la panza de mi mami».
«No, fue tu cuerpo el que salió de la panza de tu mami, igual que la hoja salió del árbol, el árbol salió del suelo y el pájaro salió del huevo. Tú no eres un cuerpo, ni tampoco lo es la belleza viviente del pájaro, del árbol o de la hoja. Tú eres vida. Sales de tu cuerpo como el hermoso verde viviente de la hoja. Mira, estás saliendo de tu cuerpo ahora, hablando conmigo. Mira que dulce y rosadito te ves, no te ves así cuando estás muerto, no lo hace esta hoja muerta, tal como puedes ver. Un cuerpo muerto, igual que una hoja muerta, no se ve vivo porque la vida que estaba en él, lo que tú eres ahora, simplemente se ha ido al lugar de donde vino. Cada noche, cuando te vas a dormir, vuelves al interior de tu cuerpo, ¿no es cierto? Cuando te estás muriendo todo lo que haces es volverte un poco más adentro de tu cuerpo como volvió la belleza verde y viviente de esta hoja mientras se estaba muriendo. La vida que canta con alegría en los pájaros o que rie y ama en tu cuerpo, nunca muere. Mira a tu alrededor: en todas partes la vida sigue cantando y siendo hermusa porque sabe que no hay muerte, que la muerte es un cuerpo muerto.
Tal vez el niño diga entonces: «Pero ¿qué pasa si nos sentimos infelices y lloramos? Eso no es hermoso».
Podrías contestarle: «No, pero la gente llora y es infeliz solamente porque no sabe que no hay muerte. ¿Me ayudarás a mostrarles esto y a hacer el mundo más feliz?».
— 0 —
Eres un jugador en el riguroso juego de vivir.
No puedes culpar al juego si no crees en las reglas o no te ocupas de recordarlas.
La primera regla del juego es que todo jugador muere.
Nadie sabe cuándo llegará,
a menudo los más jóvenes y los mejores se van primero.
Todos tienen que jugar.
El juego sigue para siempre o hasta que ganes.
Ganas si encuentras la muerte antes de que ella te encuentre a ti.
El premio es la vida.
Continuará…
El cassette de Barry Long «Haciendo el Amor», mencionado en el texto, ha sido traducido al español y editado como libro en Buenos Aires por la Editorial «Luz para Occidente».
Puede conseguirse en librerías especializadas o contactando a la editorial:
Editorial Luz para Occidente
Tel. (54-1) 747-4457
Fax (54-1) 334-9543 Atte. Eduardo Gonzalez
Para mayor información acerca de Barry Long, sus seminarios, libros, cassettes y videos, puede dirigirse a: The Barry Long Foundation Int.
P.O.Box 574 – Mullumbimby – NSW 2482 – Australia
Tel. 61 (0)66-843991
Fax 61 (0)66-843945
Email: bifi@om.com.au
Fuente: este bello material me llegó -en formato fotocopia- en 1998. Es una traducción de un cassette acerca de la muerte llamado: Viendo La Verdad de La Muerte – Enfrentando el hecho sin miedo, grabado en los años 80.